*
/Agustín Basilio de la Vega./
Recientemente el gobierno mexicano inauguró el tren interurbano Mexico-Toluca, cuyo inicio de construcción fue hace 13 años durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. Esta obra fue previamente planeada, supervisada y construida por la entonces Secretaria de Comunicaciones y Transportes.
“El Insurgente”, como se denomina hoy en día, es un sistema de pasajeros de 57.7 km de longitud que conecta Zinacantepec, Estado de México con Observatorio, Ciudad de Mexico en poco menos de 40 minutos. Utiliza 20 trenes eléctricos articulados con capacidad para 719 pasajeros y circula a una velocidad máxima de 160 km/h y una comercial de 90 km/h en sus diferentes ramos.
Este tren cuenta con 7 estaciones: Zinacantepec, Toluca Centro, Metepec, Lerma, Santa Fe, Vasco de Quiroga y Observatorio. Es una doble vía férrea electrificada de altas especificaciones con viaductos elevados con alturas de hasta 80m y un túnel de 4.7 km. Cuando visité la obra con mis alumnos de ingeniería en el año 2019 tenía un avance considerable, así como los problemas normales de toda obra de gran envergadura como la liberación del derecho de vía y algunos imprevistos técnicos.
Me dio mucho gusto que el presidente López Obrador no la cancelara y tampoco se la entregara al ejército. Gracias a los ingenieros y técnicos que aún despachan en la actual Secretaria de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes nuestro país cuenta un tren moderno que moverá a hasta 230,000 usuarios diarios con trayectos de 11minutos entre cada estación que están a distancia de 10 km en promedio.
Esta suerte no tuvo el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México que fuera diseñado por el Arquitecto de fama internacional Norman Foster y que se ubica en Texcoco. Pese a estar también muy bien planeado y diseñado y contar con un avance importante, fue cancelado para dar paso a una obra que no resuelve la saturación del Aeropuerto Benito Juarez y que no sirve para el desarrollo nacional.
Tampoco el tren transístmico funciona. El gobierno actual es impaciente como todo régimen populista pues encargar al ejército la modernización de esta obra para que se realice sin estudios técnicos de manera rápida y sin discusión con tal de inaugurar en el mismo sexenio fue un error. Esta vía fue originalmente construida por Don Porfirio Diaz en 1907 y es la única que no fue concesionada por el presidente Ernesto Zedillo Ponce de Léon, entre 1996 y 1998.
El actual gobierno se gastó en el Tren Transístmico más de 60 mil millones de pesos (tres veces el costo inicial) para que circule a 50 km por hora en una sola vía, que es una velocidad similar a la del tren porfirista. El pasado descarrilamiento que costó la vida de 14 personas es una lamentable muestra de que no sirve y que no es atractivo para los usuarios.
La reserva hasta el año 2031 de las causas del accidente es un ejemplo también de la falta de transparencia del gobierno de México que pretende ocultar información importante como la compra de equipos obsoletos que demuestran que las obras en manos del ejército no tienen la calidad necesaria a diferencia de las obras que realizan los ingenieros civiles.
X @basiliodelavega











