Trump asegura que Cuba está al borde del colapso .

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27.01.2026.- Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Cuba “está a punto de caer” debido a la crisis energética y económica que enfrenta tras dejar de recibir petróleo y recursos de Venezuela, luego de la salida del poder de Nicolás Maduro.

Las afirmaciones fueron realizadas en Iowa, durante un mitin político, donde el mandatario republicano subrayó que La Habana se encuentra “muy cerca del colapso” y que el régimen cubano ya no cuenta con los apoyos que históricamente le permitieron sostenerse.

“Cuba está a punto de caer. Cuba es una nación que está muy cerca del colapso. Obtenía su dinero de Venezuela, obtenía el petróleo de Venezuela, pero ya no lo tienen”, expresó ante la prensa.

Las declaraciones de Trump se producen en un contexto de virulentos cambios en la región, marcado por la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y el reacomodo político en Caracas.

Durante décadas, Venezuela fue el principal sostén económico de Cuba, enviando petróleo subsidiado y recursos financieros que permitieron al gobierno de la isla mantener su aparato estatal y programas sociales.

Con la caída de Maduro, esa fuente de apoyo se interrumpió, lo que ha generado un impacto inmediato en la economía cubana, ya de por sí debilitada por el embargo estadounidense y por la falta de inversión extranjera.

El presidente estadounidense insistió en que la situación de Cuba es insostenible y que el régimen no podrá resistir sin el respaldo venezolano. Estas declaraciones se suman a la política de presión que su administración ha mantenido sobre La Habana, reforzando sanciones y limitando las relaciones comerciales y financieras. Trump ha reiterado que su gobierno mantiene una “presencia muy fuerte” en Sudamérica y que vigila de cerca los movimientos políticos en la región, en especial tras los cambios en Venezuela.

El contexto histórico muestra que la relación entre Cuba y Venezuela fue clave desde el inicio del siglo XXI, cuando Hugo Chávez estableció un acuerdo energético que permitió a la isla recibir miles de barriles de petróleo diarios a cambio de servicios médicos y asesoría política. Ese esquema se mantuvo con Maduro, pero la crisis interna venezolana y su salida del poder han dejado a Cuba sin ese soporte.

La falta de combustible ha provocado apagones, reducción en el transporte público y dificultades en la producción industrial y agrícola. Además, la escasez de divisas limita la capacidad de importar alimentos y medicinas, lo que agrava la situación social.

Las palabras de Trump han generado reacciones diversas. Analistas internacionales señalan que, aunque la isla enfrenta una crisis severa, el régimen cubano ha demostrado resiliencia en otras etapas críticas, como la caída de la Unión Soviética en los años noventa, cuando perdió su principal aliado y proveedor.

En aquel entonces, Cuba atravesó el llamado “Período Especial”, caracterizado por una profunda crisis económica, pero logró sobrevivir mediante ajustes internos y nuevas alianzas. Sin embargo, la diferencia actual es que el país enfrenta simultáneamente sanciones más estrictas, una economía global adversa y la ausencia de un aliado estratégico como Venezuela.

En el plano político, las declaraciones de Trump refuerzan su discurso de firmeza frente a los gobiernos que considera autoritarios en América Latina.

Para sectores de la oposición cubana en el exilio, las palabras del presidente estadounidense son una señal de que el régimen de La Habana podría estar debilitándose de manera irreversible. No obstante, voces críticas advierten que este tipo de afirmaciones pueden aumentar la tensión y dificultar cualquier intento de diálogo o transición ordenada.

La situación en Cuba se mantiene en observación internacional. Organismos multilaterales han advertido sobre el riesgo de una crisis humanitaria si no se garantiza el acceso a energía, alimentos y medicinas.

Mientras tanto, el gobierno cubano no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Trump, aunque en anteriores ocasiones ha acusado a Washington de intentar desestabilizar la isla mediante sanciones y presión diplomática.