Trump anuncia aranceles “rudos” a países que suministren petróleo a Cuba.

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29.01.2026 Washington, EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un nuevo paquete de medidas comerciales que busca golpear directamente a Cuba en medio de su crisis energética.

A través de una orden ejecutiva firmada en la Casa Blanca, el mandatario declaró una “emergencia nacional” respecto a la situación cubana y advirtió que impondrá aranceles adicionales a los países que vendan o proporcionen petróleos a la isla caribeña.

La decisión, calificada por la propia administración como “ruda”, se suma a la estrategia de presión que Washington ha mantenido sobre La Habana en los últimos años, y que ahora se intensifica en el contexto de la campaña electoral estadounidense.

El documento oficial establece que Estados Unidos podrá imponer aranceles ad valorem, es decir, calculados sobre el valor de las importaciones, a bienes provenientes de cualquier nación que suministre petróleo a Cuba de manera directa o indirecta.

Trump justificó la medida señalando que el gobierno cubano representa una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos, al mantener alianzas con actores hostiles, apoyar actividades consideradas terroristas y cometer violaciones sistemáticas de derechos humanos.

“No podemos permitir que el régimen cubano siga recibiendo apoyo energético que fortalezca su aparato represivo”, declaró el presidente durante el anuncio.

La decisión llega en un momento crítico para Cuba, que enfrenta una severa crisis energética tras la reducción de envíos de crudo desde Venezuela, su principal aliado en la región. Las largas filas en gasolineras, los apagones y la paralización parcial del transporte público han marcado la vida cotidiana en la isla durante los últimos meses.

El gobierno cubano ha buscado alternativas en otros mercados, incluyendo Rusia y países africanos, pero las restricciones financieras y logísticas han limitado su capacidad de respuesta.

Los antecedentes de esta política se remontan a la administración Trump en su primer mandato, cuando se endurecieron las sanciones contra Cuba y se revirtió parte del acercamiento impulsado por Barack Obama.

En 2019, Washington activó el Título III de la Ley Helms-Burton, que permite demandar a empresas extranjeras que operen en propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959. Ahora, con el nuevo paquete arancelario, la presión se traslada al ámbito energético, un sector vital para la supervivencia del régimen cubano.

La medida también tiene implicaciones internacionales.

En México, surgieron cuestionamientos sobre si Petróleos Mexicanos ha enviado crudo a Cuba, lo que podría colocar a la empresa en el radar de las sanciones estadounidenses. En Europa, algunos gobiernos han manifestado preocupación por el impacto que estas disposiciones puedan tener en sus relaciones comerciales con Estados Unidos, mientras que Rusia ha advertido que continuará apoyando a Cuba pese a las amenazas de Washington.

Analistas consideran que el anuncio responde tanto a la estrategia de política exterior de Trump como a la dinámica electoral interna. Al colocar a Cuba nuevamente en el centro del debate, el presidente busca reforzar su imagen de firmeza frente a gobiernos que califica de enemigos y, al mismo tiempo, movilizar a sectores del electorado que respaldan una línea dura contra la isla.

“Es un mensaje hacia dentro y hacia fuera: dentro, para mostrar que no cede ante regímenes comunistas; fuera, para advertir que cualquier país que desafíe a Estados Unidos enfrentará consecuencias comerciales”, señaló el politólogo Michael Shifter.

El gobierno cubano, por su parte, ha denunciado que las medidas constituyen un acto de agresión económica y política. “Se trata de un intento desesperado por asfixiar a nuestro pueblo y quebrar nuestra resistencia”, afirmó el canciller Bruno Rodríguez en La Habana. La isla insiste en que continuará buscando alternativas energéticas y que no renunciará a su soberanía frente a las presiones de Washington.