Trump impone aranceles adicionales de 50% a productos de Canadá

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20.07.2026 EUA – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes una serie de decretos ejecutivos para imponer aranceles adicionales de 50 por ciento a una amplia gama de productos procedentes de Canadá, al argumentar que ese país mantiene prácticas comerciales “discriminatorias” que perjudican a empresas y productores estadounidenses.

La decisión marca un nuevo episodio en las tensiones comerciales entre ambos socios norteamericanos y se produce en momentos en que continúan las negociaciones sobre la relación económica regional bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

De acuerdo con la Casa Blanca, las nuevas tarifas afectarán a decenas de productos canadienses, entre ellos vino, bebidas alcohólicas, palos de hockey, cemento y otros bienes manufacturados que ingresan al mercado estadounidense. La administración de Trump informó que los aranceles entrarán en vigor dentro de los próximos días, una vez concluidos los procedimientos administrativos correspondientes.

Al anunciar la medida, el mandatario sostuvo que el Gobierno canadiense mantiene políticas comerciales que colocan en desventaja a los productores estadounidenses, especialmente en sectores como el de los productos lácteos, la industria automotriz y las bebidas alcohólicas.

“Canadá ha tratado a nuestros productores de manera injusta durante demasiado tiempo. Vamos a proteger a los trabajadores estadounidenses y responder a las prácticas discriminatorias”, señaló Trump al firmar los decretos en la Casa Blanca.

La administración estadounidense explicó que la decisión se sustenta en la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición que autoriza al presidente a imponer restricciones comerciales cuando otro país aplica medidas consideradas discriminatorias contra productos de origen estadounidense. Aunque se trata de una herramienta legal que ha sido utilizada en contadas ocasiones a lo largo de casi un siglo, el gobierno de Trump aseguró que las condiciones actuales justifican su aplicación.

Funcionarios estadounidenses señalaron que los nuevos gravámenes se aplicarán, en términos generales, a mercancías canadienses que ingresan a Estados Unidos bajo el marco del T-MEC, lo que abre un nuevo frente de incertidumbre para las empresas que operan dentro de las cadenas de suministro integradas de América del Norte.

El gobierno estadounidense sostiene que Canadá mantiene barreras que limitan el acceso de productos agrícolas estadounidenses, particularmente en el mercado de los lácteos, además de políticas que, a su juicio, favorecen de manera desproporcionada a productores nacionales. Washington también ha expresado inconformidad por regulaciones relacionadas con bebidas alcohólicas y por diversos incentivos aplicados en la industria automotriz canadiense.

La decisión podría tener repercusiones en sectores manufactureros y agrícolas de ambos países, debido a la estrecha integración comercial existente entre Estados Unidos y Canadá. Ambos intercambian diariamente miles de millones de dólares en bienes y servicios, por lo que un incremento de aranceles podría traducirse en mayores costos para empresas, distribuidores y consumidores.

Especialistas en comercio internacional consideran que la medida podría derivar en una respuesta del gobierno canadiense mediante mecanismos previstos en el propio T-MEC o incluso ante la Organización Mundial del Comercio, al considerar que los nuevos aranceles podrían ser incompatibles con los compromisos adquiridos en los tratados internacionales.

Hasta el momento, el gobierno del primer ministro Mark Carney no había anunciado represalias concretas, aunque funcionarios canadienses reiteraron en ocasiones anteriores que defenderán los intereses comerciales del país mediante los instrumentos legales disponibles si Washington adopta medidas unilaterales.

La imposición de estos nuevos aranceles ocurre en un contexto de creciente endurecimiento de la política comercial de la administración Trump, que en los últimos meses también ha anunciado gravámenes dirigidos a productos provenientes de otros socios comerciales con el argumento de fortalecer la producción nacional y reducir los déficits comerciales.

Analistas advierten que la medida añade presión a la relación económica entre los tres países de Norteamérica, justo cuando se aproxima la revisión del T-MEC prevista para 2026, un proceso que definirá el futuro del principal acuerdo comercial de la región y que podría verse influido por las crecientes diferencias entre Washington y Ottawa.