*
03.01.2026. Florida. EUA.- una conferencia de prensa realizada en Mar-a-Lago, Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fijó una postura definitiva sobre el papel de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado en el proceso de transición democrática que se abre tras la captura de Nicolás Maduro.
Trump aseguró que Machado no encabezará la conducción del país en esta etapa, al considerar que carece del respaldo interno y del respeto necesario para asumir la jefatura de un gobierno de transición.
“Sería muy difícil para ella. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto de todos”, expresó el mandatario estadounidense, descartando así a una de las figuras más visibles de la oposición venezolana.
Las declaraciones se produjeron en un contexto marcado por la detención de Maduro y su traslado a Estados Unidos para enfrentar acusaciones judiciales.
Ante la incertidumbre sobre quién liderará la transición, Trump subrayó que Washington asumirá temporalmente la administración de Venezuela con el objetivo de garantizar que el proceso sea seguro, adecuado y prudente.
Según el presidente, la intención es evitar que se repitan las prácticas del régimen anterior y asegurar que la transición se realice bajo parámetros de estabilidad institucional.
El mandatario también negó haber sostenido conversaciones con Machado, pese a que la dirigente ha sido reconocida internacionalmente por su lucha en favor de elecciones libres y recientemente recibió el premio Nobel de la Paz.
Para Trump, ese reconocimiento no se traduce en apoyo interno suficiente. “No tiene el respeto de su nación”, reiteró, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de que otros actores de la oposición, como Edmundo González Urrutia, tengan un papel más relevante en la definición del futuro político del país.
La posición de Trump marca un giro en el debate sobre la transición venezolana. Mientras organismos internacionales han destacado la figura de Machado como símbolo de las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano, el presidente estadounidense optó por excluirla de la conducción del proceso.
Con ello, la administración norteamericana busca proyectar un esquema de control directo sobre Venezuela en el corto plazo, hasta que se establezcan condiciones para una transición ordenada y con actores que, a juicio de Washington, cuenten con legitimidad interna.
Las declaraciones han generado reacciones encontradas. Por un lado, sectores de la oposición consideran que la exclusión de Machado debilita la representación de las fuerzas democráticas venezolanas.
Por otro, analistas señalan que la decisión responde a la estrategia de Estados Unidos de garantizar un proceso bajo su tutela, evitando disputas internas que puedan poner en riesgo la estabilidad. En cualquier caso, el pronunciamiento de Trump redefine el mapa político de la transición y coloca a la comunidad internacional ante un escenario en el que la conducción del cambio en Venezuela dependerá en gran medida de la intervención estadounidense y de la capacidad de la oposición para reorganizarse en torno a nuevas figuras.











