12.07.2026. – La captura de Ismael “El Mayo” Zambada no sólo abrió una nueva etapa en la lucha contra el narcotráfico y desató una guerra interna en el Cártel de Sinaloa. También provocó uno de los momentos de mayor tensión diplomática entre México y Estados Unidos en los últimos años, al grado de que, según el exembajador estadounidense Ken Salazar, la comunicación directa con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador prácticamente se rompió tras conocerse la detención del histórico capo.
En declaraciones difundidas este fin de semana, Salazar aseguró que, después del operativo del 25 de julio de 2024, el mandatario mexicano dejó de responder las llamadas que buscaban explicar lo ocurrido. El exdiplomático sostiene que ese distanciamiento reflejó el malestar del gobierno mexicano ante una operación realizada sin que las autoridades nacionales tuvieran conocimiento previo de los hechos.
La versión forma parte de la promoción de las memorias del exembajador, en las que reconstruye las horas posteriores a la llegada de Zambada a territorio estadounidense. Salazar insiste en que el gobierno de Estados Unidos no organizó el traslado del líder criminal y sostiene que la entrega fue consecuencia de una traición al interior del Cártel de Sinaloa, encabezada por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Las declaraciones reaparecen en un momento en que el caso volvió al centro del debate público. En días recientes, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó la participación de agencias estadounidenses en la operación, luego de que el FBI exhibiera la aeronave utilizada para trasladar a Zambada a Estados Unidos, hecho que abrió nuevos cuestionamientos sobre el nivel de intervención de las autoridades estadounidenses.
La Fiscalía General de la República también ha sostenido que la información entregada por las autoridades estadounidenses ha sido incompleta y contradictoria, particularmente respecto al piloto de la aeronave, la ruta seguida y la forma en que el avión abandonó territorio mexicano con los sistemas de rastreo desactivados. Esos elementos forman parte de la investigación que continúa abierta en México.
El episodio marcó un punto de inflexión en la cooperación bilateral en materia de seguridad. Durante meses, el gobierno de López Obrador insistió en que la captura del fundador del Cártel de Sinaloa ocurrió sin la participación de las autoridades mexicanas y reclamó la falta de información oportuna por parte de Washington, al considerar que una acción de esa naturaleza tenía implicaciones para la soberanía nacional.
La detención de “El Mayo” Zambada también tuvo consecuencias dentro de la organización criminal. Tras su captura se recrudeció la confrontación entre las facciones de Los Chapitos y La Mayiza, generando una escalada de violencia en Sinaloa que se prolongó durante los meses siguientes y obligó al despliegue de operativos de seguridad en la entidad.
A casi dos años de aquellos acontecimientos, las declaraciones de Ken Salazar vuelven a colocar bajo escrutinio la relación que mantuvieron ambos gobiernos durante uno de los episodios más delicados de la cooperación binacional contra el narcotráfico. Mientras Estados Unidos sostiene que no ejecutó el operativo para trasladar al capo mexicano, en México continúan las exigencias para esclarecer con precisión qué ocurrió el día en que uno de los criminales más buscados del mundo cruzó la frontera hacia territorio estadounidense.


