Trump anuncia acuerdo petrolero con Venezuela; EU controlará sus reservas

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28.08.2026 EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes un acuerdo petrolero con Venezuela que, según su propia versión, permitiría a Washington asumir el control de más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de crudo venezolano, una afirmación que coloca al sector energético del país sudamericano en el centro de la nueva relación entre Caracas y Washington con el acuerdo más grande en eel mundo en términos de petróleo.

Trump presentó el anuncio como un acuerdo histórico y aseguró que la operación no representará un costo para los contribuyentes estadounidenses. De acuerdo con el mensaje difundido por el mandatario, las negociaciones estuvieron encabezadas por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, con participación del sector privado.

El anuncio representa un nuevo capítulo en la creciente intervención de Estados Unidos en la industria petrolera venezolana y profundiza el giro de la política de Washington hacia Caracas después de la salida de Nicolás Maduro del poder a principios de 2026, sin que el régimen de terror en Venezuela termine.

Trump sostuvo que el acuerdo permitiría incrementar sustancialmente las reservas petroleras estadounidenses, elevar la oferta de crudo y contribuir a reducir los precios de la gasolina en Estados Unidos.

Sin embargo, una de las afirmaciones centrales del mensaje requiere una precisión importante: que Estados Unidos tenga control sobre reservas venezolanas no significa que esas reservas pasen automáticamente a formar parte de las reservas petroleras estadounidenses en términos de propiedad geológica o jurídica.

Venezuela posee una de las mayores concentraciones de petróleo del planeta. Las estimaciones citadas por Associated Press ubican sus reservas de crudo en alrededor de 303 mil millones de barriles, aunque gran parte de esos recursos no se transforma actualmente en producción debido al deterioro de la infraestructura petrolera, la falta de inversiones suficientes y años de crisis en la industria.

En ese contexto, los más de 65 mil millones de barriles mencionados por Trump constituyen una fracción considerable de las reservas venezolanas, pero no equivalen a toda la riqueza petrolera del país.

El anuncio también llega después de que Washington incrementara su control sobre las operaciones relacionadas con el crudo venezolano. En enero, el Departamento de Energía estadounidense informó que comenzaría la comercialización de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo y productos venezolanos, cuyos ingresos serían depositados inicialmente en cuentas bajo control estadounidense.

La diferencia entre aquel mecanismo y el nuevo acuerdo anunciado por Trump resulta relevante. Mientras en enero se trataba de petróleo venezolano que sería vendido bajo un esquema controlado por Estados Unidos, ahora el presidente estadounidense habla de controlar reservas mucho mayores y de establecer una relación de largo plazo con la industria petrolera venezolana.

Reuters informó que el gobierno estadounidense ha buscado estabilizar la producción venezolana y atraer capital privado para recuperar una industria que actualmente produce alrededor de 1.25 millones de barriles diarios, una cifra muy inferior al potencial petrolero del país.

La estrategia tiene además una dimensión económica para Estados Unidos. El gobierno de Trump enfrenta presiones por los precios de los combustibles y busca incrementar la disponibilidad de petróleo en el mercado. En marzo, Washington incluso autorizó la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo como parte de un esfuerzo internacional para contener los precios de la energía.

La apuesta por Venezuela, por tanto, no se limita a obtener petróleo para el mercado estadounidense. También pretende impulsar la recuperación de la producción venezolana mediante inversión y participación de compañías estadounidenses.

Empresas como Chevron han mantenido operaciones en Venezuela y, de acuerdo con reportes publicados este viernes, compañías estadounidenses del sector energético se encuentran negociando nuevas inversiones en campos petroleros venezolanos. Las conversaciones incluyen proyectos para incrementar la producción y aprovechar yacimientos que requieren grandes cantidades de capital para volver a ser plenamente productivos.

