Transformar injusticias en justicia, razón de ser una nueva creación en Cristo

05.04En su mensaje central dominical la Arquidiócesis de Xalapa plantea que ser una nueva creación en Cristo implica asumir la responsabilidad de transformar las injusticias en justicia.

El presbítero Juan Beristain de los Santos, director de la Oficina de Comunicación Social, subraya que la resurrección de Cristo abre un horizonte de plenitud y solidaridad, otorgando a las personas la capacidad de influir en su destino social, económico y político para buscar el bien común, la paz y la justicia.

La reflexión advierte sobre la indiferencia que embota la conciencia colectiva frente a la mentira sistemática y el progreso limitado a una élite privilegiada. Señala que la vida nueva en Cristo despierta la sensibilidad social y convierte la conciencia en una voz clara en favor de una cultura democrática y una comunidad con oportunidades para todos.

El comunicado concluye que la vida digna, iniciada en este mundo con Cristo resucitado, culmina en la plenitud divina de Dios, invitando a la sociedad a derribar obstáculos y construir un futuro más justo.

COMUNICADO DOMINICAL
COMUNICACIÓN SOCIAL
ARQUIDIÓCESIS DE XALAPA

No. 615
Xalapa, Ver., a 5 de abril de 2026

SER NUEVA CREACIÓN SIGNIFICA TRANSFORMAR EN JUSTICIA LAS INJUSTICIAS

Ser una nueva creación es un don que Dios otorga a toda persona por la fe en Cristo. Con la resurrección de Cristo, la persona es colocada en la esfera de la comunión total del amor y de la gloria de Dios. Ésta consiste en que el hombre tenga vida plena y la vida de éste radica en el gozo permanente de contemplar la gloria de Dios. La adoración a Dios y el culto en espíritu y verdad le dan a la persona la posibilidad de reconocer la grandeza de su dignidad y la altura sublime vocación para buscar proyectos de desarrollo integral para todos.

Cristo con su resurrección, don gratuito de Dios, apaga la sed de toda persona y le concede el destino añorado de todo el caminar del ser humano hacia la humanidad solidaria. La resurrección de Cristo otorga y concede la consumación de un amor indestructible y total que abre un horizonte de gozo y alegría sin fin ya desde esta tierra. En Cristo resucitado, el hombre queda abierto a la totalidad de la realidad y orientado a todas las direcciones que lo llevan a ser un ser pleno. La persona puede y debe influir en su destino social, económico y político pues está transfigurada en Cristo resucitado, para derribar cualquier obstáculo que impida buscar el bien común la justicia y la paz social.

La vida nueva entregada por Cristo nos da una luz potente, para descubrir lo imperceptible de los pequeños pasos que muchas personas damos hacia la indiferencia a todos los problemas que estamos viviendo. Se descubre el gota a gota que perfora la consciencia personal y colectiva, embotándola hasta el punto de volverla incapaz de reaccionar ante la mentira sistemática, ante la injusticia de un progreso para una élite privilegiada y ante tantas promesas ilusorias y sin posibilidad de cumplirse jamás. La vida nueva de Cristo resucitado es la que despierta la insensibilidad personal, para que nuestra consciencia sea una voz sonora y distinguible en favor de una cultura y educación democrática que hace de nuestra sociedad una comunidad llena de oportunidades para todos. En Cristo resucitado la vida digna es para todos. Esta vida nueva inicia en este mundo con Cristo y culmina en la vida divina de Dios.

Pbro. Juan Beristain de los Santos
Director
Oficina Comunicación Social
Arquidiócesis de Xalapa

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