Trump concede dos semanas a Irán y Teherán accede a abrir el estrecho de Ormuz en medio de una frágil tregua

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07.04.2026 En un giro de última hora en la creciente crisis en Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la concesión de un plazo adicional de dos semanas al gobierno de Irán para alcanzar un acuerdo, mientras Teherán ha aceptado avanzar hacia la apertura del estratégico estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave del comercio energético mundial.

El anuncio se produce tras semanas de intensos enfrentamientos militares, amenazas directas y una escalada que había colocado a la región al borde de una guerra de mayor escala. Trump confirmó la decisión en un mensaje en el que condicionó la suspensión de nuevas acciones militares a pasos concretos por parte de Irán.

“Hemos decidido dar dos semanas más para lograr un acuerdo completo y definitivo. El estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato, de forma segura y permanente”, declaró el mandatario estadounidense, subrayando que la medida busca abrir una ventana diplomática tras lo que calificó como “grandes avances militares y estratégicos”.

La Casa Blanca precisó que este aplazamiento incluye un alto el fuego temporal, en respuesta a gestiones diplomáticas impulsadas por actores internacionales, entre ellos Pakistán, que había solicitado evitar una escalada inmediata. ([El País][1])

Por su parte, Irán ha respondido positivamente a la propuesta, señalando su disposición a facilitar el tránsito en el estrecho de Ormuz, una vía por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. La reapertura del paso marítimo ha sido una de las principales exigencias de Washington desde el inicio del conflicto, debido a su impacto directo en los mercados energéticos globales.

El contexto de esta decisión está marcado por una cadena de ultimátums previos lanzados por Trump, quien había advertido en días recientes que, de no alcanzarse un acuerdo, Estados Unidos desataría “todo el infierno” sobre Irán. ([El Financiero][2]) En uno de sus mensajes más controvertidos, el presidente llegó a afirmar que “toda una civilización podría morir esta noche”, reflejando el nivel de tensión alcanzado antes del anuncio de la tregua. ([El País][3])

Durante las últimas semanas, Estados Unidos, en coordinación con Israel, había llevado a cabo ataques sobre infraestructuras iraníes, mientras Teherán respondía con acciones militares y amenazas regionales. Este intercambio elevó el riesgo de un conflicto abierto con implicaciones globales, incluyendo el alza en los precios del petróleo y la preocupación internacional por la seguridad energética. ([The Guardian][4])

Trump defendió su decisión como una señal de fortaleza combinada con pragmatismo diplomático. “Hemos logrado nuestros objetivos principales y ahora estamos muy cerca de un acuerdo de paz duradero”, afirmó, insistiendo en que las negociaciones avanzan hacia una solución definitiva.

Analistas internacionales consideran que la apertura del estrecho de Ormuz es un paso clave para desescalar la crisis, aunque advierten que la tregua sigue siendo frágil y depende del cumplimiento efectivo de los compromisos asumidos por ambas partes en los próximos días.

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela este nuevo compás de espera, en un conflicto que ha pasado en cuestión de días de la amenaza de una confrontación mayor a una oportunidad, todavía incierta, para la diplomacia.