*Fernando de Jesús Calvillo Silva, de 45 años, originario de Aguascalientes y residente en Oklahoma, continúa sin ser localizado.
02.11.2026.- El accidente entre dos trenes de alta velocidad ocurrido el pasado miércoles 28 de octubre en la localidad de Urda, provincia de Toledo, España, dejó un saldo de 69 personas fallecidas, entre ellas al menos 12 ciudadanos extranjeros de distintas nacionalidades, incluidos cuatro estadounidenses, un argentino y un mexicano, sin identificar su identidad, confirmaron este domingo las autoridades españolas.
El balance de víctimas internacionales también incluye personas de nacionalidad francesa, canadiense, japonesa, portuguesa, checa y tunecina, de acuerdo con el Centro Integrado de Datos, organismo judicial y forense constituido para coordinar las labores de identificación de las víctimas.
De las 69 personas fallecidas, hasta este domingo habían sido identificadas 66: 54 españolas y 12 extranjeras. Las tres identificaciones restantes continuaban pendientes, mientras los equipos forenses mantenían las labores para establecer la identidad de todas las víctimas.
La presencia de ciudadanos de distintas nacionalidades entre los fallecidos amplió las repercusiones internacionales de la tragedia y activó los mecanismos de asistencia consular de los gobiernos cuyos ciudadanos viajaban en los convoyes.
En el caso de México, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que la Embajada mexicana en España mantenía contacto con las autoridades locales y con los familiares de un connacional cuyo paradero no había sido confirmado. Se trata de Fernando de Jesús Calvillo Silva, originario de Aguascalientes.
De acuerdo con sus familiares, Fernando viajaba como turista en el vagón ocho de un tren de Renfe que cubría la ruta Madrid-Sevilla. La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que la representación consular presentó el reporte de desaparición ante la Guardia Civil y mantiene contacto con la familia y las autoridades españolas para apoyar las gestiones de búsqueda.
La Cancillería señaló que el encargado de la Sección Consular se trasladó a Toledo para acompañar a sus familiares y proporcionarles asistencia. También informó que cubriría los gastos de su estancia en España mientras continúan las gestiones para esclarecer su situación.
La representación diplomática había identificado a otros 12 mexicanos relacionados con el accidente. De ellos, 11 sufrieron lesiones leves y fueron dados de alta.
En paralelo, las autoridades españolas mantenían activas tres denuncias por desaparición correspondientes a dos ciudadanos australianos y uno japonés, mientras esperaban la llegada de familiares para completar los procedimientos de identificación.
Así ocurrió el choque que dejó 69 muertos
El siniestro se registró el 28 de octubre, cuando un tren de la compañía pública Renfe impactó por detrás contra un convoy de la empresa privada Iryo que se encontraba detenido en la misma vía, en las inmediaciones de Urda, a unos 150 kilómetros al sur de Madrid.
Los dos trenes circulaban por la ruta que conecta Madrid con Sevilla y transportaban a más de 540 pasajeros.
De acuerdo con los primeros informes de la investigación, el tren de Iryo se había detenido después de una falla en el sistema de señalización. Posteriormente, el convoy de Renfe recibió autorización para continuar su recorrido y terminó chocando contra la parte posterior del otro tren.
La colisión provocó el descarrilamiento de varios vagones y dejó decenas de personas atrapadas entre los restos de las unidades. Los equipos de emergencia utilizaron maquinaria pesada, grúas y perros de búsqueda para localizar a los pasajeros y recuperar los cuerpos.
El accidente también dejó decenas de lesionados, algunos de ellos hospitalizados, mientras las autoridades desplegaron efectivos de la Guardia Civil, bomberos, servicios médicos y unidades especializadas en atención a emergencias.
La identificación de los fallecidos requirió pruebas de huellas dactilares y análisis genéticos. El Centro Integrado de Datos informó que 53 personas fueron reconocidas mediante registros dactilares y otras 13 a través de pruebas de ADN.
La tragedia constituye el segundo accidente ferroviario mortal de grandes dimensiones registrado en España durante 2026. En enero, otro siniestro ocurrido en Andalucía dejó 46 personas fallecidas.
Las investigaciones continúan para determinar las responsabilidades por la colisión, revisar el funcionamiento de los sistemas de seguridad y establecer por qué se autorizó la circulación de un tren cuando otro permanecía detenido en la misma vía.
El choque de Urda se ha convertido así en uno de los accidentes ferroviarios más mortíferos de Europa en lo que va del siglo, con consecuencias que alcanzan a familias de al menos diez nacionalidades.

