23.03. 2026.- El gobierno de Estados Unidos desplegó agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en trece aeropuertos clave del país desde el 23 de marzo de 2026, en respuesta a la falta de personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). La medida busca garantizar la operatividad de las terminales, pero ha generado preocupación por el posible uso de estos agentes en labores de control migratorio.
La decisión de incorporar agentes del ICE en aeropuertos estadounidenses responde a una crisis operativa derivada de la escasez de personal de la TSA, vinculada al cierre parcial del gobierno federal.
Según medios locales, los agentes fueron desplegados en trece terminales de gran tráfico, entre ellas Nueva York, Los Ángeles, Miami y Chicago, con el objetivo de apoyar en los controles de seguridad y normalizar el flujo de pasajeros.
El anuncio oficial subrayó que la función principal de los agentes será colaborar con los trabajadores de la TSA en tareas de inspección y control, aunque el presidente no descartó que puedan realizar arrestos en caso de detectar situaciones migratorias irregulares.
Esto ha generado inquietud entre organizaciones de derechos humanos y comunidades migrantes, que temen un uso discrecional de la medida para intensificar deportaciones.
El Comercio de Perú reportó que, desde el inicio del despliegue, viajeros sin estatus migratorio regular han manifestado temor de ser detenidos en los puntos de control, lo que podría disuadir a personas de viajar incluso dentro del país.
En paralelo, algunos sindicatos de trabajadores aeroportuarios han señalado que la presencia de ICE podría alterar la dinámica de seguridad, al introducir un componente policial en espacios diseñados para la movilidad civil.
El ICE, históricamente asociado con operativos de detención y deportación, ahora aparece en un rol híbrido que mezcla funciones de seguridad aeroportuaria con sus atribuciones migratorias. Esto plantea interrogantes sobre la coordinación interinstitucional y los límites legales de su actuación en espacios públicos de tránsito internacional.
En términos operativos, la presencia de ICE busca evitar retrasos y colapsos en los aeropuertos más concurridos del país. Sin embargo, la percepción pública es ambivalente: mientras algunos sectores valoran el refuerzo como una medida pragmática para mantener la seguridad y el flujo de pasajeros, otros lo interpretan como un paso hacia la militarización de los aeropuertos y un endurecimiento de la política migratoria.













