*Dice: “no lo hemos leído ni lo voy a leer”.
16.02.2026 Ciudad de México.-La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó públicamente al libro “Ni venganza ni perdón”, escrito por Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia. En su conferencia matutina del 16 de febrero de 2026, la mandataria señaló que no ha leído ni leerá la obra, pues considera que la congruencia es indispensable en la vida política y que las críticas deben sostenerse con hechos verificables. En ese sentido, emplazó directamente a Scherer a presentar denuncias formales si cuenta con pruebas de las acusaciones que expone en el texto.
Sheinbaum subrayó que el libro no afectará la percepción ciudadana sobre el movimiento que encabeza, ya que, según dijo, la población distingue entre debates internos y la conducción del gobierno. Añadió que las polémicas de este tipo suelen tener impacto limitado en el llamado “círculo rojo”, pero no en la mayoría de la sociedad. La presidenta insistió en que la congruencia es un principio fundamental y que, en caso de existir señalamientos serios, deben canalizarse por la vía institucional y judicial.
Julio Scherer Ibarra fue consejero jurídico de la Presidencia durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Su salida estuvo marcada por tensiones con otros integrantes del gabinete y, desde entonces, ha mantenido una postura crítica hacia algunos actores del entorno presidencial.
En “Ni venganza ni perdón”, escrito junto con el periodista Jorge Fernández Menéndez, se incluyen acusaciones contra figuras cercanas al actual gobierno, como Jesús Ramírez, coordinador de asesores de la Presidencia.
La publicación del libro generó expectativa en sectores políticos y mediáticos, pues se interpreta como un testimonio de las pugnas internas en el círculo cercano al expresidente López Obrador. Sin embargo, la reacción de Sheinbaum busca restar relevancia a la obra, enfatizando que las diferencias personales o políticas deben resolverse en los cauces legales y no en el terreno de la especulación editorial.
En suma, la presidenta ha marcado distancia del libro de Scherer, negándose a entrar en la polémica y reafirmando que, si existen denuncias, deben presentarse ante las autoridades competentes. Con ello, intenta cerrar el paso a un debate que podría distraer de la agenda gubernamental y que, según su visión, no tendrá mayor repercusión en la ciudadanía.