El punto más controvertido del anuncio es la palabra “control”. Trump no explicó públicamente, en el mensaje difundido, bajo qué estructura jurídica Estados Unidos tendría el control de esos más de 65 mil millones de barriles, qué empresas participarían, durante cuánto tiempo se extenderían los acuerdos, cómo se repartirían los ingresos ni qué proporción correspondería al Estado venezolano.

Tampoco se han conocido, al momento del anuncio, todos los documentos contractuales que permitan determinar el alcance exacto de la operación.

La situación es especialmente sensible porque el petróleo constituye uno de los principales recursos estratégicos de Venezuela y porque cualquier acuerdo sobre su explotación está ligado directamente a la soberanía económica del país.

La administración interina encabezada por Delcy Rodríguez enfrenta además un escenario político excepcional. Su gobierno surgió después de la salida de Nicolás Maduro del poder y Washington ha adquirido una influencia extraordinaria sobre la política y la economía venezolanas. Reuters señaló que Estados Unidos ha buscado desde entonces garantizar un flujo estable de petróleo venezolano hacia sus refinerías y promover inversiones occidentales para reconstruir la deteriorada infraestructura energética.

Por ello, el anuncio de Trump no puede analizarse únicamente como una operación comercial. También forma parte de una reconfiguración de las relaciones de poder en Venezuela y de la política energética estadounidense en América Latina.

El mensaje presidencial utiliza además una retórica política característica de Trump. Al calificar la operación como “histórica” y afirmar que permitirá reducir los precios de la gasolina y aumentar las reservas estadounidenses, el mandatario presenta el acuerdo como un beneficio directo para los consumidores de su país.

No obstante, la disponibilidad de petróleo no se traduce automáticamente en una reducción inmediata de los precios de la gasolina. Para que un incremento de reservas venezolanas tenga un efecto significativo sobre los consumidores estadounidenses deben aumentar la producción, transporte y refinación, además de existir condiciones favorables en el mercado internacional.

También debe considerarse la naturaleza del petróleo venezolano. Una parte importante de sus reservas corresponde a crudos pesados que requieren procesos especializados de extracción y refinación. Por ello, disponer de grandes cantidades de reservas no significa que puedan incorporarse rápidamente al mercado.

La escala de las cifras anunciadas por Trump también debe ponerse en perspectiva. Estados Unidos produjo más de 13.6 millones de barriles diarios de petróleo crudo en 2025, de acuerdo con el Departamento de Energía estadounidense.

El gobierno de Trump busca así combinar la producción doméstica estadounidense con un mayor acceso al petróleo venezolano, en un momento en que la seguridad energética se ha convertido nuevamente en uno de los ejes de su política exterior.

El acuerdo también podría modificar el equilibrio dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Venezuela fue uno de los países fundadores de la OPEP y actualmente analiza incluso la posibilidad de abandonar la organización, de acuerdo con reportes publicados este viernes. Una eventual salida representaría otro cambio importante en el mercado petrolero internacional.

En Venezuela, mientras tanto, el anuncio abre interrogantes sobre la soberanía de los recursos naturales y sobre las condiciones bajo las cuales se permitirá la participación estadounidense.

La oposición venezolana y otros sectores políticos ya han expresado preocupación ante los reportes sobre una participación estadounidense de gran magnitud en la industria petrolera. Las críticas se concentran en la posibilidad de que los acuerdos otorguen a Washington y a empresas estadounidenses una influencia prolongada sobre activos estratégicos venezolanos.

El trasfondo es particularmente delicado porque Venezuela no solamente posee enormes reservas petroleras: durante décadas el petróleo ha sido la principal fuente de ingresos del Estado y uno de los pilares de su economía.

Trump intenta presentar el nuevo entendimiento como una fórmula de beneficio mutuo: Estados Unidos obtiene mayor acceso a crudo y potencialmente menores precios de energía, mientras Venezuela recibe inversiones capaces de recuperar su industria petrolera.

Pero el alcance real de esa promesa dependerá de los términos del acuerdo, las inversiones efectivamente realizadas, la capacidad de elevar la producción y la manera en que se distribuyan los ingresos generados por el petróleo.