* Además advierte que el caso de agentes de la CIA en Chihuahua sigue abierto.
30.04.2026 Ciudad de México.- Luego de que acusó que era evidente el objetivo político en solicitud del Departamento de Justicia y no se no permitiría injerencia, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que “Verdad, justicia y defensa de la soberanía”, son ejes de su respuesta afirmó ante la solicitud realizada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre la detención provisional con fines de extradición en contra de diez ciudadanos mexicanos, entre los que se encuentra el gobernador de Sinaloa, el senador por la entidad y el alcalde de Culiacán.
Al mencionar que el documento fue recibido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) la noche del 28 de abril, expuso que fue turnado a la Fiscalía General de la República (FGR) para su evaluación.La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, elevó este jueves el tono frente al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, al calificar como “desafortunadas” e “injerencistas” sus recientes declaraciones sobre corrupción y seguridad, al tiempo que dejó claro que el polémico caso de la presencia de agentes de la CIA en Chihuahua no está cerrado y continuará bajo revisión diplomática y política.
Durante su conferencia mañanera, Sheinbaum sostuvo que ningún representante diplomático extranjero puede intervenir en asuntos internos mexicanos ni emitir posicionamientos que vulneren la soberanía nacional.
“Un embajador no puede tener una actitud injerencista”, afirmó la mandataria, en referencia a Johnson, exmilitar y exagente de inteligencia estadounidense, cuyas declaraciones recientes sobre corrupción en México generaron fricción bilateral. La presidenta subrayó que la relación con Washington debe mantenerse bajo principios de respeto mutuo, cooperación y “de igual a igual”.
El conflicto diplomático se agrava en medio de la controversia por la operación en Chihuahua donde murieron dos agentes estadounidenses vinculados a la CIA, quienes participaban en acciones contra laboratorios clandestinos sin que, según el gobierno federal, existiera notificación oficial completa a las autoridades mexicanas.
Sheinbaum recordó que México ya presentó una nota diplomática formal exigiendo explicaciones y enfatizó que este episodio representa una violación grave a los acuerdos de cooperación bilateral si se confirma que hubo actuación extraterritorial fuera del marco legal mexicano.
“La principal falla está en cómo se permitió o solicitó esta colaboración sin claridad institucional. Esto no puede repetirse”, señaló la presidenta, quien insistió en que el ingreso y operación de agentes extranjeros en territorio nacional debe sujetarse estrictamente a la Constitución mexicana y a la Ley de Seguridad Nacional. Aunque Washington respondió comprometiéndose a respetar el marco jurídico vigente, Sheinbaum advirtió que para su administración el caso sigue bajo análisis y no se considera concluido.
La mandataria también remarcó que México no aceptará subordinación frente a Estados Unidos en temas de seguridad. “No somos menos que Estados Unidos y ellos no son más”, declaró días atrás, reforzando una narrativa de defensa soberana que ha marcado su política exterior desde el inicio de la crisis.
El episodio ocurre en un momento particularmente delicado para la relación bilateral, atravesada por tensiones sobre narcotráfico, cooperación en inteligencia, migración y acusaciones estadounidenses contra funcionarios mexicanos. Analistas consideran que la combinación de las declaraciones de Johnson y el caso Chihuahua podría redefinir los márgenes de actuación diplomática de Washington en México y endurecer los controles sobre operaciones conjuntas de seguridad.
Con esta postura, Sheinbaum no solo responde a las palabras del embajador, sino que busca enviar una señal política interna y externa: la soberanía mexicana y el control sobre operaciones extranjeras en territorio nacional se convierten en líneas rojas para su gobierno.
El caso de Chihuahua, lejos de archivarse, permanece como un foco de presión diplomática y un precedente sensible en la relación con la administración estadounidense.












