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11.01.2026 Washington, EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un ultimátum al gobierno de Cuba al anunciar que Venezuela dejará de enviar petróleo y recursos económicos a la isla.
El mensaje fue difundido a través de su red Truth Social y se enmarca en la nueva etapa de presión regional tras la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a comienzos de enero.
“No habrá más petróleo ni dinero para Cuba: cero”, escribió Trump,en su red social advirtiendo que La Habana debe alcanzar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
La declaración supone un golpe directo a la histórica relación entre Caracas y La Habana, que durante más de dos décadas se sostuvo en el intercambio de crudo venezolano por servicios médicos, de inteligencia y seguridad proporcionados por Cuba.
Según Trump, ese esquema permitió que los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se mantuvieran en el poder gracias al respaldo logístico y político de la isla. Con la caída de Maduro, Washington busca reconfigurar el mapa de alianzas en América Latina y reducir la influencia cubana en la región.
El anuncio se produce en medio de una crisis energética profunda en Cuba, que ya ha obligado al gobierno de Miguel Díaz-Canel a buscar nuevos proveedores de combustible.
México se ha convertido en uno de los países que envía barriles diarios para paliar la escasez, mientras que otras naciones exploran acuerdos puntuales con La Habana. Sin embargo, la dependencia del petróleo venezolano había sido estructural: durante años, Cuba recibió decenas de miles de barriles diarios que sostenían su sistema eléctrico y de transporte.
Trump acompañó su mensaje con advertencias adicionales, sugiriendo que la isla debe negociar un acuerdo político con Estados Unidos para evitar mayores consecuencias.
En sus publicaciones, el mandatario insistió en que “ya no habrá más protección para los matones y extorsionadores” que, según él, mantenían a Venezuela como rehén de intereses externos. El presidente estadounidense también republicó mensajes en redes sociales que especulaban sobre un eventual rol del secretario de Estado, Marco Rubio, en el futuro político de Cuba, lo que generó controversia en la región.
Los antecedentes de esta decisión se remontan a la estrecha alianza entre Cuba y Venezuela desde el año 2000, cuando Hugo Chávez y Fidel Castro firmaron acuerdos de cooperación energética y social. A través de Petrocaribe y otros mecanismos, Caracas garantizó suministro de crudo a precios preferenciales, mientras La Habana enviaba brigadas médicas y asesoría en seguridad. Ese esquema se mantuvo bajo Nicolás Maduro, aunque con dificultades crecientes por la crisis económica venezolana. La operación militar estadounidense que culminó con la captura de Maduro marcó un punto de quiebre en esa relación y abrió la puerta a la ofensiva de Trump contra el régimen cubano.
La advertencia de Trump refuerza la estrategia de presión sobre La Habana y se suma a las sanciones económicas que Washington ha mantenido durante décadas. La medida, además, coloca a Cuba en una situación de vulnerabilidad energética y financiera, obligándola a redefinir sus alianzas internacionales en un contexto de incertidumbre regional.












