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Caracas, Venezuela, 25 de junio de 2026.- Las autoridades venezolanas elevaron este jueves a 188 el número de personas fallecidas y a mil 520 la cifra de heridos tras los dos poderosos terremotos que sacudieron al país la víspera, una tragedia considerada ya como la peor catástrofe sísmica registrada en Venezuela en más de medio siglo. Además, se reportan al menos 157 personas desaparecidas y más de 200 rescatadas con vida entre los escombros.
El balance fue dado a conocer por las autoridades de emergencia durante una actualización de los trabajos de rescate que continúan en Caracas, La Guaira y otros estados del centro-norte venezolano, donde colapsaron decenas de edificios, hospitales, viviendas y obras de infraestructura. Foto X Agenda Setting Press
Los sismos ocurrieron la tarde del miércoles 24 de junio y sorprendieron a millones de personas. El primero alcanzó una magnitud de 7.2 y apenas 39 segundos después se registró un segundo movimiento de magnitud 7.5, un fenómeno conocido por los especialistas como “doblete sísmico”, extremadamente inusual por la cercanía temporal entre ambos eventos.
Los epicentros se localizaron en la región comprendida entre los estados Carabobo y Yaracuy, aunque las sacudidas se sintieron con fuerza en Caracas y gran parte del territorio nacional. Según expertos y registros históricos, el terremoto de magnitud 7.5 es el más potente que ha afectado a Venezuela desde comienzos del siglo XX.
La Guaira, estado costero ubicado al norte de Caracas, concentra gran parte de la devastación. Las autoridades venezolanas lo declararon oficialmente zona de desastre luego del colapso de numerosos edificios residenciales y comerciales. Equipos de rescate trabajan de manera ininterrumpida en la búsqueda de sobrevivientes entre estructuras derrumbadas.
El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez decretó el estado de emergencia en todo el país y movilizó a las fuerzas armadas, cuerpos de protección civil y organismos de seguridad para atender la contingencia. También fueron suspendidas actividades escolares y parte de los servicios de transporte público, mientras continúan las evaluaciones de daños en carreteras, puentes, hospitales y redes de suministro eléctrico y de agua potable.
La tragedia ha provocado además una crisis humanitaria inmediata. Miles de personas permanecen fuera de sus viviendas por temor a nuevas réplicas, mientras refugios temporales han sido habilitados en escuelas, estadios y edificios gubernamentales. Las autoridades reconocieron afectaciones en más de 250 estructuras y miles de familias damnificadas.
Los servicios de emergencia enfrentan dificultades derivadas de la magnitud del desastre. En algunas zonas los propios vecinos participaron en las primeras labores de rescate utilizando herramientas improvisadas e incluso sus manos para remover escombros antes de la llegada de los equipos especializados.
La dimensión de la catástrofe ha generado una amplia respuesta internacional. Naciones Unidas, Estados Unidos, México, Canadá, Brasil, España y otros países anunciaron el envío de ayuda humanitaria, personal de rescate, equipos médicos y suministros de emergencia para apoyar a las autoridades venezolanas.
México confirmó el envío de una misión integrada por más de 200 especialistas, binomios caninos, aeronaves, un dron y equipo médico para colaborar en las tareas de búsqueda y atención de víctimas, tras una instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Mientras continúan las operaciones de rescate, organismos internacionales advierten que el número de víctimas podría seguir aumentando debido a la cantidad de personas desaparecidas y a la magnitud de los daños registrados en zonas densamente pobladas. El Servicio Geológico de Estados Unidos ha señalado que millones de personas estuvieron expuestas a niveles severos de sacudida sísmica y que las pérdidas humanas y materiales podrían incrementarse conforme avancen las evaluaciones.
La tragedia revive el recuerdo del terremoto de Caracas de 1967, considerado hasta ahora el desastre sísmico más grave en la historia contemporánea del país. Sin embargo, especialistas coinciden en que los terremotos gemelos de junio de 2026 podrían superar aquel episodio por el alcance de la destrucción y el número de personas afectadas.


