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/Agustín Basilio de la Vega/
Mis padres me inscribieron a la primaria Susana Fontana en 1972; allí aprendí matemáticas, lectura de compresión, redacción, historia, ciencias naturales y empezó mi formación en valores cívicos y morales. Algunos de los condiscípulos que recuerdo fueron: Ramón Sosa Esperón, Virginia Cuervo Hernández, los hermanos Roberto, Ricardo y Rosaura Romero, los hermanos Rafael, Juan, José y Emilio Palacios, los hermanos Gustavo y Claudia Bouchez, Juan y Martha Torres, las hermanas Rosana y Leticia Aguilar, Rafael Vasquez Olvera, Mayra Rosa Serrano Hernández, Raul Romero Rojas, Jaime Breton, Judith Moreno, Manuel Zorrilla, Jesús Ruiz Gómez, Arturo Olivos y algunos otros que sumábamos 30 alumnos en los 6 grados en promedio por año lectivo y repartidos en tres salones.
Mi mamá Alicia de la Vega Fontanges fue discípula de la fundadora Soledad Ramos Enriquez, así como mis hermanos Alicia Margarita, Teodoro Francisco, Manuel Gerardo y María. También mis sobrinos Francisco Diaz, Rosaura Margarita Diaz, Felipe, Aurora e Irasema Fernández cursaron su primaria en las aulas en la Calle de Nicolás Bravo donde estuvo dicho colegio.
“Cholita” como coloquialmente se conocía a esta ilustre discípula de Rébsamen, enseñaba con el ejemplo y supo sostener una educación integral y de calidad pese a los vaivenes y modas políticas. Por ejemplo, ante los cambios de libros oficiales que adoctrinaban con la ideología marxista, las maestras de la “Susana Fontana” ocupaban otros textos que sí promovían la ciencia, el humanismo y se fundamentaban en la verdad.
El esfuerzo de las hermanas Ramos y sus sobrinas para sostener y mantener una escuela privada en medio de diversas adversidades por más de 80 años resulta ejemplar en estos días en que es más fácil iniciar un bar o antro para jóvenes que un centro educativo. Demostraron además que la educación privada es altamente competitiva y generadora de empleos haciendo más ligera la carga al Estado.
Hacen falta incentivos por parte del gobierno para impulsar la educación de calidad. Entre más escuelas privadas se instalen en Mexico, se contribuye con mayor eficacia a la calidad educativa, la libertad y al desarrollo humano. Las escuelas privadas se fundamentan en el derecho que tienen los padres a seleccionar el tipo de educación que desean para sus hijos.
Qué bueno que exalumnos de “las Ramos” hayan realizado un homenaje para conmemorar 120 años de la fundación de la escuela “Susana Fontana” pues no sólo es importante agradecer su contribución a la sociedad sino tener presente que toda contribución a mejorar la educación de los mexicanos es una aportación muy valiosa para impulsar la libertad y el bien común. Nos vemos en la celebración eucarística en la Catedral Metropolitana de Xalapa este 21 de enero de este 2026 a las 8:30 de la mañana para orar y agradecer por todas las maestras y maestros que entregan y entregaron su vida para hacer mejores ciudadanos.
X @basiliodelavega 19 de enero de 2026












