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01.07.2026 EU.-El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó este miércoles su primer vuelo oficial a bordo del nuevo Air Force One, un Boeing 747-8 reacondicionado y donado por el gobierno de Catar, una aeronave cuyo valor se estima en cerca de 400 millones de dólares y que servirá de manera provisional mientras concluye la construcción de los nuevos aviones presidenciales encargados a Boeing.
El vuelo marcó el debut oficial de la aeronave como transporte presidencial. El avión despegó desde la Base Conjunta Andrews, en Maryland, con destino a Dakota del Norte, donde Trump acudió a la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt para participar en actividades con motivo del 250 aniversario de Estados Unidos y convertirse en el primer mandatario en visitar el recinto antes de su inauguración oficial.
La nueva aeronave rompe con la imagen tradicional del Air Force One. En lugar del característico esquema azul claro utilizado desde la administración de John F. Kennedy, el Boeing luce una combinación de azul marino en la parte inferior del fuselaje con franjas rojas y doradas, un diseño impulsado por Trump desde su primer mandato y que refleja la imagen que había propuesto para la flota presidencial.
Durante una conversación con periodistas antes del despegue, el mandatario defendió el nuevo diseño y aseguró sentirse satisfecho con el resultado.
“Puedes hacer dos cosas: puedes pasar desapercibido o puedes lucirlo”, declaró Trump al referirse al aspecto exterior de la aeronave.
En el interior, el avión fue acondicionado con acabados de lujo. De acuerdo con información difundida durante recorridos por la aeronave y fotografías compartidas posteriormente por integrantes de la Casa Blanca, la cabina cuenta con alfombras de alta gama, paneles de madera, asientos reclinables completamente, mobiliario de cuero y cinturones de seguridad con el sello presidencial.
Las imágenes publicadas por funcionarios de la administración mostraron además una sala de reuniones equipada con una mesa circular y sillones de capitán, así como áreas de descanso decoradas con fotografías históricas y elementos distintivos de la presidencia estadounidense.
La aeronave fue entregada por el gobierno de Catar y fue sometida a un proceso de adaptación para cumplir con las necesidades básicas del transporte presidencial. Según la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la conversión requirió una inversión inferior a los 400 millones de dólares destinada principalmente a incorporar sistemas de seguridad y comunicaciones compatibles con las operaciones del presidente.
No obstante, la propia Fuerza Aérea confirmó que varias modificaciones previstas para los futuros Air Force One fueron excluidas deliberadamente con el objetivo de acelerar la entrada en servicio del avión. Entre ellas figuran algunos cambios estructurales y equipamientos más complejos que serán incorporados únicamente en las aeronaves presidenciales definitivas que Boeing desarrolla desde hace varios años.
El calendario para sustituir la actual flota presidencial ha sufrido retrasos continuos. Los dos Boeing 747-200B que actualmente cumplen la función de Air Force One fueron incorporados en 1990 durante la presidencia de George H. W. Bush y acumulan más de tres décadas de servicio. Los nuevos aviones encargados a Boeing no estarán listos antes de 2028, por lo que el Boeing donado por Catar funcionará como una aeronave de transición.
Especialistas en aviación señalaron que el avión presenta diferencias respecto a los actuales Air Force One. Fotografías analizadas por expertos muestran que el aparato aparentemente no incorpora algunos sistemas avanzados de defensa, como detectores de misiles y determinadas contramedidas electrónicas presentes en los aviones que actualmente utiliza el presidente estadounidense.
Jeremiah Gertler, analista principal de la firma Teal Group, explicó que la menor cantidad de antenas y equipos visibles sugiere que el avión estaría pensado principalmente para desplazamientos dentro del territorio estadounidense.
“Si vas a hacer un viaje largo, te subes al auto grande y lujoso, pero si solo vas a dar una vuelta por la ciudad, te conformas con algo más sencillo. Y este parece ser un modelo solo para vuelos nacionales”, comentó el especialista.
El analista agregó que la rapidez con la que fue preparado el avión pudo influir en la decisión de limitar algunas modificaciones técnicas, privilegiando una entrada en operación más rápida.
La Fuerza Aérea respondió que la conversión se llevó a cabo “sin aceptar ningún riesgo en materia de seguridad, protección o comunicaciones seguras”, aunque reconoció que algunas modificaciones de ingeniería previstas para el modelo definitivo fueron descartadas intencionalmente para esta aeronave de transición.
El uso del avión también ha generado cuestionamientos en el ámbito político y ético debido a que fue entregado como obsequio por Catar, un aliado estratégico de Estados Unidos en Medio Oriente. Diversos sectores han planteado dudas sobre la aceptación de un regalo de tal magnitud por parte de un gobierno extranjero.
Trump rechazó esas críticas y defendió la decisión.
“Este es un regalo de un país que nos ha tratado muy bien”, afirmó el presidente, quien además reiteró que la aeronave terminará formando parte de su biblioteca presidencial una vez que deje de utilizarse como transporte oficial.
El mandatario adelantó que tiene previsto utilizar nuevamente el Boeing 747-8 la próxima semana para viajar a la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), programada en Turquía, donde continuará estrenando la aeronave mientras permanecen en desarrollo los futuros Air Force One que sustituirán de manera definitiva a la histórica flota presidencial estadounidense.


