*Aunque las negociaciones en Islamabad quedan suspendidas por ahora, los canales diplomáticos no se consideran completamente cerrados.
25.04.2026 Washington, EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, canceló este viernes el viaje previsto de sus principales negociadores a Islamabad, Pakistán, donde estaba programado un nuevo intento de diálogo indirecto con Irán para consolidar la frágil tregua alcanzada tras semanas de enfrentamientos en Medio Oriente.
La decisión se produjo después de que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, abandonara Pakistán luego de sostener reuniones con autoridades militares y civiles paquistaníes sin esperar la llegada de la delegación estadounidense.
Trump justificó la cancelación alegando falta de avances concretos, costos logísticos excesivos y confusión en el liderazgo iraní, aunque dejó abierta la posibilidad de mantener contactos por vía telefónica o mediante mediadores regionales.
“Acabo de cancelar el viaje de mis representantes que iban a Islamabad, Pakistán, para reunirse con los iraníes”.
“¡Demasiado tiempo perdido en viajar, demasiado trabajo! Además, hay una enorme lucha interna y confusión dentro de su “liderazgo”.
“Nadie sabe quién está a cargo, ni siquiera ellos. También, nosotros tenemos todas las cartas, ¡ellos no tienen ninguna! Si quieren hablar, ¡todo lo que tienen que hacer es llamar! Presidente DONALD J. TRUMP”, anunció en redes.
La suspensión representa un revés diplomático, pero no implica una reanudación inmediata de la guerra entre Washington y Teherán. Funcionarios estadounidenses sostienen que el alto el fuego se mantiene mientras continúan las presiones sobre Irán para aceptar nuevas condiciones vinculadas a su programa nuclear, la navegación en el estrecho de Ormuz y la reducción de tensiones regionales.
Pakistán ha desempeñado un papel central como mediador desde las conversaciones fallidas del 11 y 12 de abril en Islamabad, cuando representantes de ambos países no lograron cerrar un acuerdo definitivo. Tras ese fracaso, Trump ordenó el bloqueo naval de puertos iraníes, una medida ejecutada por fuerzas estadounidenses para interceptar embarcaciones comerciales con destino u origen en territorio iraní, con el objetivo de presionar económicamente a Teherán.
El bloqueo ha afectado significativamente las exportaciones petroleras iraníes y ha elevado la tensión en el Golfo Pérsico.
En respuesta, Irán advirtió que cualquier continuidad o endurecimiento del bloqueo será respondido con represalias militares y económicas. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y altos mandos de la Guardia Revolucionaria reiteraron que Teherán no negociará bajo amenazas ni aceptará restricciones unilaterales sobre sus puertos o rutas marítimas.
Además, Irán ha mantenido restricciones intermitentes sobre el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
La actual crisis comenzó tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel a finales de febrero contra instalaciones iraníes, lo que desencadenó represalias de Teherán en varios frentes regionales.
Desde entonces, la comunidad internacional sigue con preocupación la evolución del conflicto por su impacto directo en los precios globales de la energía, la estabilidad de Medio Oriente y la seguridad marítima internacional.












