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01.05.2026 EU.- El gobierno de Donald Trump anunció una nueva escalada en su política hacia Cuba tras la firma de una orden ejecutiva que fortalece las sanciones contra el aparato gubernamental de la isla, ampliando restricciones financieras y comerciales bajo criterios de seguridad nacional y política exterior.
Anunció la “toma inmediata de la isla”: “La tomaremos casi de inmediato. De regreso desde Irán, haremos que tal vez el USS Lincoln se acerque a la costa y se rendirán”, advirtió.
La decisión presidencial autoriza castigos económicos más severos contra funcionarios, instituciones, empresas y colaboradores señalados por Washington por presuntos vínculos con estructuras de seguridad cubanas, actos de corrupción estatal o participación en violaciones a derechos humanos. Además, la normativa permite sancionar a entidades extranjeras o instituciones financieras que faciliten operaciones con personas o grupos ya penalizados por Estados Unidos.
La Casa Blanca argumenta que estas medidas buscan limitar la capacidad operativa del gobierno cubano y reducir su influencia regional, al considerar que La Habana mantiene relaciones estratégicas con gobiernos y actores internacionales adversarios a los intereses estadounidenses.
La administración Trump sostiene que Cuba representa un punto de preocupación geopolítica debido a su cooperación con países considerados hostiles por Washington, así como por permitir actividades de inteligencia extranjera en el Caribe, una región que Estados Unidos considera prioritaria para su seguridad.
El endurecimiento de sanciones también responde a preocupaciones sobre migración, estabilidad regional y represión política interna, factores que la administración republicana ha utilizado para justificar una política más agresiva frente al gobierno cubano.
Estas nuevas disposiciones se suman a una serie de acciones implementadas durante el segundo mandato de Trump, incluyendo medidas comerciales, arancelarias y financieras orientadas a aislar económicamente a la isla y presionar cambios políticos.
Aunque el anuncio ha sido presentado como una respuesta inmediata para proteger intereses estadounidenses, especialistas señalan que se trata principalmente de una expansión del cerco económico y diplomático, más que de una acción militar directa.
Con esta decisión, Trump refuerza una línea de confrontación sostenida con Cuba, profundizando tensiones bilaterales y elevando el impacto regional de la política exterior estadounidense hacia América Latina.












