*Rachel se acerca a Baja California mientras Isaías deja riesgo de inundaciones en Estados Unidos.
10.10.2026.- El Pacífico mexicano enfrenta una de las amenazas meteorológicas más severas de estos días: Simón alcanzó vientos sostenidos de 240 kilómetros por hora y avanzaba hacia el norte, con posibilidad de acercarse a la costa entre este sábado y las primeras horas del domingo. Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit están entre las regiones expuestas a lluvias extremas, inundaciones repentinas, deslaves y oleaje destructivo. Mientras tanto, la tormenta tropical Rachel mantiene su desplazamiento hacia la península de Baja California, e Isaías, ya convertido en ciclón postropical, continúa asociado con peligro de inundaciones en el sur de Estados Unidos
La actualización de las 9:00 horas del sábado 10 de octubre, tiempo del centro de México, del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos ubicó el centro de Simón en las coordenadas 17.4 grados de latitud norte y 104.8 grados de longitud oeste, aproximadamente a 185 kilómetros al suroeste de Manzanillo, Colima, y a 345 kilómetros al sureste de Cabo Corrientes, Jalisco.
El sistema presentaba vientos máximos sostenidos de 240 kilómetros por hora, una presión central mínima de 938 milibares y un desplazamiento hacia el norte de apenas seis kilómetros por hora. Su combinación de intensidad y avance relativamente lento mantiene la preocupación por la acumulación de lluvia y la posibilidad de que sus efectos se prolonguen durante varias horas en las zonas costeras y montañosas.
La evolución de Simón ha sido particularmente rápida. El ciclón se formó el miércoles 7 de octubre a partir de la depresión tropical Veinte-E y pasó de tormenta tropical a huracán durante los días siguientes. Para la mañana del sábado ya se había fortalecido hasta la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, un nivel que corresponde a vientos capaces de provocar daños catastróficos en construcciones vulnerables, además de derribar árboles y postes, interrumpir servicios y complicar las labores de emergencia.
La preocupación no se limita a la fuerza del viento. La trayectoria prevista lo lleva hacia la costa centro-occidental de México, con un posible acercamiento o ingreso a tierra entre la noche del sábado y las primeras horas del domingo 11 de octubre. La actualización del Centro Nacional de Huracanes mantiene como escenario de riesgo su aproximación a la franja costera de Jalisco y sus alrededores. La ubicación precisa del impacto puede variar conforme avance el sistema, por lo que no debe interpretarse como un punto de entrada definitivamente confirmado.
Lluvias extraordinarias: el peligro que puede continuar después del paso del huracán
La previsión del Centro Nacional de Huracanes contempla acumulaciones de lluvia de entre 254 y 508 milímetros en algunas regiones del suroeste de México, con máximos aislados que podrían alcanzar alrededor de 762 milímetros en zonas de Michoacán, Colima, Jalisco y Nayarit hasta el domingo.
Para dimensionar esas cantidades, 250 milímetros de precipitación equivalen a 250 litros de agua por cada metro cuadrado. Cuando esa cantidad cae en poco tiempo sobre laderas, terrenos saturados, cauces y zonas urbanas con drenaje insuficiente, puede desencadenar inundaciones repentinas, corrientes de agua peligrosas y deslizamientos de tierra.
El Servicio Meteorológico Nacional de México también ha advertido sobre lluvias de intensidad extrema. En sus pronósticos previos, la Comisión Nacional del Agua estimó precipitaciones torrenciales de 150 a 250 milímetros en sectores de Guerrero y Michoacán, además de lluvias intensas en Colima y muy fuertes en zonas de Jalisco. Con el fortalecimiento posterior del ciclón, las autoridades mantienen la atención en la evolución de las precipitaciones y en la posibilidad de que los efectos más peligrosos se extiendan a otros municipios.
El riesgo aumenta en las comunidades cercanas a ríos y arroyos, así como en localidades asentadas en laderas o en las partes bajas de las cuencas. Una tormenta puede dejar de afectar directamente a una población y, aun así, mantener el peligro por el escurrimiento de agua desde las zonas altas.
Por ello, las afectaciones no necesariamente terminan cuando el centro del huracán se aleja. Los caminos pueden quedar bloqueados por derrumbes, los puentes sufrir daños y algunas comunidades permanecer incomunicadas. La saturación del suelo también puede provocar deslaves horas después de las lluvias más intensas.
#Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit se preparan para el impacto
La Coordinación Nacional de Protección Civil informó que se suspenderían las actividades no esenciales a partir de las 16:00 horas del sábado en 24 municipios de cuatro estados, como medida preventiva frente al aumento de los riesgos.
En Jalisco, la medida comprende Puerto Vallarta, Cabo Corrientes, Tomatlán, La Huerta, Cihuatlán, Cuautitlán de García Barragán, Villa Purificación, San Sebastián del Oeste, Mascota y Talpa de Allende.
