Rusia y China condenan ataque de EEUU e Israel contra Irán

El ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán desató una inmediata reacción internacional, en la que Rusia y China se posicionaron con firmeza en contra de la ofensiva. En una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador ruso Vasily Nebenzya calificó la operación como “inaceptable” y advirtió que podría extender el conflicto más allá de Medio Oriente, describiéndolo como una “peligrosa aventura” que amenaza la estabilidad global. Desde Moscú, el Kremlin reforzó esta postura señalando que la acción militar erosiona cualquier posibilidad de negociación y agrava las tensiones regionales.

Por su parte, China expresó su rechazo a través de su representante ante Naciones Unidas, Fu Cong, quien subrayó que el uso de la fuerza en las relaciones internacionales es contrario a los principios de soberanía e integridad territorial. Pekín llamó a detener la escalada y a retomar el camino de la diplomacia, insistiendo en que la seguridad regional no puede construirse sobre ataques preventivos ni sobre la imposición de intereses externos.

Mientras aliados occidentales como Canadá y Australia respaldaron la ofensiva, otros actores como Francia solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad y varios gobiernos latinoamericanos reclamaron un retorno inmediato a la vía diplomática.

El posicionamiento de Rusia y China no solo responde a su tradicional defensa de la soberanía estatal, sino también a su interés estratégico en Medio Oriente, donde mantienen vínculos económicos y militares con Irán.

La condena conjunta busca proyectar una alternativa al unilateralismo militar y reforzar su papel como contrapeso frente a Washington y sus aliados.

En este contexto, la crisis abre un nuevo capítulo en la disputa por la hegemonía global que no busca conquista territorial sino de recursos energéticos, con el riesgo de que la confrontación se extienda más allá de la región y comprometa la seguridad internacional.