*Advierten riesgo para la solución de dos Estados.
20.09.2026 l.- Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega y Canadá elevaron este jueves la presión diplomática sobre Israel por su decisión de avanzar con licitaciones para construir viviendas en el área E1 de Cisjordania, un proyecto considerado estratégico por sus implicaciones territoriales y uno de los principales obstáculos para preservar la posibilidad de establecer un Estado palestino territorialmente continuo.
En un comunicado conjunto difundido el 20 de agosto, los líderes de los siete países calificaron de “inaceptable” la decisión del Gobierno israelí y exigieron que se retracte de los planes. También recordaron a las empresas interesadas en participar en las obras que podrían enfrentar riesgos legales y reputacionales derivados de su intervención en proyectos de asentamientos.
La declaración se produjo después de que Israel publicara licitaciones para la construcción de más de mil 200 viviendas en el sector E1, ubicado al este de Jerusalén y próximo al asentamiento de Ma’ale Adumim. La medida representa un nuevo avance de un proyecto que durante años ha generado rechazo internacional debido a su ubicación estratégica y a las consecuencias que tendría sobre la geografía de Cisjordania.
Los siete gobiernos sostuvieron que los asentamientos israelíes en Cisjordania son ilegales conforme al derecho internacional y expresaron especial preocupación por las consecuencias que tendría el desarrollo de E1. A su juicio, la construcción podría afectar la continuidad territorial de los Territorios Palestinos y hacer todavía más difícil la materialización de una solución basada en la existencia de dos Estados.
La zona E1, cuyo nombre deriva de “East 1”, se encuentra entre Jerusalén Oriental y Ma’ale Adumim. Su importancia radica precisamente en su posición geográfica: la expansión de asentamientos en ese corredor podría crear una continuidad territorial israelí entre Jerusalén y Ma’ale Adumim, al mismo tiempo que dificultaría la conexión norte-sur de Cisjordania y la comunicación territorial entre Jerusalén Oriental y otras zonas palestinas.
El proyecto contempla en su conjunto alrededor de 3 mil 400 viviendas, aunque la licitación publicada ahora corresponde a una primera fase de más de mil 200 unidades. El Gobierno israelí ya había dado pasos decisivos para impulsar el desarrollo de E1, después de años en los que el proyecto permaneció congelado debido a la presión internacional y a las advertencias sobre sus posibles repercusiones para las negociaciones de paz.
La controversia no se limita al número de viviendas. El punto central es la ubicación del proyecto. E1 se encuentra en un corredor territorial que los gobiernos occidentales y organismos internacionales consideran fundamental para mantener abierta la posibilidad de un Estado palestino con continuidad geográfica.
La Unión Europea ya había advertido que la ejecución del plan E1 afectaría de manera permanente la continuidad territorial entre Jerusalén Oriental y Cisjordania y podría cortar la conexión entre las zonas norte y sur del territorio palestino ocupado.
En mayo pasado, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega y Canadá, junto con otros países, ya habían expresado su rechazo a la expansión de los asentamientos israelíes y habían advertido a las empresas sobre las consecuencias de participar en proyectos de construcción vinculados con asentamientos. En aquella declaración también se señaló específicamente que las obras en E1 constituirían una grave afectación al derecho internacional.
La advertencia sobre las empresas adquiere especial relevancia porque los siete países no sólo cuestionaron la decisión política del Gobierno de Israel, sino que introdujeron una advertencia directa al sector privado. Los gobiernos señalaron que las compañías que participen en actividades relacionadas con asentamientos podrían quedar expuestas a riesgos jurídicos y daños a su reputación.
La posición de estos países se sustenta en la interpretación ampliamente adoptada por la comunidad internacional respecto de los asentamientos israelíes construidos en territorios palestinos ocupados desde 1967. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, mediante la resolución 2334 de 2016, estableció que los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén Oriental, no tienen validez legal y constituyen una de las principales amenazas para la solución de dos Estados.
El proyecto E1 también tiene antecedentes políticos particularmente sensibles. Su desarrollo ha sido impulsado y frenado en distintas ocasiones por sucesivos gobiernos israelíes, debido a la presión internacional. En 2025, las autoridades israelíes aprobaron nuevamente planes para avanzar en el área, generando nuevas críticas de gobiernos europeos y de organismos internacionales.
La importancia de E1 explica que la reacción internacional haya sido especialmente contundente. A diferencia de otros proyectos de asentamientos, su construcción en esta zona podría modificar de manera significativa la configuración territorial de Cisjordania. Diversos gobiernos consideran que una expansión que conecte Jerusalén con Ma’ale Adumim podría fragmentar el territorio palestino y reducir las posibilidades de establecer un Estado viable.
La preocupación también ha sido expresada por Naciones Unidas. El secretario general de la organización ha advertido que el proyecto representa una amenaza de gran magnitud para la continuidad territorial necesaria para un futuro Estado palestino
La decisión israelí ocurre además en un contexto de creciente presión internacional sobre su política de asentamientos en Cisjordania. Durante 2026, gobiernos europeos y otros países occidentales han incrementado sus críticas a la expansión de asentamientos y a las medidas destinadas a modificar las condiciones territoriales y administrativas de los territorios palestinos ocupados.
El Gobierno británico también endureció su respuesta. Londres convocó al encargado de negocios israelí para transmitirle su rechazo al proyecto E1 y reclamó detener su desarrollo. El ministro británico de Exteriores, Ed Miliband, calificó la decisión israelí como destructiva para la posibilidad de alcanzar una solución de dos Estados.
Para los siete países firmantes, la disputa trasciende la construcción de nuevas viviendas. Lo que está en juego, según su declaración, es la posibilidad de conservar las condiciones territoriales que permitan en el futuro una negociación entre israelíes y palestinos.
Por ello, el comunicado concluye con una reafirmación de su respaldo a una paz “integral, justa y duradera” basada en la solución de dos Estados, al tiempo que reclama a Israel retirar los planes de construcción en E1.
La nueva fase del proyecto coloca así nuevamente a Israel frente a una fuerte presión diplomática de sus aliados occidentales. Mientras el Gobierno israelí avanza con las licitaciones, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega y Canadá advierten que la construcción en E1 podría convertirse en un punto de inflexión para la viabilidad territorial de un futuro Estado palestino y profundizar aún más las diferencias internacionales sobre la política de asentamientos.

