Tocar la Copa del Mundo: El exclusivo privilegio reservado para campeones y jefes de Estado

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14.06.2026 Ciudad de México.-En cada Copa Mundial ocurre una escena que llama la atención de millones de aficionados: la aparición del trofeo más codiciado del futbol. Mientras jugadores, entrenadores, dirigentes y celebridades observan a pocos metros de distancia, casi nadie puede acercarse a tocarlo. La razón no es una simple cuestión de protocolo, sino una de las tradiciones más estrictas y simbólicas de la FIFA.

La Copa Mundial de la FIFA no puede ser manipulada libremente por cualquier persona. De acuerdo con las normas del organismo rector del futbol internacional, únicamente pueden tocar el trofeo los campeones del mundo, los jefes de Estado y un reducido grupo de funcionarios autorizados por la FIFA. La regla busca preservar el valor simbólico del galardón y reforzar el carácter excepcional que representa convertirse en campeón del mundo.

La actual Copa del Mundo fue diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga tras un concurso internacional convocado por la FIFA luego del Mundial de México 1970. El trofeo mide 36.8 centímetros de altura, pesa poco más de seis kilogramos y está elaborado con oro sólido de 18 quilates. En su base se encuentra una estructura de malaquita verde donde aparecen grabados los nombres de las selecciones campeonas desde Alemania Federal en 1974.

La exclusividad que rodea al trofeo ha contribuido a convertirlo en uno de los objetos deportivos más reconocidos del planeta. Durante las ceremonias oficiales suele ser transportado bajo estrictas medidas de seguridad, acompañado por custodios especializados y protegido por protocolos que limitan al máximo su manipulación.

La FIFA incluso ha establecido reglas específicas para los eventos públicos. Cuando la Copa realiza giras internacionales previas a los mundiales, miles de aficionados pueden fotografiarse junto a ella, pero normalmente no tienen autorización para tocarla. En muchos casos permanece dentro de vitrinas especiales o bajo vigilancia permanente para evitar cualquier daño.

La razón detrás de esta restricción tiene también un componente histórico. La anterior Copa Jules Rimet, utilizada entre 1930 y 1970, fue robada en más de una ocasión. El caso más famoso ocurrió en Inglaterra en 1966, cuando desapareció temporalmente antes del Mundial y fue recuperada días después por un perro llamado Pickles. Décadas más tarde, la Copa Jules Rimet fue robada nuevamente en Brasil y nunca volvió a recuperarse.

Esa experiencia llevó a reforzar las medidas de protección alrededor del trofeo actual. La FIFA considera la Copa del Mundo un patrimonio único e irreemplazable del futbol internacional, por lo que cualquier traslado, exhibición o ceremonia se realiza bajo condiciones de máxima seguridad.

Otro dato poco conocido es que la selección campeona ya no conserva permanentemente la Copa original. Desde 1974, los ganadores reciben el trofeo durante la premiación, lo levantan en la celebración y posteriormente devuelven la pieza auténtica a la FIFA. En su lugar reciben una réplica oficial para exhibición y conservación.

Precisamente por ello, el momento en que el capitán vencedor alza la Copa se ha convertido en una de las imágenes más poderosas del deporte mundial. Futbolistas legendarios como Diego Armando Maradona, Cafú, Iker Casillas, Philipp Lahm, Hugo Lloris y Lionel Messi forman parte del selecto grupo de campeones que han tenido el privilegio de sostener el trofeo original.

La exclusividad también explica por qué genera tanta emoción cuando aparece en las ceremonias mundialistas. Más que un simple objeto de oro, la Copa representa décadas de historia, gloria deportiva y sueños colectivos. Para millones de futbolistas alrededor del mundo, tocarla es una meta prácticamente inalcanzable; para unos cuantos campeones, es la recompensa máxima tras conquistar el torneo más importante del planeta.

La superstición que rodea a la Copa del Mundo: “No la toques si no la has ganado”

Ciudad de México.- Además de las estrictas reglas de la FIFA, existe una superstición profundamente arraigada en el futbol mundial que explica por qué muchos jugadores, entrenadores y hasta dirigentes prefieren no tocar la Copa del Mundo antes de conquistarla.

La creencia es simple: quien toca el trofeo sin haber ganado el Mundial está condenado a no levantarlo como campeón. Aunque no existe evidencia que respalde esta idea, la superstición se ha transmitido de generación en generación y forma parte del folclore que rodea al torneo más importante del planeta.

La tradición cobró fuerza especialmente durante las giras promocionales de la Copa y en los sorteos mundialistas, donde numerosos futbolistas y entrenadores han evitado deliberadamente posar con el trofeo. Muchos consideran que tocarlo antes de tiempo equivale a desafiar la suerte.

Uno de los casos más recordados ocurrió antes del Mundial de Brasil 2014. Mientras varios integrantes de la selección alemana se fotografiaron junto al trofeo sin tocarlo, algunos jugadores argentinos hicieron lo mismo. Alemania terminaría conquistando el campeonato y la superstición volvió a alimentar debates entre aficionados.

En contraste, varias figuras históricas han ignorado la creencia. El francés Didier Deschamps tocó la Copa como entrenador antes del Mundial de Rusia 2018 y posteriormente se convirtió en campeón con Francia. También hubo jugadores y dirigentes que posaron junto al trofeo y más tarde alcanzaron el título, demostrando que la superstición está lejos de cumplirse siempre.

Aun así, la idea sigue viva. Durante los mundiales es común observar que futbolistas de selecciones favoritas mantienen las manos detrás de la espalda cuando se acercan al trofeo para una fotografía oficial. Otros simplemente sonríen junto a la Copa sin establecer contacto físico.

La superstición

La superstición es especialmente popular entre los aficionados latinoamericanos y europeos, quienes suelen interpretar cualquier gesto hacia el trofeo como una señal de confianza excesiva o de mala fortuna. En redes sociales, cada imagen de un jugador tocando la Copa suele generar comentarios advirtiendo que “ya se saló” o que “está tentando al destino”.

Paradójicamente, los únicos que pueden romper definitivamente la superstición son los campeones. Una vez conquistado el Mundial, la tradición deja de importar y los futbolistas celebran abrazando, besando y levantando el trofeo frente a millones de espectadores.

Así, junto a las reglas oficiales de la FIFA, la Copa del Mundo conserva un aura de misterio alimentada por creencias, cábalas y rituales que forman parte de la cultura futbolística. Porque en el deporte más popular del planeta, la fe en la suerte suele ser tan poderosa como el talento dentro de la cancha.

Por eso, mientras los aficionados la observan desde las tribunas o a través de las pantallas, la Copa del Mundo mantiene intacta una tradición que la distingue de cualquier otro trofeo deportivo: no está al alcance de cualquiera.

En el universo del futbol, tocarla sigue siendo un privilegio reservado para quienes alcanzan la cima de la historia.