*Mundial 2026: la fiesta global que millones de aficionados no pueden ver completa.
11.06.2026. Ciudad de México.- El Mundial de Futbol 2026 arrancó este jueves cen el Estadio Azteca y con México como protagonista del partido inaugural frente a Sudáfrica. Sin embargo, junto con la emoción deportiva de quienes lograron adquirir los boletos también surgió una crítica que se ha multiplicado en redes sociales y entre aficionados: la Copa del Mundo más grande de la historia también se ha convertido para muchos en un Mundial VIP, donde gran parte de los encuentros sólo podrán verse mediante servicios de pago, excluyendo a quienes por años han seguido y soñado con un mundial que es prohibitivo para ellos.
Aunque la ceremonia inaugural y el partido de México fueron transmitidos en señal abierta por Televisa y TV Azteca, la realidad es que la mayoría de los 104 encuentros del torneo no estarán disponibles gratuitamente para toda la población. Diversos medios especializados han confirmado que las cadenas de televisión abierta sólo transmitirán 32 partidos, mientras que para acceder a la totalidad del campeonato será necesario contratar servicios de streaming de pago con un bono que la mayoria no puede pagar.
La situación ha generado inconformidad porque se trata de un Mundial que tiene a México como uno de los países anfitriones y que además fue financiado en parte con inversiones públicas destinadas a infraestructura, movilidad y seguridad. Aun así, la experiencia completa del torneo quedó reservada para quienes pueden pagar los altos costos de las plataformas digitales.
De acuerdo con la información difundida por medios nacionales, Televisa-Univision comercializó un “Pase Mundial” para acceder a los 104 partidos de la competencia a través de ViX Premium. Los encuentros restantes fuera de la señal abierta quedaron concentrados en esa plataforma, marcando una diferencia clara entre quienes pueden pagar el servicio y quienes dependen exclusivamente de la televisión tradicional.
La paradoja resulta evidente. Mientras la FIFA promueve el torneo como una celebración global y un evento para todos, millones de personas solamente tendrán acceso a menos de una tercera parte de los partidos. Incluso selecciones de gran convocatoria internacional podrían disputar encuentros sin aparecer en televisión abierta mexicana.
La discusión también ha puesto sobre la mesa el problema de la brecha digital. En distintas regiones del país todavía existen hogares sin acceso estable a internet, computadoras o servicios de streaming. Para estas familias, la posibilidad de seguir el Mundial completo es prácticamente inexistente. Diversos reportes han advertido que cientos de miles de hogares mexicanos enfrentan limitaciones tecnológicas que dificultan el acceso a las nuevas plataformas de transmisión.
La transformación del futbol en un producto cada vez más dependiente de suscripciones no es nueva. Las ligas europeas, la Champions League y numerosas competencias internacionales han migrado progresivamente hacia sistemas de paga. Sin embargo, el Mundial había conservado durante décadas una característica distintiva: ser uno de los pocos eventos deportivos capaces de reunir frente a la televisión abierta a personas de todas las clases sociales. Hoy esto se ha diluido.
Ahora esa tradición comienza a cambiar. Los derechos de transmisión se han convertido en uno de los negocios más lucrativos del ecosistema deportivo y las plataformas digitales compiten por contenidos exclusivos para atraer suscriptores. La consecuencia es que eventos considerados patrimonio cultural del deporte terminan fragmentados detrás de muros de pago.
A ello se suma otra crítica que ha acompañado a esta Copa del Mundo desde antes de su inicio: el elevado costo de los boletos. Organizaciones de aficionados y medios internacionales han señalado que tanto las entradas como diversos servicios asociados al torneo presentan precios que alejan a sectores populares del espectáculo, reforzando la percepción de que el Mundial 2026 está diseñado solo para consumidores de alto poder adquisitivo.
La ceremonia encabezada por artistas internacionales y seguida por millones de espectadores fue apenas una muestra de una fiesta futbolística cuya mayor parte quedará reservada para quienes puedan costear el acceso digital.
Así, mientras la FIFA presume el Mundial más inclusivo por la participación de 48 selecciones nacionales, para muchos aficionados mexicanos la experiencia de seguir el torneo completo nunca había sido tan excluyente. El balón ya rueda en las canchas de México, Estados Unidos y Canadá, pero no todos podrán acompañarlo hasta el final, más que en la fiestas que se organizan en algunas plazas publicas en México.


