Trump asegura que EU “limpia” el estrecho de Ormuz entre desmentidos y negociaciones con Irán

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12.04.2026. EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado que su gobierno ha iniciado operaciones para “limpiar” el estrecho de Ormuz de minas y embarcaciones iraníes, en medio de un frágil alto al fuego con Irán y negociaciones diplomáticas en curso, aunque la situación real en la zona dista de estar controlada.

En un mensaje difundido en su red Truth Social, Trump declaró que Washington comenzó “el proceso de limpiar el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo”, y aseguró además que Irán “está perdiendo” y que sus capacidades navales han sido prácticamente destruidas.

El mandatario también sostuvo que todas las embarcaciones iraníes utilizadas para colocar minas “están en el fondo del mar”, reforzando una narrativa de victoria militar total que ha sido cuestionada por analistas y por los propios acontecimientos en la región.

Las declaraciones ocurren en un momento crítico para el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita alrededor del 20 por ciento del petróleo mundial y que ha permanecido parcialmente bloqueada desde el inicio del conflicto a finales de febrero de 2026, tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.

En términos operativos, el Pentágono confirmó que fuerzas del Comando Central estadounidense comenzaron a “establecer condiciones” para retirar minas marinas, mientras dos destructores, el USS Frank E. Petersen y el USS Michael Murphy, cruzaron la zona como parte de la misión.

Sin embargo, estos movimientos no significan que el estrecho esté asegurado. Autoridades militares estadounidenses han reconocido que apenas se trata del inicio de un proceso complejo para restablecer rutas seguras de navegación comercial, en un entorno todavía altamente volátil.

De hecho, versiones contradictorias evidencian la fragilidad de la situación. Mientras Washington sostiene que sus buques transitaron sin incidentes, medios iraníes aseguran que al menos una embarcación estadounidense se retiró tras recibir una advertencia de ataque en caso de continuar su avance.

Los conflictos y la guerra virtual se mantienen elevados pese al alto al fuego temporal. Irán ha insistido en su soberanía sobre el paso estratégico y ha advertido que cualquier incursión no coordinada podría considerarse una violación del acuerdo, incluso amenazando con responder militarmente en cuestión de minutos.

En paralelo, negociaciones directas entre delegaciones de ambos países se desarrollan en Islamabad, en lo que constituye el contacto de más alto nivel en décadas. El control y reapertura del estrecho se ha convertido en uno de los puntos centrales de disputa, junto con sanciones y el programa nuclear iraní.

El contexto energético agrava la presión internacional. La interrupción del tráfico marítimo ha generado un impacto inmediato en los mercados globales, con cientos de buques detenidos y precios del petróleo al alza, mientras Trump asegura que petroleros vacíos ya se dirigen a Estados Unidos para cargar combustible.

A pesar del tono triunfalista del presidente, expertos advierten que la limpieza de minas en un punto como Ormuz puede tomar semanas o incluso meses, debido a la complejidad técnica y al riesgo permanente de detonaciones, lo que pone en duda una reapertura rápida y segura del corredor energético.

En ese sentido, la situación actual refleja una doble narrativa: por un lado, la Casa Blanca proyecta control y avance militar; por otro, los hechos en el terreno, amenazas iraníes, versiones encontradas y negociaciones en curso, muestran que el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los puntos más peligrosos e inciertos del escenario internacional.

Así, más que una operación concluida, la “limpieza” anunciada por Trump se perfila como el inicio de una fase crítica, donde la estabilidad de una de las rutas más importantes del mundo dependerá tanto de la capacidad militar como del éxito de la diplomacia.