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22.10.2026. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al Gobierno iraní de intentar elevar los precios internacionales del petróleo mediante supuestos ataques y amenazas en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el comercio mundial de hidrocarburos. En el mismo mensaje, aseguró que 75 mil manifestantes han muerto en menos de siete meses, una cifra que requiere corroboración independiente.
En una declaración publicada en sus redes sociales, Trump sostuvo que Irán estaría recurriendo a incidentes que calificó de falsos, así como a la colocación de minas, para provocar incertidumbre en el mercado energético antes de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026.
El mandatario afirmó que actualmente circula por el estrecho de Ormuz más petróleo que antes del inicio del conflicto, con lo que buscó cuestionar las advertencias sobre posibles interrupciones del suministro. Sin embargo, el volumen de crudo que transita por esta vía depende de las condiciones de seguridad, las decisiones de las navieras y las restricciones que puedan afectar el paso de embarcaciones.
El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Su importancia estratégica radica en que por esta ruta circula una proporción significativa del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo. Cualquier amenaza a la navegación puede repercutir en los precios internacionales, los costos del transporte y el suministro energético.
Las tensiones en esta zona también tienen consecuencias políticas para Washington. El precio de los combustibles es un factor sensible para los consumidores estadounidenses y puede convertirse en un asunto electoral, especialmente antes de los comicios de medio mandato, en los que se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado.
Trump también acusó a las autoridades iraníes de continuar matando a manifestantes y a otras personas que se oponen al régimen. En su publicación, aseguró que 75 mil personas han muerto en menos de siete meses, pero no presentó en el mensaje información que permita establecer el origen de ese balance, el periodo exacto al que corresponde o los mecanismos utilizados para contabilizar las víctimas.
La cifra debe distinguirse de los datos documentados por organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos, que registran la represión estatal en Irán, pero cuyas estimaciones varían según el episodio, el periodo investigado y las posibilidades de verificación sobre el terreno. Sin una fuente identificable y una metodología comprobable, no es posible presentar las 75 mil muertes como un saldo confirmado.
El presidente estadounidense calificó al Gobierno iraní de un “régimen malvado” y reprochó tanto a la comunidad internacional como al Partido Demócrata de Estados Unidos que, a su juicio, no presten suficiente atención a la violencia contra los manifestantes.
El mensaje también reiteró una de las principales líneas de su política exterior: impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Trump aseguró que el país nunca tendrá ese tipo de armamento, en una declaración que mantiene la presión política sobre Teherán en medio de la disputa por su programa nuclear y las tensiones regionales.
La controversia sobre el programa nuclear iraní se relaciona con el alcance de sus actividades de enriquecimiento de uranio, las inspecciones internacionales y las diferencias entre Teherán y los gobiernos occidentales sobre las garantías de que sus instalaciones no se destinen al desarrollo de armas. El enriquecimiento de uranio, por sí solo, no demuestra que un país haya fabricado una bomba nuclear, aunque niveles elevados de enriquecimiento pueden reducir el tiempo técnico necesario para producir material apto para armamento.
Las acusaciones de Trump sobre el petróleo, las muertes de manifestantes y la amenaza nuclear reúnen tres asuntos distintos —la seguridad marítima, los derechos humanos y la proliferación nuclear— en un mismo mensaje político. Su publicación busca presentar a Irán como una amenaza tanto para la estabilidad energética como para la seguridad internacional, mientras vincula sus acciones con las preocupaciones económicas de los votantes estadounidenses antes de las elecciones de noviembre.
Un análisis publicado por TIME en octubre de 2026 señaló que antes de la guerra transitaban por el estrecho alrededor de 20 millones de barriles diarios y que, aunque hubo jornadas en las que el flujo superó ese nivel, el promedio reciente citado rondaba los 13 millones. El mismo análisis advirtió que la cifra de 75 mil personas asesinadas durante la represión no estaba acreditada como un balance confirmado: las estimaciones disponibles variaban considerablemente según la fuente y el periodo contabilizado.

