* Cuestionan que EU politiza la lucha antiterrorista.
10.07.2026 Washington, EU.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, convocó a ministros y altos funcionarios de más de 60 países a una reunión ministerial en Washington con el propósito de fortalecer la cooperación internacional frente a lo que la administración del presidente Donald Trump denomina el “resurgimiento del terrorismo transnacional de extrema izquierda”.
La iniciativa, que se celebrará la próxima semana en la capital estadounidense, ha provocado un intenso debate dentro y fuera del gobierno de Estados Unidos, donde funcionarios, aliados europeos y especialistas en seguridad advierten sobre el riesgo de utilizar la política antiterrorista con fines ideológicos.
De acuerdo con documentos revisados por diversos medios estadounidenses, la convocatoria fue enviada a representantes de más de 60 naciones de América, Europa y Asia. Entre los invitados figuran la mayoría de los países europeos, varias naciones latinoamericanas y socios estratégicos como India, Indonesia y Singapur.
El objetivo, según el Departamento de Estado, es reforzar el intercambio de inteligencia, la cooperación policial y la coordinación internacional frente a organizaciones que Washington considera vinculadas con actos de violencia política de inspiración extremista de izquierda.
La reunión se inscribe dentro de la nueva estrategia antiterrorista impulsada por el presidente Donald Trump, quien en mayo firmó una directriz orientada a combatir lo que la Casa Blanca describe como grupos políticos violentos de carácter antiestadounidense, anarquista o asociados con movimientos como Antifa. La administración sostiene que este tipo de organizaciones representa una amenaza creciente que no ha recibido suficiente atención por parte de la comunidad internacional.
Un portavoz del Departamento de Estado defendió la convocatoria al asegurar que “el terrorismo de extrema izquierda es una vieja amenaza que está resurgiendo con fuertes vínculos transnacionales y nuevas formas de cooperación entre grupos violentos”. Según la dependencia, la reunión ministerial busca actualizar los mecanismos de cooperación internacional para responder a un fenómeno que, a juicio de Washington, ha evolucionado durante los últimos años.
Sin embargo, la iniciativa ha encontrado resistencia incluso dentro del propio gobierno estadounidense. Funcionarios consultados por medios como The Washington Post expresaron preocupación porque la estrategia pueda abrir la puerta al uso de herramientas antiterroristas para investigar o perseguir a activistas políticos estadounidenses identificados con la izquierda, aprovechando mecanismos legales diseñados originalmente para combatir organizaciones terroristas extranjeras.
Las dudas también alcanzan el plano jurídico. Expertos en legislación antiterrorista recuerdan que la ley estadounidense exige que una organización sea extranjera para poder ser designada formalmente como grupo terrorista. Debido a que Antifa es considerada por la mayoría de los especialistas como un movimiento descentralizado y con presencia significativa dentro de Estados Unidos, diversos analistas sostienen que una clasificación de ese tipo enfrentaría importantes obstáculos legales.
La convocatoria tampoco ha sido recibida con entusiasmo entre varios aliados europeos. Diplomáticos consultados bajo condición de anonimato señalaron que sus gobiernos no consideran que el extremismo de izquierda represente actualmente una de las principales amenazas terroristas en sus países. Algunos incluso reconocieron no comprender por qué fueron invitados a una reunión centrada en un fenómeno que, aseguran, tiene poca presencia en sus territorios.
Uno de los diplomáticos europeos citados afirmó que “no tenemos Antifa”, mientras otro sostuvo que no encontraba razones para asistir al encuentro. Un tercer funcionario explicó que las prioridades de las agencias de seguridad de su país siguen concentradas principalmente en el terrorismo de extrema derecha, el extremismo religioso y otras amenazas consideradas de mayor riesgo para Europa.
La respuesta europea refleja una diferencia de diagnóstico entre Washington y varios de sus aliados. Mientras la administración Trump considera que existe una creciente coordinación internacional entre grupos de extrema izquierda, diversos gobiernos europeos continúan enfocando sus esfuerzos en el combate al terrorismo yihadista y al extremismo ultraderechista, que han protagonizado varios atentados en la región durante los últimos años.
Las críticas también provienen del ámbito académico. Colin P. Clarke, director ejecutivo del centro de estudios Soufan Center y especialista en terrorismo, advirtió que centrar la estrategia únicamente en una corriente ideológica representa una “politización de la inteligencia” que puede debilitar la credibilidad de las instituciones encargadas de combatir el terrorismo.
Otros expertos recuerdan que, si bien existen episodios de violencia protagonizados por grupos de izquierda radical, las estadísticas de los últimos años muestran que las amenazas extremistas presentan múltiples orígenes y que concentrar recursos únicamente en una de ellas podría dejar sin atención otros riesgos relevantes para la seguridad internacional.
La reunión ministerial en Washington se desarrollará en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas y por el endurecimiento de la política exterior de la administración Trump. En ese escenario, la iniciativa de Marco Rubio busca convertir el combate al denominado “terrorismo político transnacional” en uno de los ejes de la cooperación internacional de Estados Unidos, aunque desde antes de su realización ya enfrenta cuestionamientos sobre sus fundamentos, su alcance jurídico y el riesgo de que la lucha antiterrorista quede subordinada a las disputas ideológicas y políticas del momento.


