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14.02.2026.- El Día de San Valentín, celebrado cada 14 de febrero en gran parte del mundo, tiene un origen mucho más complejo que la actual costumbre de regalar flores, chocolates o mensajes románticos.
Su historia se remonta a la Roma del siglo III, cuando el emperador Claudio II prohibió los matrimonios entre soldados, convencido de que los hombres solteros eran mejores combatientes.
El sacerdote Valentín de Roma desafió esta orden y ofició enlaces en secreto, lo que le costó la vida: fue martirizado y decapitado hacia el año 269.
Con el tiempo, la Iglesia católica lo canonizó y su figura se convirtió en símbolo de amor y compromiso, aunque mezclada con leyendas que añadieron un halo romántico a su memoria.

La fecha del 14 de febrero fue fijada por el cristianismo occidental como día de conmemoración, mientras que en la tradición oriental se recuerda en julio.
En la Edad Media, especialmente en Inglaterra y Francia, se consolidó la idea de que ese día los pájaros comenzaban su apareamiento, lo que reforzó la asociación con el amor.
A partir del siglo XIX, las tarjetas impresas con corazones y cupidos popularizaron la celebración en Occidente, y con el auge del comercio se transformó en una jornada de consumo masivo.
En Estados Unidos y gran parte de Europa, es el Día de los Enamorados, centrado en las parejas románticas. En México y otros países latinoamericanos, se amplió como Día del Amor y la Amistad, lo que incluye también a amigos y compañeros.
En Japón y Corea del Sur, la tradición adquirió un giro particular: las mujeres regalan chocolates a los hombres el 14 de febrero, y un mes después, en el llamado White Day, los hombres corresponden con obsequios.
En países como Brasil, la fecha se celebra en junio bajo el nombre de Día dos Namorados, mientras que en China existe el Qixi, una festividad similar pero basada en una leyenda local. En algunos lugares, como Finlandia y Estonia, se enfatiza más la amistad que el romance.
La transformación de San Valentín en una celebración global responde tanto a la fuerza de las tradiciones religiosas como al empuje del mercado.
Lo que comenzó como la historia de un mártir que defendió el derecho a casarse, se convirtió en una fecha que combina símbolos universales del afecto con prácticas comerciales y culturales diversas.
Hoy, millones de personas en distintos continentes la viven como un día para reafirmar vínculos, ya sea en pareja, entre amigos o en familia, mostrando cómo una antigua leyenda se adaptó a las sensibilidades modernas y a las dinámicas del consumo global.
Cuando el amor cruza fronteras: San Valentín global
Así se transformó San Valentín en la fiesta global del amor y la amistad”ñ
El Día de San Valentín, nacido de la historia del sacerdote romano que desafió al imperio para defender el derecho a casarse, se ha convertido en una celebración que viaja por culturas y continentes con significados distintos. Aunque la raíz es común, la manera de festejarlo revela las particularidades de cada sociedad.
En América Latina, la fecha se vive con un matiz más amplio que en Europa. En México, Colombia y otros países, se conoce como Día del Amor y la Amistad, lo que incluye no solo a las parejas románticas sino también a los amigos y compañeros. Es habitual que se organicen intercambios de regalos, juegos como el “amigo secreto” y reuniones sociales que refuerzan vínculos más allá del romance.
En Brasil, la celebración se traslada a junio bajo el nombre de Día dos Namorados, con un fuerte componente festivo y comercial, pero igualmente abierto a la expresión de afecto en distintas formas.
En Europa, en cambio, la tradición se centra casi exclusivamente en las parejas. En países como Francia, Italia o España, el 14 de febrero es el día de los enamorados, marcado por cenas románticas, flores y cartas. En Inglaterra, las tarjetas de San Valentín tienen una larga tradición desde el siglo XIX, y aún hoy se mantienen como símbolo de la fecha
En los países nórdicos, como Finlandia y Estonia, la celebración se orienta más hacia la amistad, pero sigue siendo un evento de menor escala que en América Latina.
La diferencia es clara: mientras en Europa el énfasis está en el vínculo romántico, en América Latina la fecha se democratiza y se convierte en una oportunidad para celebrar lazos afectivos más amplios.
Esta diversidad muestra cómo una misma raíz histórica puede adaptarse a las sensibilidades culturales de cada región, convirtiendo a San Valentín en un espejo de las formas en que las sociedades entienden el amor y la convivenci













