Seis víctimas del suero de la muerte destapan crisis sanitaria en Sonora.

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06.04.2025. Hermosillo, Sonora. Lo que comenzó como un tratamiento de bienestar y revitalización terminó convertido en una tragedia que ha encendido las alertas sanitarias en México. Al menos seis personas han muerto, una permanece hospitalizada en estado grave y otras dos lograron recuperarse tras recibir inyecciones intravenosas de los llamados “cócteles de vitaminas” en una clínica privada supuestamente de homeopatía en Hermosillo.

Las autoridades estatales y federales investigan el caso como una posible negligencia médica, mientras familiares de las víctimas denuncian que nunca fueron advertidos de los riesgos reales de este procedimiento, popularizado como “vitamin drip”.

Los hechos ocurrieron en una clínica en la colonia Jesus García donde un mismo médico prescribía, preparaba y administraba los sueros a cada paciente, mezclando distintas sustancias según su propio criterio y sin atender a las necesidades de cada paciente pues se encontraron jeringas ya “cargadas”.

El médico señalado como principal responsable es Jesús Maximiano Verduzco Soto, quien habría sido quien prescribía, preparaba y aplicaba los llamados “cócteles de vitaminas” a los pacientes.

La clínica donde ocurrieron los hechos se llama Medicina Biológica Regenerativa Celular, un establecimiento privado de presunta linea homeopática donde se ofrecían terapias alternativas como sueros intravenosos.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de Sonora, hasta ahora se han identificado nueve casos relacionados con este caso, seis personas fallecidas, una hospitalizada en condición crítica y dos dadas de alta.

Los nombres de algunas de las víctimas han comenzado a salir a la luz: Jesús Héctor Almeida Flores y su hijo Sebastián, Catalina Figueroa, Zahid Alberto Castro Lagarda y Dinora Ontiveros, entre otros.

Relatos de familiares describen un deterioro acelerado tras la aplicación del suero. Zulema Yazmín, madre de Zahid, narró los últimos momentos de su hijo: “Se sentía muy mal, mareado… vomitaba… se desangró”, en un cuadro que evidenciaba una reacción severa tras el tratamiento que afectó hígado y riñones.

Otro familiar, Diego Figueroa, hermano de una de las víctimas, expresó durante el funeral: “Estamos muy dolidos… busco que se haga justicia”, reflejando la indignación que crece entre los afectados.

Aunque las causas de muerte siguen bajo análisis pericial, las autoridades han confirmado que se realizan estudios histopatológicos para determinar el daño celular provocado por las sustancias administradas.

Las primeras hipótesis apuntan a varias posibles causas: contaminación de los sueros, errores en la mezcla de vitaminas y minerales, o reacciones adversas graves por la administración intravenosa de compuestos no regulados.

La propia Secretaría de Salud estatal reconoció que todos los pacientes recibieron soluciones preparadas directamente por el médico tratante, lo que abre la posibilidad de una mala praxis al no existir controles estandarizados en la dosificación ni en la combinación de sustancias.

En un comunicado, las autoridades señalaron que ya se aseguraron expedientes clínicos, medicamentos y soluciones utilizadas, y que las muestras fueron enviadas a laboratorios federales para su análisis por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

“La investigación busca determinar si hubo negligencia médica o contaminación”, indicaron autoridades estatales, que han abierto varias carpetas de investigación para deslindar responsabilidades.

El caso ha puesto en el centro del debate una práctica cada vez más común en clínicas privadas: la aplicación de sueros intravenosos con vitaminas, minerales y otros compuestos promocionados como tratamientos para el cansancio, la resaca o el “detox”.

Especialistas han advertido desde hace años que estos procedimientos pueden implicar riesgos severos, especialmente cuando se administran sin protocolos médicos estrictos o sin supervisión hospitalaria.

Mientras las familias exigen justicia y respuestas, la clínica permanece clausurada y el médico involucrado es investigado como principal responsable.

El desenlace de los análisis será clave para determinar la causa exacta de las muertes. Pero para los familiares, el daño ya es irreversible.

“Nos los envenenaron”, acusó uno de ellos, convencido de que el tratamiento que prometía salud terminó por arrebatarles la vida.