Tiroteos dejan muertos y decenas de heridos en Estados Unidos durante Halloween; Dallas concentra la jornada más violenta

Banner

*
01.11.2026 EUA.- La celebración de Halloween terminó marcada por una cadena de ataques armados en distintas ciudades de Estados Unidos, donde al menos diez personas murieron y decenas resultaron heridas en varios tiroteos registrados durante el fin de semana. Dallas, Birmingham y Newark, Delaware, figuran entre los puntos más afectados, aunque la violencia también alcanzó a comunidades de Arkansas e Illinois y dejó víctimas mortales en incidentes ocurridos en establecimientos comerciales de California y Michigan.

La sucesión de hechos encendió las alertas de las autoridades locales, particularmente porque varios de los ataques ocurrieron en zonas de entretenimiento, calles concurridas y espacios próximos a universidades, donde durante el fin de semana se concentraron personas que participaban en festejos, actividades deportivas y reuniones por la noche de Halloween.

Hasta el momento, las investigaciones apuntan a episodios de violencia armada de carácter local. No se han dado a conocer indicios que permitan relacionarlos con terrorismo ni se han identificado motivaciones ideológicas. Sin embargo, los responsables y las circunstancias que desencadenaron varios de los ataques continúan bajo investigación.

Dallas registró los episodios más mortíferos durante la madrugada del domingo, cuando tres tiroteos ocurrieron en el distrito de Deep Ellum, conocido por sus bares, restaurantes, establecimientos musicales y concentración de vida nocturna.

De acuerdo con los primeros informes de la Policía de Dallas, cuatro personas murieron y otras 15 resultaron heridas en los distintos incidentes. Los disparos se produjeron en diferentes puntos del vecindario y obligaron a desplegar un importante operativo policial y de emergencia para atender a las víctimas, asegurar las escenas y comenzar la recopilación de testimonios.

El jefe de la Policía de Dallas, Daniel Comeaux, informó que los investigadores todavía intentaban establecer si los tres episodios estaban relacionados o si se trataba de acontecimientos independientes. También señaló que algunas personas habían sido detenidas para ser entrevistadas, aunque no precisó cuántas ni los posibles cargos.

La magnitud de los operativos obligó al cierre de varias calles y a la intervención de elementos policiales de distintos sectores de la ciudad. La presencia de numerosas personas que habían salido a celebrar Halloween complicó las primeras labores para delimitar las escenas y reconstruir lo ocurrido.

Las autoridades tampoco habían establecido públicamente qué provocó los enfrentamientos ni habían confirmado una conexión entre los distintos grupos involucrados.

En Alabama, otro ataque armado dejó una persona muerta y ocho heridas en las inmediaciones del estadio Legion Field, en Birmingham, después del tradicional encuentro de futbol americano Magic City Classic, disputado entre las universidades Alabama A&M y Alabama State.

El partido, una de las rivalidades deportivas universitarias más importantes de la región, reunió a cerca de 70 mil aficionados. Alabama A&M se impuso por 31-28, pero la celebración posterior quedó interrumpida por las detonaciones registradas cerca de Graymont Avenue, donde todavía permanecían vendedores y asistentes.

El jefe de la Policía de Birmingham, Michael Pickett, explicó que la mayoría de las familias y espectadores ya había abandonado las instalaciones del estadio cuando se produjo el ataque. No obstante, varias personas fueron alcanzadas por los disparos.

El portavoz policial De’Rell Freeman informó que una persona fue trasladada a las instalaciones de la corporación para ser interrogada y que los agentes recuperaron varias armas en el lugar. Las autoridades solicitaron a quienes presenciaron los acontecimientos que entregaran videos o cualquier información que pudiera contribuir a identificar a los responsables.

Pickett calificó lo sucedido como un acto de violencia sin sentido y manifestó su alivio porque el número de víctimas no hubiera sido mayor. La investigación continúa para determinar cómo comenzó el ataque y quiénes participaron.

En Newark, Delaware, la violencia también alcanzó los alrededores de la Universidad de Delaware. Seis personas recibieron impactos de bala poco después de las 23:10 horas del sábado, en la zona de East Main Street y Choate Street, próxima al campus universitario.

El teniente Greg D’Elia, de la Policía de Newark, confirmó que las seis víctimas fueron trasladadas a hospitales para recibir atención médica. Hasta los primeros reportes del domingo no se había difundido información oficial sobre la gravedad de sus lesiones ni se habían establecido las circunstancias que originaron la agresión.

Videos difundidos en redes sociales mostraron a personas corriendo para alejarse del lugar mientras se escuchaban las detonaciones. La Policía cerró durante varias horas un tramo de Main Street para facilitar las labores de emergencia y las investigaciones.

El ataque generó preocupación entre la comunidad universitaria, debido a que ocurrió en una zona de tránsito habitual para estudiantes y residentes, durante una noche en la que numerosas personas participaban en actividades relacionadas con Halloween.

La violencia armada también dejó víctimas en Fayetteville, Arkansas, donde seis personas fueron hospitalizadas por heridas de bala después de un tiroteo ocurrido durante las primeras horas del domingo. La Policía informó que una disputa habría precedido al ataque, aunque no había anunciado detenciones en los primeros comunicados.

En Bloomington, Illinois, otro episodio tuvo consecuencias mortales. Una mujer de 19 años perdió la vida y otra resultó gravemente herida durante un tiroteo cerca de la Universidad Wesleyana de Illinois. Otras seis personas también resultaron lesionadas, aunque inicialmente no estaba claro si todas presentaban heridas provocadas por armas de fuego.

Estos acontecimientos ampliaron el balance de violencia del fin de semana y evidenciaron que los ataques no estuvieron limitados a una sola región ni a un tipo específico de escenario.

A los ataques registrados durante las celebraciones del sábado se sumaron dos homicidios ocurridos el viernes en establecimientos de la cadena Spirit Halloween.

En Fairfield, California, una mujer de 31 años, que estaba embarazada, murió durante un tiroteo dentro de una tienda ubicada en un centro comercial. Otras seis personas resultaron heridas. La Policía señaló que se trató de un ataque dirigido, mientras que familiares de la víctima confirmaron su embarazo.

En Madison Heights, Michigan, un hombre de 21 años fue asesinado a tiros en otro establecimiento de la misma cadena. Un segundo hombre sufrió lesiones después de ser agredido por otras personas cuando los agentes lo detenían y fue trasladado a un hospital.

La sucesión de ataques ha vuelto a colocar la violencia armada en el centro de la discusión sobre la seguridad pública en Estados Unidos. Los episodios ocurrieron en espacios comerciales, zonas de entretenimiento y alrededores de instituciones educativas, en momentos de alta concentración de personas.

Aunque las investigaciones todavía están en desarrollo, los primeros reportes no establecen una operación coordinada entre las ciudades ni una conexión ideológica entre los agresores. Cada corporación policial mantiene abiertas sus propias indagatorias para esclarecer los motivos, identificar a los responsables y determinar si existieron disputas previas.

Por ahora, el balance de los tiroteos en zonas de entretenimiento y espacios públicos durante el fin de semana incluye al menos 10 personas fallecidas en Dallas, Birmingham y Bloomington, además de decenas de heridos. Si se incorporan los dos homicidios registrados el viernes en las tiendas Spirit Halloween, el número de víctimas mortales identificadas en los distintos episodios asciende al menos a ocho.