* Escrito por Arantza Díaz .
02.04.2025 /CimacNoticias.com/ Ciudad de México.- Informando desde Washington D.C, la organización focalizada en derechos sexuales y reproductivos, Planned Parenthood ha levantado las banderas de alerta luego de que nueve filiales recibieran un ultimátum del gobierno de Donald Trump, donde se les advierte que se les cortará todo recurso proveniente del gobierno de los Estados Unidos este primero de abril, este hecho no sólo implica un golpe directo a la organización, sino también, se frenará parcialmente la financiación del Título X.
El Título X representa el único programa a nivel federal dedicado a la salud sexual y reproductiva de las personas; robustece su recurso para ofrecer anticonceptivos a las personas, brindar servicios de salud sexual -como el aborto- e incluso, realizar exámenes oportunos para detección de cáncer, como por ejemplo, el cervicouterino. Durante más de 50 años, este programa utiliza los fondos federales para proteger a las personas en situación de vulnerabilidad que no gozan de un seguro médico.

Este Título corre a cargo del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos que ha luchado por mantener en operaciones las clínicas de salud sexual y reproductiva, así como garantizar un financiamiento sostenible para todas aquellas organizaciones apartidistas que luchan por brindar servicios oportunos y de calidad, siendo las principales benefactoras de este título, las mujeres, pues no sólo se focaliza en la salud física, sino también, en promover la salud mental y abolir la violencia en pareja.
Con el arribo de los republicanos al poder y su cabeza, Donald Trump, la agenda del Título X se encuentra tambaleando y de forma sistémica, las organizaciones que operan en todo el país han empezado a cojear y quedarse cortas de recursos para continuar con su importante labor. Este hecho no sólo pone en jaque a Planned Parenthood, sino que amenaza con recrudecer las asimetrías entre los sectores poblacionales, especialmente, si de mujeres migrantes se trata; mujeres que no tienen acceso a recibir atención médica, que son víctimas de abuso sexual o viven con algún cáncer no detectado.
La presidenta y directora general de Planned Parenthood Action Fund, Alexis McGill Johnson, se ha pronunciado al respecto sobre estas advertencias que ha recibido su organización, y en respuesta, no sólo ha señalado a Donald Trump como responsable de cooptar los derechos sexuales y reproductivos, sino también, a su mano derecha, Elon Musk de tergiversar la información e imponer una agenda violenta de extrema derecha.
«El presidente Trump y Elon Musk están impulsando su peligrosa agenda política, buscando eliminar el acceso a la atención médica para personas de todo el país, sin pensar dos veces en la devastación que causarán. Sabemos lo que sucede cuando los proveedores de atención médica no pueden utilizar los fondos del Título X: las personas en todo el país sufren, los cánceres no se detectan, el acceso a los métodos anticonceptivos se reduce severamente y la crisis de ITS en el país empeora. Planned Parenthood Action Fund luchará para que se restablezca esta financiación y para mantener a los políticos fuera de la atención médica. Las personas necesitan opciones de atención médica a bajo costo. Esto no puede continuar”, sentenció McGill Johnson.
La vulneración que está enfrentando el Título X golpea con fuerza a Planned Parenthood, pues aproximadamente más de tres cuartos de sus filiales (300 clínicas) dependen directamente de este recurso, mismas, que han proporcionado un aproximado de 400 mil servicios de detección del cáncer, 2 millones de servicios relacionados a la anticoncepción y más de 5 millones para atender las enfermedades de transmisión sexual.
El impacto de Planned Parenthood en los Estados Unidos es tal, que, según documenta la organización, al menos 1 de cada 3 mujeres ha acudido a alguna de sus clinicas, un hecho que ha repuntado desde el arribo de los republicanos y la caída de la Roe Vs Wade que implicó la inminente penalización de la interrupción del embarazo en el país.
Un retroceso anunciado: La caída del acceso al aborto y mujeres migrantes en riesgo
A finales de junio del 2022 la Corte Suprema eliminó el derecho constitucional a interrumpir el aborto, lo que abrió la posibilidad de que cada entidad tuviera la facultad de elegir y derogar las leyes en materia de derechos sexuales.
