*Khamenei, de 86 años, fue la figura central de la política iraní durante más de tres décadas.
28.02.2026 Irán.- La televisión estatal de Irán confirmó la noche del domingo el fallecimiento del ayatolá Ali Hosseini Khamenei, líder supremo de la República Islámica desde 1989.
El anuncio oficial describió su muerte como un acto de “martirio”, enmarcándolo dentro de la narrativa religiosa y revolucionaria que ha caracterizado al régimen desde su fundación.
La noticia llega tras los intensos bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Teherán y otras ciudades iraníes, en los que se habría alcanzado el complejo donde residía Khamenei.
Medios internacionales reportaron que el ataque fue confirmado por fuentes militares y posteriormente transmitido por la televisión estatal, que declaró un periodo de luto nacional de 40 días.
Khamenei, de 86 años, fue la figura central de la política iraní durante más de tres décadas, ejerciendo control sobre la política exterior, las fuerzas armadas y las instituciones religiosas.
Su liderazgo marcó la continuidad del proyecto iniciado por el ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica. La televisión oficial subrayó que su muerte representa un sacrificio en defensa de la revolución, reforzando el discurso de resistencia frente a las potencias occidentales.
. La sucesión del líder supremo es un proceso complejo que involucra al Consejo de Expertos, órgano encargado de designar al nuevo guía espiritual y político del país. Mientras tanto, las autoridades han llamado a la población a mantener la unidad y a participar en las ceremonias de duelo que se extenderán durante las próximas semanas.
Ali Khamenei, el líder supremo que marcó la política iraní durante más de tres décadas
Ali Hoseini Khamenei, nacido en Mashhad en 1939, fue una de las figuras más influyentes de la historia contemporánea de Irán y de Medio Oriente. Su trayectoria política comenzó en el seno de una familia de clérigos chiitas, con formación religiosa en Najaf y Qom, que lo llevó a convertirse en un referente del islam político. Tras la Revolución Islámica de 1979, Khamenei se consolidó como uno de los hombres de confianza del ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica.
En 1981 asumió la presidencia de Irán, cargo que ocupó hasta 1989. Ese mismo año, tras la muerte de Jomeini, fue designado por la Asamblea de Expertos como líder supremo, convirtiéndose en la máxima autoridad política y religiosa del país. Desde entonces, ejerció un poder absoluto sobre las fuerzas armadas, la Guardia Revolucionaria y las instituciones religiosas, además de influir directamente en la política exterior y en las decisiones estratégicas del Estado.
Durante sus 36 años en el poder, Khamenei enfrentó sanciones internacionales, crisis económicas y protestas internas, manteniendo siempre una postura desafiante frente a Occidente. Consideraba a Estados Unidos como el “enemigo número uno” y a Israel como su principal adversario regional. Bajo su liderazgo, Irán impulsó el programa nuclear, apoyó a grupos armados como Hezbollah y mantuvo una política de confrontación con las potencias occidentales.
Su figura fue central en la narrativa revolucionaria iraní, presentándose como defensor de la independencia nacional y de la resistencia frente a la presión internacional. Sin embargo, también fue señalado por la represión de movimientos opositores y por el control férreo sobre la vida política y social del país.
La muerte de Khamenei, anunciada por la televisión estatal iraní como un “martirio”, abre un escenario de gran incertidumbre en Irán. El Consejo de Expertos deberá designar a su sucesor, en un proceso que definirá el rumbo del país en medio de una escalada militar que ya ha desestabilizado la región.












