Trump insiste en anexar Groenlandia; Primera ministra Mette Frederiksen de Dinamarca responde.

*Dinamarca y autoridades locales rechazan su intención.

*Tanto Dinamarca como Groenlandia han reiterado que la soberanía de la isla no está en discusión

06.01.2025 EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró en los últimos días su intención de anexar Groenlandia al territorio estadounidense, calificando la operación como una prioridad de seguridad nacional.

La Casa Blanca señaló que el mandatario y su equipo discuten diversas opciones para concretar la adquisición, sin descartar incluso el uso de las fuerzas armadas como un recurso posible.

Según el comunicado oficial, el objetivo de Washington es asegurar una presencia estratégica en el Ártico y disuadir a sus adversarios en la región, además de aprovechar los recursos minerales que posee la isla.

Las declaraciones de Trump han generado una fuerte respuesta de Dinamarca, país del que Groenlandia es una región semiautónoma.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, emitió una reprimenda enérgica, afirmando que los llamados del presidente estadounidense para anexar la isla deben terminar de inmediato. Dinamarca, miembro de la Unión Europea y de la OTAN, considera que la propuesta constituye una amenaza a la soberanía y estabilidad regional.

Por su parte, el primer ministro de Groenlandia pidió reanudar conversaciones con Estados Unidos, aunque dejó claro que la isla no está en venta ni dispuesta a aceptar una anexión forzada.

Las autoridades locales han manifestado que cualquier intento de alterar su estatus político debe pasar por la voluntad del pueblo groenlandés, que goza de autonomía interna en asuntos como educación, salud y recursos naturales. La postura oficial de Groenlandia es que la cooperación con Estados Unidos puede darse en términos de desarrollo económico y seguridad, pero no bajo la lógica de una adquisición territorial.

El anuncio de Trump se produce en un contexto de creciente interés internacional por el Ártico, donde el deshielo ha abierto nuevas rutas marítimas y ha intensificado la competencia por recursos energéticos y minerales.

Washington considera que controlar Groenlandia le permitiría reforzar su posición frente a Rusia y China, países que también buscan ampliar su influencia en la región. Sin embargo, la propuesta ha sido recibida con escepticismo y rechazo en Europa, donde se advierte que una anexión unilateral podría desatar tensiones diplomáticas de gran alcance.

Analistas internacionales señalan que la insistencia de Trump en adquirir Groenlandia refleja una estrategia de largo plazo para consolidar la hegemonía estadounidense en el Ártico. No obstante, advierten que la viabilidad de la propuesta es limitada, dado que la isla mantiene un vínculo histórico y político con Dinamarca, y que cualquier cambio en su estatus requeriría un complejo proceso legal y político.

Además, la posibilidad de recurrir a medios militares ha sido considerada por expertos como un escenario altamente riesgoso, capaz de generar un conflicto internacional.

En los últimos días, tanto Dinamarca como Groenlandia han reiterado que la soberanía de la isla no está en discusión y que cualquier intento de anexión sería rechazado. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su discurso de que la adquisición es vital para su seguridad nacional, lo que anticipa un escenario de tensión diplomática que podría prolongarse en los próximos meses.

La controversia sobre Groenlandia se ha convertido así en un nuevo capítulo de las políticas exteriores de Trump, con repercusiones que trascienden el ámbito bilateral y alcanzan a la comunidad internacional.