En Colima incluye Armería, Tecomán, Manzanillo, Minatitlán y Comala. En Michoacán abarca Aquila, Coahuayana y Lázaro Cárdenas. En Nayarit contempla Bahía de Banderas, Compostela, Jalisco, San Blas, Tepic y Santiago Ixcuintla, de acuerdo con la información difundida por Radio Fórmula sobre las medidas anunciadas.
La suspensión busca disminuir los desplazamientos durante el periodo de mayor peligro y evitar que habitantes, trabajadores y visitantes queden expuestos a inundaciones, caída de árboles, cortes carreteros o deslaves.
En Puerto Vallarta, uno de los principales destinos turísticos del Pacífico, la preparación incluye medidas para resguardar a residentes y visitantes. La agencia Associated Press reportó que establecimientos comerciales y hoteles comenzaron a proteger sus instalaciones, mientras que autoridades estatales habían iniciado evacuaciones de personas de zonas consideradas de riesgo y reforzado las acciones de protección.
El turismo representa una dimensión adicional del problema. En una ciudad costera, la presencia de visitantes que desconocen los cauces, las zonas inundables o las rutas de evacuación puede complicar la respuesta de emergencia. De ahí la importancia de que hoteles, prestadores de servicios y autoridades municipales mantengan información clara sobre refugios y restricciones.
Para las familias que viven cerca del mar, de los ríos o de las laderas, la prioridad es no esperar a que el agua alcance las viviendas para buscar un sitio seguro. Las autoridades también recomiendan evitar cruzar corrientes, aunque parezcan poco profundas, y no acercarse a la costa para observar el oleaje.
## Isaías deja de ser un ciclón tropical, pero persiste el peligro por inundaciones
Mientras Simón concentra la atención sobre el Pacífico mexicano, Isaías atraviesa otra etapa de su evolución. El Centro Nacional de Huracanes informó este sábado que el sistema pasó a la categoría de ciclón postropical y emitió su aviso final como ciclón tropical.
A las 10:00 horas, tiempo de la región central de Estados Unidos, su centro se encontraba sobre Alabama, con vientos sostenidos cercanos a 56 kilómetros por hora y desplazamiento hacia el norte-noroeste. Aunque había perdido las características necesarias para seguir clasificado como ciclón tropical, todavía podía contribuir a producir lluvias e inundaciones.
Es importante distinguir entre la clasificación meteorológica y el riesgo real. Que Isaías haya dejado de ser huracán no significa que sus efectos desaparezcan de inmediato. El peligro de inundaciones repentinas puede continuar incluso cuando los vientos han disminuido y el sistema se ha debilitado.
En México, Isaías había llegado a alcanzar la categoría 3 en el golfo de México, pero posteriormente se desplazó alejándose del territorio nacional. El pronóstico de la Conagua del viernes 9 de octubre ya señalaba que dejaría gradualmente de afectar las costas mexicanas.
Sus efectos previos habían incluido lluvias intensas en regiones de Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán, además de oleaje elevado y rachas fuertes en zonas costeras. Por ello, la evaluación de las consecuencias debe considerar tanto las precipitaciones registradas como el estado de los ríos, arroyos y terrenos que pudieron quedar saturados.
Rachel mantiene la amenaza para la península de Baja California
El tercer sistema que requiere atención es Rachel, que el sábado continuaba como tormenta tropical en el Pacífico nororiental. El Centro Nacional de Huracanes reportó a las 8:00 horas del Pacífico una posición aproximada de 25.5 grados de latitud norte y 119.6 grados de longitud oeste, con vientos sostenidos de 97 kilómetros por hora y movimiento hacia el noreste a unos 35 kilómetros por hora.
Su trayectoria y velocidad son diferentes de las de Simón. Mientras este último avanza lentamente hacia el occidente mexicano, Rachel se desplaza con mayor rapidez y se aproxima a la zona occidental de la península de Baja California.
El Centro Nacional de Huracanes anticipó condiciones de tormenta tropical en la costa occidental de la península durante el sábado. Esto obliga a mantener la vigilancia sobre el viento, el oleaje y las condiciones de navegación, además de atender los pronósticos locales de lluvia y los avisos para las comunidades costeras.
Los tres sistemas muestran por qué la vigilancia meteorológica no puede concentrarse en un solo fenómeno. Aunque sus trayectorias, intensidades y efectos sean distintos, cada uno puede generar peligros específicos para las poblaciones que se encuentran en su área de influencia.
La prevención, decisiva ante un fin de semana de riesgo meteorológico
La situación de este sábado exige mantener la atención en los avisos oficiales, particularmente en las regiones costeras de Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit, donde Simón podría provocar lluvias torrenciales, vientos destructivos y oleaje peligroso.
En las zonas de riesgo, las medidas más importantes son asegurar documentos y medicamentos, preparar una mochila de emergencia, identificar refugios temporales, cargar los teléfonos y seguir las instrucciones de Protección Civil. Si las autoridades ordenan evacuar, hacerlo con anticipación puede ser determinante para evitar quedar atrapado por el aumento del nivel del agua o por el cierre de caminos.