Al no existir más un derecho estipulado por la Corte Suprema, se produjo una pandemia antiderechos por todo Estados Unidos, donde los congresos locales comenzaron a penalizar y criminalizar el acceso al aborto, a pesar de que el país había sido pionero en la región en esta materia desde hacía 50 años; un retroceso sin precedentes.
Antes de que apareciera la sentencia de Roe vs Wade que estipulaba la interrupción del aborto como un derecho humano y accesible para todas, los Estados Unidos vivió un proceso cruento donde el aborto causó una de cada seis muertes relacionadas al embarazo en 1965.
La década de los 60s, del siglo XX, desencadenó que personas dedicadas a la medicina y parteras fueran procesadas; el área médica prefirió dejar de practicarlo y las pocas personas que seguían ofreciendo el servicio en clandestinidad fueron perseguidas por el Estado obligándolas a desplazarse de sus entidades.
Asimismo, las mujeres eran constantemente agredidas por la fuerza policiaca, conformada mayoritariamente por hombres quienes las obligaban a vivir circunstancias humillantes; eran tocadas, vigiladas, detenidas arbitrariamente y obligadas a hablar de su vida sexual a detalle, según documenta Planned Parenthood Action
El instituto Guttmacher documentó en su informe «Lessons from before Roe: Will past be prologue?» que en 1960 en la ciudad de Nueva York, 1 de cada 4 muertes de mujeres blancas relacionadas al embarazo fue a causa del aborto. En comparación, 5 de cada 10 muertes de esta misma naturaleza, corresponde a mujeres no blancas, especialmente, de origen latino.
Fueron 10 años de abuso, criminalización, muerte y extrema violencia, hasta que en 1973 se despenalizó el aborto en todo el país gracias a la Roe vs Wade que llegó para salvaguardar la vida de millones de mujeres, adolescentes y parteras.
Tras la caída de la Roe Vs Wade, siete estados que impusieron de forma expedita, prohibiciones totales del aborto y desde el 24 de junio cerraron clínicas que brindaban servicios de interrupción del embarazo, como por ejemplo:
- Alabama (anteriormente contaba con cinco clínicas)
- Arkansas (donde se tenían dos clínicas)
- Mississippi (anteriormente tenía una clínica)
- Missouri (con una clínica)
- Oklahoma (que tenía cinco clínicas)
- Dakota del Sur (anteriormente una clínica)
- Texas (contaba con 23 clínicas)

En un proceso histórico que, a estas alturas parece cíclico, hoy Estados Unidos continúa resistiendo la avalancha de la derecha republicana y las medidas que afectan a las mujeres racializadas, no sólo al interior del país norteamericano, sino con el anuncio de recortes presupuestarios a los derechos sexuales y reproductivos, las niñas y adolescentes de otras partes del mundo se preparan para encarar consecuencias devastadoras.
En febrero de este año, los Estados Unidos cortaron 377 millones de dólares que estaban destinados a la salud sexual y reproductiva y que, estaban gestionados por la Agencia de las Naciones Unidas para la atención de mujeres en el Congo, Afganistán, Chad, Haití, Mali, Sudán, Siria y Ucrania.
“A las siete de la tarde del 26 de febrero, UNFPA fue informado de que casi todas nuestras subvenciones (48 hasta ahora) con USAID y el Departamento de Estado de EE.UU. han sido canceladas”, dijo la agencia de la ONU en un comunicado.
“Esta decisión tendrá consecuencias devastadoras para las mujeres y las niñas y para el personal sanitario y humanitario que las atiende en las peores crisis humanitarias del mundo”.
Las subvenciones de USAID se destinaron a proporcionar atención sanitaria materna crítica, protección frente a la violencia, tratamiento de violaciones y otros cuidados vitales en contextos humanitarios. Pero este no es el único tropiezo que se ha encontrado las Naciones Unidas desde la llegada de Trump al poder, de hecho, la ONUSIDA también enfrentó un fuerte recorte presupuestal, lo que vulnera seriamente a las mujeres y niñas que seropositivas.