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05.01.2026. EUA.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la designación de tres figuras clave de su círculo político para encabezar la coordinación de la transición en Venezuela, tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro y la instalación de Delcy Rodríguez como nueva mandataria.
Marco Rubio, senador republicano por Florida; Pete Hegseth, comentarista y exmilitar; y Stephen Miller, asesor estratégico de la Casa Blanca, fueron los elegidos para conformar un equipo que, según Trump, tendrá la misión de garantizar que el proceso de cambio político en Caracas se desarrolle bajo parámetros de seguridad y estabilidad.
El anuncio se realizó en una conferencia de prensa en Washington, en la que Trump subrayó que la transición venezolana representa un momento histórico para América Latina y que Estados Unidos no permitirá que el vacío de poder sea aprovechado por actores externos como Rusia, Irán o China.
“Queremos que Venezuela recupere la democracia y la prosperidad, y este equipo se encargará de que la transición sea ordenada y efectiva”, afirmó el mandatario, rodeado de los tres designados.
Rubio, conocido por su postura crítica frente al chavismo y por su influencia en la política latinoamericana dentro del Senado, será el encargado de articular la estrategia diplomática y de enlace con gobiernos de la región. Hegseth, con experiencia militar y mediática, tendrá la responsabilidad de coordinar aspectos de seguridad y apoyo logístico en el terreno.
Miller, por su parte, se enfocará en el diseño de políticas migratorias y en la narrativa internacional que acompañe el proceso, buscando reforzar la legitimidad de la nueva administración venezolana.
La designación generó reacciones inmediatas en Caracas. El gobierno de Delcy Rodríguez calificó la medida como una “injerencia directa” y advirtió que Venezuela no aceptará tutelas extranjeras en su proceso político interno. Sin embargo, sectores opositores celebraron la decisión como un respaldo internacional que podría facilitar la reconstrucción institucional y económica del país.
Analistas señalan que la presencia de Rubio, Hegseth y Miller en la coordinación de la transición refleja la intención de Trump de mantener un control estrecho sobre el rumbo de Venezuela, en un contexto de delicadas geopolíticas globales.
En el ámbito internacional, la Unión Europea expresó cautela y pidió que cualquier proceso de transición respete la soberanía venezolana y se base en el diálogo político. Rusia y China, aliados históricos de Maduro, condenaron la designación y acusaron a Washington de buscar imponer un modelo político por la fuerza.
Mientras tanto, organismos multilaterales como la ONU y la OEA se mantienen atentos a los acontecimientos, conscientes de que el desenlace en Venezuela tendrá repercusiones en toda la región.
La conformación de este equipo de transición marca un nuevo capítulo en la política hemisférica. Con figuras de alto perfil y con experiencia en distintos ámbitos, Trump busca proyectar una imagen de control y liderazgo sobre el futuro venezolano.
El reto, sin embargo, será lograr que la transición se traduzca en estabilidad y en un camino hacia la reconstrucción democrática, en medio de un escenario cargado de conflictos internos y presiones externas.











