Sheinbaum anuncia salida de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres.

*
16.04.2926. Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la renuncia de Citlalli Hernández a la Secretaría de las Mujeres. Explicó que la ahora exfuncionaria se sumará a los trabajos de Morena de cara a las elecciones de 2027.

“Me dijo que quiere ir a ayudar a Morena”, comentó la mandataria, en medio de versiones sobre una posible salida de Luisa María Alcalde de la dirigencia del partido, algo que la propia líder morenista ya ha negado.

Sheinbaum detalló que Hernández presentó su renuncia para incorporarse de lleno a las tareas partidistas, especialmente en la construcción de alianzas. Recordó que en el proceso electoral de 2024 ya había tenido un papel clave en la coordinación de esos acuerdos.

“Ayer Citlalli me entregó su renuncia a la Secretaría de las Mujeres. Me dijo que se va al partido, que quiere apoyar a Morena. En el 24 ayudó a coordinar todo el proceso de alianzas y entiendo que Luisa María le pidió si podía sumarse a ese trabajo”, explicó.

Durante su conferencia en Palacio Nacional, la mandataria contó que la renuncia se concretó apenas un día antes y que la propia Hernández le expresó su intención de sumarse al trabajo partidista. “Quiere ayudar a Morena”, resumió. Detrás de ese paso, detalló, está la necesidad de fortalecer los acuerdos políticos del partido, una tarea en la que ya había participado en el pasado proceso electoral.

Sheinbaum explicó que la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, habría sido quien la buscó para integrarla a este esfuerzo. No se trata de un cargo menor: la idea es que Hernández asuma un papel específico en la articulación de alianzas, clave para un escenario electoral en el que estarán en disputa cientos de cargos, entre ellos la Cámara de Diputados, varias gubernaturas y miles de posiciones locales.

La presidenta incluso admitió que la noticia la tomó desprevenida. “Casi me voy de espaldas”, dijo, al relatar cómo recibió la decisión. Aun así, dejó claro que respalda el movimiento y reconoció el perfil político de Hernández para esa encomienda, recordando que en 2024 coordinó justamente la estrategia de alianzas en la campaña presidencial.

Más allá de su salida, Sheinbaum hizo un balance positivo de su paso por la Secretaría de las Mujeres. Destacó, entre otras cosas, la distribución de millones de cartillas de derechos, los cambios constitucionales impulsados durante su gestión y el trabajo cercano con colectivos y víctimas. También mencionó la expansión de la red de apoyo conocida como “tejedoras de la patria”, que —según dijo— alcanzó cientos de espacios en el país.

La mandataria la describió como una funcionaria comprometida, trabajadora y con capacidad política, y subrayó que su llegada a esa dependencia marcó el arranque de una nueva etapa institucional en materia de atención a las mujeres.

Por ahora, el relevo en la Secretaría sigue sin definirse. Sheinbaum adelantó que analizará perfiles que puedan dar continuidad al trabajo realizado, aunque evitó dar nombres o fechas.

Por ahora la Secretaria de las Mujeres queda acéfala, significa que se queda sin una cabeza, es decir, sin una persona titular que tome decisiones. En la práctica, eso implica que no hay una figura con peso político para dirigir la dependencia, coordinar estrategias o empujar acciones a nivel federal. Aunque la estructura administrativa sigue funcionando, las decisiones importantes suelen frenarse o diluirse mientras se nombra un relevo.

En el caso de la Secretaría de las Mujeres, esto cobra mayor relevancia porque se trata de una dependencia creada precisamente para articular la política pública en materia de género en todo el gobierno. No solo ejecuta programas, también define prioridades, coordina instituciones y mantiene diálogo con colectivos y víctimas. El llamado enfoque de género implica que todas las políticas públicas, desde seguridad hasta economía, deben considerar las desigualdades entre hombres y mujeres, por lo que la ausencia de una titular debilita esa capacidad de incidencia.

La salida de Citlalli Hernández tiene implicaciones políticas claras. Por un lado, deja en pausa la consolidación de una Secretaría que todavía es nueva. Por otro, envía una señal de que, en este momento, la prioridad está en la operación política rumbo a las elecciones de 2027, ya que su salida responde a la necesidad de Morena de construir alianzas. También expone que la institución aún depende mucho de perfiles individuales y no está completamente consolidada como estructura.

Sobre si esto significa una falta de compromiso con las mujeres, la respuesta no es absoluta. Desde el gobierno se sostiene que hay continuidad en la agenda y se reconoce el trabajo realizado, pero desde sectores feministas y de la sociedad civil sí hay cuestionamientos. Algunas activistas han señalado la necesidad de mayor diálogo real con el movimiento y han advertido que los avances institucionales siguen siendo insuficientes frente a problemas estructurales como la violencia de género y el feminicidio.

El contexto en que se da la renuncia es clave. México enfrenta niveles altos de violencia contra las mujeres y rezagos en justicia y atención a víctimas, por lo que la Secretaría no es solo simbólica, sino una pieza importante en la respuesta del Estado.

Por ello, que quede sin titular, aunque sea temporalmente, abre dudas sobre la continuidad, la prioridad política del tema y la capacidad del gobierno para sostener una agenda de género fuerte en paralelo a sus intereses electorales.