*Casa Blanca trató de frenar la interpretación sin conseguirlo.
06.10.2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó una nueva controversia por sus declaraciones sobre la guerra con Irán, después de plantear durante un mitin político en Nebraska que la eventual destrucción de ciudades estadounidenses como Los Ángeles y San Diego representaría un costo menor frente al objetivo de mantener la seguridad de Estados Unidos y del mundo.
Las declaraciones fueron pronunciadas el lunes 5 de octubre durante un acto de campaña en Grand Island, Nebraska, donde Trump acudió para respaldar al senador republicano Pete Ricketts rumbo a las elecciones legislativas de noviembre. En medio de su discurso, el mandatario habló de las consecuencias económicas del conflicto, particularmente del incremento en los precios de los combustibles, y sostuvo que esos efectos deben considerarse frente a lo que presentó como una amenaza estratégica procedente de Irán.
“Es un pequeño precio a pagar por mantener al mundo seguro, mantener a nuestro país seguro”, afirmó Trump al referirse al impacto económico de la guerra. Acto seguido agregó que, en un escenario de confrontación, Irán podría destruir una ciudad y sugirió expresamente a Los Ángeles y San Diego.
“Pueden arrasar una ciudad. Que arrasen Los Ángeles. Que arrasen San Diego”, expresó ante sus simpatizantes, quienes reaccionaron con aplausos. Trump añadió que esperaba que el conflicto concluyera “muy pronto”
La declaración generó una inmediata reacción política en California, particularmente porque las dos ciudades mencionadas por el presidente se encuentran entre los principales centros urbanos del país y, en el caso de San Diego, constituyen además un punto estratégico para las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El gobernador de California, Gavin Newsom, respondió calificando las palabras del presidente como “deranged and dangerous”, mientras que el alcalde de San Diego, Todd Gloria, rechazó que la ciudad pueda ser considerada un daño aceptable dentro de una estrategia militar.
“San Diego no es daño colateral. No somos prescindibles y nunca seremos un ‘pequeño precio a pagar’”, sostuvo Gloria en su reacción pública.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, también cuestionó el planteamiento y señaló que la función de un presidente es proteger a la población estadounidense, no plantear como aceptable que ciudades del país sean atacadas.
La Casa Blanca buscó posteriormente contener la interpretación de las palabras de Trump. El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, sostuvo que el mandatario no estaba llamando a Irán a atacar ciudades estadounidenses. Según la explicación de la administración, Trump estaba describiendo el riesgo que habría existido si Irán hubiera conseguido desarrollar armas nucleares y utilizando el ejemplo para defender las acciones militares estadounidenses destinadas a impedirlo.
La controversia, sin embargo, ocurre en un momento particularmente delicado para el gobierno de Trump. El conflicto con Irán ha tenido repercusiones directas sobre los precios de la energía y se ha convertido en uno de los principales problemas políticos de cara a las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre.
El aumento de los combustibles ha generado presión sobre hogares, transportistas, agricultores y empresas, debido a que el encarecimiento de la energía repercute en el transporte y, posteriormente, en el precio de numerosos productos. En semanas recientes Trump ya había defendido el incremento del costo de la gasolina como un sacrificio necesario para enfrentar a Irán.
Los precios internacionales del petróleo llegaron a superar los 100 dólares por barril durante el conflicto, mientras que el impacto sobre los combustibles estadounidenses comenzó a convertirse en un problema electoral para los republicanos. Reportes recientes han documentado la preocupación de votantes por el aumento de los gastos cotidianos y por la dificultad para absorber los mayores costos de transporte.
Precisamente en Nebraska, Trump intentó presentar medidas para amortiguar ese impacto. Durante su visita firmó una orden ejecutiva destinada a ampliar temporalmente el uso de diésel teñido, normalmente reservado para actividades fuera de carretera y con tratamiento fiscal especial, con el objetivo de reducir los costos para determinados usuarios del combustible.
La visita a Nebraska también tuvo un marcado componente electoral. Trump busca mantener el control republicano en el Congreso y acudió al estado para respaldar a Pete Ricketts, quien enfrenta una contienda por el Senado. Aunque Nebraska continúa siendo uno de los estados más favorables al Partido Republicano, la Casa Blanca ha intensificado los actos políticos en distintos puntos del país ante la proximidad de las elecciones de noviembre.
El contexto económico se suma así a una discusión más amplia sobre el costo político y humano de la guerra. Trump sostiene que las operaciones contra Irán son necesarias para impedir que ese país alcance una capacidad nuclear que pueda amenazar a Estados Unidos y sus aliados. Teherán, por su parte, ha rechazado que su programa nuclear tenga como objetivo fabricar armas atómicas, aunque mantiene actividades de enriquecimiento de uranio a niveles que han provocado preocupación internacional.
Las declaraciones sobre Los Ángeles y San Diego también adquirieron especial relevancia por las características de ambas ciudades. Los Ángeles es una de las mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos y alberga importantes instalaciones vinculadas con la industria aeroespacial y de defensa. San Diego, por su parte, concentra una presencia militar considerable, con instalaciones de la Armada y del Cuerpo de Marines.
De acuerdo con reportes difundidos tras el discurso, no existía información pública que demostrara que Irán tuviera actualmente la capacidad de lanzar un ataque con misiles contra esas ciudades. Medios estadounidenses señalaron además que las declaraciones de Trump no estuvieron acompañadas de información de inteligencia que sustentara la posibilidad concreta de una ofensiva iraní contra Los Ángeles o San Diego.
El episodio vuelve a colocar en el centro del debate la retórica de Trump sobre el conflicto con Irán, especialmente porque sus afirmaciones combinan la defensa de la guerra como una medida de seguridad nacional con el reconocimiento de que el enfrentamiento está teniendo consecuencias económicas para la población estadounidense.
Mientras el presidente insiste en que el conflicto terminará pronto y que el costo económico es asumible frente al objetivo militar que persigue Washington, sus críticos sostienen que ninguna ciudad estadounidense ni sus habitantes pueden ser presentados como un sacrificio aceptable.
La polémica, además, llega en plena campaña electoral y convierte nuevamente la guerra con Irán en un asunto que trasciende la política exterior: el precio de los combustibles, el costo de vida, la seguridad de las ciudades estadounidenses y la estrategia militar de la administración Trump estarán entre los temas que los votantes deberán valorar antes de acudir a las urnas en noviembre.

