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Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la realización de una cumbre latinoamericana en Miami el próximo sábado, bajo el nombre de “Escudo de las Américas”, con la presencia de doce jefes de Estado de la región considerados aliados de su administración.
La Casa Blanca confirmó que entre los asistentes estarán Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador y Nayib Bukele de El Salvador, además de mandatarios de Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.
También se prevé la participación del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el cargo el 11 de marzo.
La portavoz Karoline Leavitt detalló que el encuentro busca reforzar la cooperación en temas de seguridad, migración y desarrollo económico, en un contexto en el que Washington intenta consolidar su influencia en América Latina frente a la presencia de otros actores globales.
La exclusión de México de la lista de invitados fue uno de los puntos más llamativos, dado el peso estratégico del país en la región y su histórica relación con Estados Unidos
Aunque la vocera de la Casa blanca no ofreció explicación oficial, analistas interpretan la ausencia como reflejo de diferendos bilaterales recientes y de la intención de Trump de privilegiar a gobiernos afines a su visión política.
La cumbre se presenta como un intento de proyectar liderazgo hemisférico y de articular un bloque de países alineados con la agenda estadounidense en materia de control migratorio y combate al crimen organizado.
El formato del encuentro, según adelantó la Casa Blanca, incluirá sesiones plenarias y reuniones bilaterales, con la expectativa de anunciar acuerdos de cooperación en infraestructura y seguridad fronteriza.
La convocatoria, sin embargo, ha generado debate en la región sobre la fragmentación de posiciones y el impacto de dejar fuera a México, uno de los principales socios comerciales y diplomáticos de Washington.
El evento en Miami será observado con atención por gobiernos y especialistas, pues podría marcar un giro en la política exterior estadounidense hacia América Latina, privilegiando alianzas selectivas y dejando de lado la búsqueda de consensos regionales más amplios.
La exclusión mexicana, sumada a la presencia de líderes con discursos disruptivos como Milei y Bukele, anticipa un encuentro cargado de simbolismo político y de posibles repercusiones en la dinámica continental.













