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10.06.2026 Washington, EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso nuevamente en duda el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al declarar este miércoles que no está interesado en renovar el acuerdo comercial que vincula a las tres economías de América del Norte, una postura que ha generado preocupación entre gobiernos, empresarios y analistas debido a la importancia estratégica del pacto para la región.
Durante un intercambio con periodistas en la Casa Blanca, Trump afirmó que actualmente no está “buscando renovar” el tratado y aseguró que tanto México como Canadá dependen más de Estados Unidos que Washington de sus socios comerciales.
“No necesitamos nada de lo que tiene Canadá. No necesitamos nada de lo que tiene México. Pero ellos necesitan todo lo que tenemos. Tienen que tratarnos mejor”, declaró el mandatario estadounidense.
Las declaraciones se producen en un momento clave para el acuerdo comercial. Conforme a las disposiciones del propio T-MEC, los tres países deben definir antes del 1 de julio de 2026 si extienden el tratado por un nuevo periodo de 16 años o si lo someten a revisiones anuales que podrían derivar en su terminación en 2036.
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 durante el primer mandato de Trump y sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994. El entonces presidente republicano promovió el nuevo acuerdo como una modernización del antiguo tratado, al que calificó repetidamente como “el peor acuerdo comercial de la historia”. Este miércoles reiteró que el T-MEC es mejor que el TLCAN, pero dejó claro que sigue inconforme con sus resultados.
Uno de los principales argumentos de Trump para cuestionar la continuidad del acuerdo es el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con sus vecinos. Según datos del gobierno estadounidense, en 2025 el déficit de bienes con México ascendió a 197 mil millones de dólares, mientras que con Canadá alcanzó los 46 mil millones de dólares. El mandatario considera que estas cifras reflejan una relación comercial desequilibrada en perjuicio de su país.
La postura del presidente estadounidense ocurre mientras Washington mantiene conversaciones con México para revisar distintos aspectos del acuerdo. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos tiene programadas nuevas rondas de negociaciones con autoridades mexicanas durante junio y julio, con temas relacionados con agricultura, comercio y reglas de competencia.
Trump también ha insistido en que la revisión del tratado debe incluir cambios significativos en sectores estratégicos como el automotriz. Diversos reportes señalan que su administración busca endurecer las reglas de origen para aumentar el contenido estadounidense en los vehículos fabricados en América del Norte, una medida que tendría implicaciones directas para las cadenas de producción instaladas en México.
Las declaraciones contrastan con la posición asumida por los gobiernos de México y Canadá. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado públicamente su respaldo a la extensión del acuerdo por otros 16 años, mientras que el gobierno canadiense formalizó recientemente una propuesta para renovar el tratado y otorgar mayor certidumbre a los mercados y a las inversiones regionales.
La importancia económica del T-MEC es considerable. El acuerdo sostiene una de las regiones comerciales más integradas del mundo y respalda alrededor de 1.6 billones de dólares en intercambio anual entre los tres países. México se ha consolidado como el principal socio comercial de Estados Unidos desde 2023 y aproximadamente 80 por ciento de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense. En el caso de Canadá, cerca de 70 por ciento de sus exportaciones también se dirigen hacia Estados Unidos.
Especialistas en comercio internacional han advertido que una eventual falta de renovación no significaría la desaparición inmediata del tratado, pero sí abriría un periodo prolongado de incertidumbre que podría afectar inversiones, cadenas de suministro y decisiones empresariales en sectores como el automotriz, energético, tecnológico y manufacturero.
Aunque la amenaza de Trump ha sido interpretada por algunos analistas como una estrategia de negociación para obtener concesiones de sus socios comerciales, sus declaraciones representan hasta ahora la señal más clara de que la revisión del T-MEC podría convertirse en uno de los principales frentes económicos y políticos entre Estados Unidos, México y Canadá durante los próximos meses.
La incertidumbre surge precisamente cuando los tres países comparten protagonismo internacional como anfitriones de la Copa Mundial de Futbol 2026, un contexto que contrasta con las tensiones comerciales que vuelven a emerger en América del Norte a seis años de la entrada en vigor del acuerdo que el propio Trump impulsó durante su primer mandato.


