Sheinbaum revive debate sobre la “guerra contra el narco” y cuestiona a Calderón: “¿Fue idea de él o de la DEA?”

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01.06.2026.- Ciudad de México.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, reavivó este martes 1 de julio el debate sobre la estrategia de seguridad implementada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa al cuestionar públicamente el origen de la llamada “guerra contra el narcotráfico” y preguntar si dicha política fue diseñada por el propio exmandatario o impulsada desde agencias estadounidenses como la DEA.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum respondió a las recientes declaraciones de Calderón, quien el fin de semana defendió su estrategia de combate frontal contra los cárteles durante un acto organizado por el Partido Acción Nacional en respaldo a la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván. La mandataria federal señaló que la política de seguridad iniciada en 2006 dejó una profunda ola de violencia en el país y cuestionó la influencia de Estados Unidos en aquella decisión.

“¿De quién fue la idea de declarar la guerra?, ¿de Calderón o de la DEA?”, lanzó la presidenta al insistir en que México no debe regresar a una estrategia basada exclusivamente en el uso de la fuerza militar. La mandataria sostuvo además que las consecuencias de esa política aún impactan al país en materia de violencia, desapariciones y debilitamiento instituciona

Señalamiento que se dan en medio de una nueva crisis diplomática y política relacionada con la cooperación entre México y Estados Unidos en temas de seguridad y narcotráfico.

En semanas recientes, Sheinbaum ha endurecido su discurso sobre la soberanía nacional y ha rechazado cualquier tipo de intervención extranjera en territorio mexicano, especialmente luego de acusaciones y presiones provenientes de autoridades estadounidenses relacionadas con presuntos vínculos de políticos mexicanos con el crimen organizado.

La llamada “guerra contra el narco” fue anunciada oficialmente por Calderón en diciembre de 2006, pocos días después de asumir la Presidencia de la República, cuando ordenó el despliegue de miles de elementos militares en Michoacán como parte del Operativo Conjunto Michoacán. Aquella decisión marcó el inicio de una estrategia de confrontación directa contra los cárteles mediante el uso intensivo de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública.

Años después, la estrategia de Calderón sigue siendo uno de los temas más polémicos de la política mexicana. Organismos nacionales e internacionales documentaron durante ese periodo un aumento exponencial de homicidios, desapariciones y denuncias por violaciones a derechos humanos. Diversos especialistas también cuestionaron la dependencia operativa y de inteligencia con agencias estadounidenses como la DEA y otras instancias de seguridad de Estados Unidos.

El debate cobró nueva fuerza tras la condena en Estados Unidos del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, declarado culpable de narcotráfico y delincuencia organizada por una corte federal de Nueva York. Desde el inicio de su administración, Sheinbaum ha insistido en que ese caso simboliza la “decadencia” de la estrategia de seguridad calderonista y ha reiterado que “no puede volver a suceder” un esquema similar.

En respuesta a las críticas presidenciales, Calderón había defendido días antes que su gobierno sí combatió frontalmente a los grupos criminales y aseguró que después de su administración se abandonó la ofensiva contra los cárteles. El exmandatario sostuvo que el fortalecimiento del crimen organizado en algunas regiones del país es consecuencia de la falta de continuidad de aquella política de seguridad.

La presidenta rechazó esa visión y afirmó que regresar a un esquema de “guerra” implicaría repetir errores que dejaron miles de víctimas civiles. Sheinbaum recordó que su administración mantiene una estrategia distinta basada en inteligencia, investigación, coordinación y atención a las causas sociales de la violencia, aunque también ha impulsado operativos de alto impacto encabezados por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Las declaraciones de la mandataria se producen además en un contexto de creciente debate nacional sobre la relación bilateral con Estados Unidos en materia de seguridad. Encuestas recientes muestran que una mayoría de mexicanos respalda la cooperación con Washington para combatir al crimen organizado, aunque también existe un amplio rechazo a la presencia de agentes extranjeros operando en territorio nacional. ([El País][6])

El intercambio entre Sheinbaum y Calderón vuelve a colocar en el centro de la discusión pública el legado de la estrategia de seguridad iniciada hace casi dos décadas, así como el papel que jugaron las agencias estadounidenses en el diseño y ejecución de la política antidrogas mexicana. Mientras la oposición defiende la necesidad de combatir con mayor fuerza a los grupos criminales, el gobierno federal insiste en que la experiencia de la “guerra contra el narco” dejó un saldo de violencia que el país aún no logra superar.