*
22.06.2026 Ciudad de México.- A casi dos años de la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a abordar uno de los episodios más polémicos de la relación bilateral entre México y Washington y explicó cuál era la principal preocupación del expresidente Andrés Manuel López Obrador respecto a la detención del histórico líder del Cártel de Sinaloa.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria sostuvo que el cuestionamiento planteado por López Obrador desde el momento en que se conoció la captura no estaba relacionado con la defensa del capo sinaloense, sino con la falta de información oficial sobre la forma en que ocurrieron los hechos y las implicaciones que éstos tuvieron para la soberanía mexicana.
Sheinbaum recordó que desde julio de 2024, cuando Zambada apareció bajo custodia de autoridades estadounidenses junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el gobierno mexicano solicitó explicaciones detalladas a Washington sobre las circunstancias que rodearon el traslado del narcotraficante a territorio estadounidense. Sin embargo, insistió en que nunca se obtuvo una versión completamente satisfactoria.
“La preocupación del presidente López Obrador siempre fue la misma: ¿qué pasó realmente?, ¿cómo ocurrió?, ¿hubo participación de alguna autoridad?, ¿se respetó la soberanía nacional?”, explicó la mandataria al referirse a las dudas que persistieron desde el inicio del caso.
La presidenta señaló que el tema sigue siendo relevante porque la captura de Zambada marcó un antes y un después en la situación de seguridad en Sinaloa. Según recordó, tras la detención se desató una disputa interna entre grupos del Cártel de Sinaloa que derivó en una escalada de violencia que afectó a miles de familias en la entidad.
“Nunca quedó claro qué fue lo que pasó. Esa fue siempre la posición del presidente López Obrador y también es la nuestra. Lo menos que puede pedir México es una explicación completa de un hecho que tuvo consecuencias muy importantes para nuestro país”, sostuvo Sheinbaum al ser cuestionada por la prensa.
La captura de “El Mayo” ocurrió el 25 de julio de 2024 y desde entonces ha estado rodeada de versiones encontradas. Mientras autoridades estadounidenses sostuvieron que Zambada llegó a Texas en una aeronave junto con Joaquín Guzmán López, el propio narcotraficante afirmó posteriormente que había sido engañado y llevado contra su voluntad a territorio estadounidense. Esa versión alimentó las dudas del gobierno mexicano sobre la operación.
López Obrador insistió durante meses en que Estados Unidos debía proporcionar información detallada sobre el vuelo, los participantes en la operación y el papel que desempeñaron las agencias de seguridad involucradas. En diversas ocasiones manifestó que México no había sido informado previamente y que su gobierno desconocía los pormenores de la captura.
Al retomar el tema, Sheinbaum señaló que Washington ha sostenido que ya entregó toda la información disponible, pero afirmó que el gobierno mexicano considera que aún existen aspectos sin aclarar.
“Ellos dicen que ya proporcionaron todos los datos que tienen. Nosotros creemos que todavía faltan elementos para entender completamente lo que sucedió. Por eso seguimos insistiendo en las reuniones bilaterales”, comentó la presidenta.
La mandataria destacó que el interés del gobierno mexicano no radica únicamente en reconstruir los hechos históricos, sino en comprender las consecuencias que tuvo aquella operación para la seguridad nacional. Recordó que tras la detención del veterano líder criminal se produjo una fractura interna en el Cártel de Sinaloa que derivó en enfrentamientos entre facciones rivales y un repunte de homicidios, desapariciones y ataques armados en distintas regiones del estado.
“Lo que ocurrió después es evidente. Hubo una escalada de violencia que afectó a la población. Nuestra responsabilidad es proteger a las familias y seguir trabajando para recuperar la paz”, expresó la presidenta.
Las declaraciones se producen en medio de un contexto de renovadas tensiones entre México y Estados Unidos por asuntos relacionados con el combate al narcotráfico, la seguridad fronteriza y las investigaciones contra organizaciones criminales mexicanas. En ese escenario, el caso de “El Mayo” continúa siendo uno de los expedientes más sensibles para ambos gobiernos.
A casi dos años de la detención del capo sinaloense, el gobierno mexicano mantiene la exigencia de conocer todos los detalles de una operación que cambió el equilibrio del crimen organizado en el país y que, según la propia presidenta, sigue dejando preguntas sin respuesta.


