Teoría queer y diversidad sexual tienen raíces en el feminismo.

  • La coordinadora de la Maestría en Estudios de Género de la UV, Emma Bailey, explicó los vínculos históricos entre feminismo, género y teoría queer .
  • La especialista señaló que los avances en materia de inclusión y derechos surgieron de debates al interior de los movimientos sociales. 

/ David Sandoval Rodríguez / Fotos: César Pisil Ramos /

14/06/2026, Xalapa, Ver.- La teoría queer y buena parte de las discusiones contemporáneas sobre diversidad sexual no pueden comprenderse sin reconocer la influencia histórica del movimiento feminista, afirmó Emma Bailey, coordinadora de la Maestría en Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (UV), durante una charla en la que analizó los vínculos entre género, sexualidad y activismo social. 

Al abordar los orígenes de la teoría queer en su ponencia “Una conversación entre los feminismos y el movimiento LGBTIQ+”, la académica explicó que esta surgió formalmente a inicios de la década de 1990, pero sus antecedentes se encuentran en las reflexiones de pensadoras feministas que cuestionaron los roles de género y las normas sociales asociadas a la sexualidad. 

Bailey señaló que uno de los legados más importantes del feminismo fue precisamente la construcción del concepto de género como una categoría de análisis social. 

A partir de estas discusiones, académicas como Gayle Rubin y Adrienne Rich contribuyeron a diferenciar los conceptos de sexo y género, así como a examinar las estructuras que regulan la sexualidad. 

En particular, destacó la aportación de Rich mediante el concepto de “heterosexualidad obligatoria”, una propuesta teórica que cuestionó la idea de que la heterosexualidad constituye una condición natural o universal para las mujeres; estas reflexiones abrieron el camino para el desarrollo posterior de la teoría queer. 

 

Bailey destacó el papel de las feministas radicales en la ampliación de derechos y espacios de inclusión

 

“La teoría queer nació en 1991, pero esa idea tiene una conexión con el feminismo, cien por ciento. No podemos decir otra cosa”, expresó. 

La especialista también recordó que los movimientos sociales han enfrentado históricamente debates internos sobre inclusión y representación; como ejemplo mencionó las tensiones surgidas a finales de la década de 1960 entre sectores del feminismo y mujeres lesbianas que demandaban el reconocimiento de sus propias problemáticas dentro de la agenda política del movimiento. 

De acuerdo con Bailey, estos cuestionamientos dieron lugar a “nuevas formas de organización y reflexión que enriquecieron las luchas feministas y ampliaron sus alcances”. 

La académica subrayó que las corrientes más radicales del feminismo desempeñaron un papel decisivo en la conquista de derechos y espacios de protección para las mujeres, así como en la visibilización de la diversidad sexual. 

“Tenemos leyes a favor de las mujeres, contra la violencia de mujeres; tenemos albergues para mujeres que han sufrido violencia doméstica. Todo eso salió del movimiento radical”, señaló. 

UV