*26.03.2026 Ciudad de México.- La Cámara de Senadores aprobó la reforma electoral conocida como “Plan B”, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero con un cambio clave: la eliminación de cualquier modificación a la revocación de mandato, que permanecerá sin alteraciones en la Constitución.
El dictamen fue avalado tanto en lo general como en lo particular con 87 votos a favor y 41 en contra, alcanzando así la mayoría calificada necesaria para reformar la Constitución. Sin embargo, durante la discusión en lo particular, el Pleno aceptó una reserva presentada por la senadora Lizeth Sánchez García, del Partido del Trabajo, para suprimir los cambios al artículo 35 relacionados con la revocación de mandato.
Con esta modificación, dicho mecanismo se mantiene en sus términos actuales, lo que implica que su eventual aplicación se conserva conforme a lo ya establecido, sin adelantarse ni vincularse a procesos electorales intermedios.
La senadora Sánchez García explicó que su bancada respalda el proyecto de gobierno de la presidenta Sheinbaum y el fortalecimiento de la participación ciudadana, pero advirtió que la revocación de mandato no debe mezclarse con elecciones constitucionales, ya que ello podría distorsionar su sentido democrático. A su juicio, ambos instrumentos cumplen funciones distintas y deben mantenerse separados para evitar riesgos en su aplicación.
El resto del dictamen avanzó sin cambios. Entre los puntos aprobados se encuentran nuevas reglas para la integración de ayuntamientos, que podrán conformarse con una sindicatura y hasta quince regidurías, así como límites al gasto de los congresos locales, cuyo presupuesto no deberá exceder el 0.70 por ciento del total estatal.
También se establecieron topes salariales para autoridades electorales, quienes no podrán percibir ingresos superiores a los del titular del Ejecutivo federal, medida que aplicará a consejeros, magistrados y altos funcionarios tanto del Instituto Nacional Electoral como de organismos locales.
Asimismo, el proyecto contempla una reducción progresiva del presupuesto del Senado, con el objetivo de alcanzar un recorte acumulado del 15 por ciento en un plazo de cuatro años.
Durante el debate, legisladores de distintas fuerzas políticas fijaron posturas encontradas. Desde Morena, la senadora Martha Lucía Micher defendió la relevancia de la revocación de mandato como herramienta de control ciudadano, aunque finalmente se mantuvo fuera del dictamen aprobado. En contraste, desde el Partido Acción Nacional, se acusó que la reforma concentra poder y debilita el federalismo.
El coordinador del Partido Revolucionario Institucional en el Senado, Manuel Añorve, señaló que el proyecto busca control político más que fortalecimiento institucional, mientras que legisladores del Partido Verde Ecologista de México defendieron que se trata de ajustes necesarios para mejorar la eficiencia administrativa.
Por su parte, Alberto Anaya, líder del PT, reiteró el respaldo de su bancada a la presidenta Sheinbaum, aunque dejó claro que su apoyo no incluía modificaciones a la revocación de mandato, marcando así una línea interna dentro del bloque oficialista.
En tanto, Movimiento Ciudadano rechazó el proyecto al considerar que no aporta beneficios sustanciales y que incluso debilita mecanismos de participación ciudadana.
Con la aprobación en el Senado, el dictamen fue turnado a la Cámara de Diputados para continuar su proceso legislativo.
La eliminación de la revocación de mandato se perfila como el ajuste más significativo dentro de la reforma, evidenciando las crisis internas de la 4t, pese a que sus operadores políticos minimicen lo que se considera una derrota para los planes del ejecutivo.













