Sociedad líquida, metáfora de nuestra sociedad .

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26.01.2025 BPNoticias.- La sociedad líquida, término acuñado por Zygmunt Bauman, describe un mundo fluido, inestable y cambiante, opuesto a la “sociedad sólida” del pasado, donde las estructuras (trabajo, familia, identidad) eran fijas y duraderas; en la liquidez actual, todo fluye, las relaciones son provisionales, la identidad es incierta, y la adaptación constante es la norma, impulsada por el consumo y la tecnología.

En síntesis, la sociedad líquida es una metáfora que refleja cómo la modernidad tardía ha transformado nuestras formas de vivir, relacionarnos y consumir. La estabilidad ha sido reemplazada por la fluidez, y la vida contemporánea exige una constante capacidad de adaptación.

Un ejemplo claro de cómo se manifiesta la idea de sociedad líquida en la política mexicana es el fenómeno de los partidos y las alianzas electorales.

En la etapa de la llamada “sociedad sólida”, los partidos políticos eran estructuras relativamente estables, con militancias duraderas y lealtades firmes. La identidad política de una persona estaba ligada a un partido durante décadas, y las alianzas eran excepcionales. Hoy, en cambio, la política mexicana refleja la liquidez descrita por Bauman: los partidos se fragmentan, se reconfiguran y forman coaliciones temporales que responden más a coyunturas inmediatas que a proyectos de largo plazo.

Un ejemplo reciente es la facilidad con la que figuras políticas cambian de partido o se integran a nuevas alianzas sin que ello genere un costo social significativo. La movilidad de dirigentes entre Morena, PRI, PAN o Movimiento Ciudadano muestra que las identidades políticas se han vuelto fluidas, adaptables a las circunstancias y a las oportunidades de poder. Esto genera incertidumbre en el electorado, que percibe la política como un terreno volátil, donde las lealtades y los compromisos pueden disolverse rápidamente.

La lógica líquida también se observa en el discurso público: los mensajes se adaptan a la inmediatez de las redes sociales, buscando impacto inmediato más que coherencia ideológica. Las campañas privilegian la viralidad y la emoción sobre la construcción de proyectos sólidos. Así, la política mexicana se convierte en un espacio donde las estructuras tradicionales se diluyen y la fluidez domina, obligando a ciudadanos y actores políticos a navegar en un entorno cambiante y poco previsible.

El concepto de sociedad líquida fue desarrollado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman a comienzos del siglo XXI, especialmente en su obra Modernidad líquida publicada en el año 2000. La metáfora de lo líquido busca describir la condición de la vida contemporánea: un entorno social marcado por la fluidez, la inestabilidad y la dificultad de mantener estructuras sólidas y duraderas. En lugar de instituciones firmes y relaciones estables, la modernidad tardía se caracteriza por cambios constantes y por la necesidad de adaptación permanente.

La sociedad líquida se distingue por su volatilidad. Las normas, valores y estructuras sociales cambian con rapidez, lo que genera incertidumbre en distintos ámbitos de la vida. Las relaciones personales y laborales tienden a ser frágiles y temporales, mientras que las identidades se redefinen continuamente en función de los contextos. El consumo inmediato se convierte en una lógica dominante: se usa y se desecha, tanto en productos como en vínculos humanos. Esta dinámica produce inseguridad social, pues la falta de referentes sólidos dificulta la previsibilidad y la estabilidad.

En la vida cotidiana, la liquidez se manifiesta en múltiples dimensiones. En el trabajo, predominan los contratos temporales, la movilidad y la precariedad. En la tecnología, las redes sociales aceleran la comunicación y fomentan vínculos efímeros. En la cultura, las tendencias cambian rápidamente y las tradiciones pierden permanencia. En la economía, el consumo se basa en la inmediatez y en la obsolescencia programada, lo que refuerza la sensación de transitoriedad.

Comparada con la sociedad sólida de épocas anteriores, la sociedad líquida presenta diferencias notables. Mientras que las estructuras tradicionales eran jerárquicas y rígidas, las actuales son flexibles y cambiantes. Las relaciones que antes se concebían como duraderas y estables ahora se viven como temporales y frágiles. La identidad, que solía estar ligada a roles sociales fijos, se redefine constantemente. La economía, antes basada en una producción estable, se orienta hacia un consumo volátil. La seguridad social, que en el pasado ofrecía previsibilidad, se ve sustituida por la incertidumbre.

El concepto de “sociedad líquida” describe la modernidad contemporánea como un entorno social caracterizado por la inestabilidad, la rapidez de los cambios y la ausencia de estructuras sólidas, según el sociólogo Zygmunt Bauman.