Un Siglo XXI muy Huachicoleado

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NIDIA MARÍN

Y el huachicol tiene atrapado a México, porque como dice la canción:

“Como de costumbre/ navego en la lumbre/ ganando billetes / rifando mi suerte.

“Sigo en los negocios / tengo buenos socios/ allá por Tijuana / mi equipo se jala

“Los ojos cerrados/ la nariz polveando / me siento viajado

“Morras tengo varias/ no quiero a ninguna/ Buscan el dinero / no es por ser culero…”

Sí, es la letra del corrido tumbado “Disfruto lo Malo”, de Nataniel Cano.

Porque hoy gracias al narcotráfico que afecta a México desde el siglo XX, pero sobre todo en el XXI (a partir de 2010), los llamados “Corridos Tumbados” lo mismo tienen música ranchera que rock y cuentan historias crudas sobre la “lana” (el dinero), el esfuerzo por salir adelante y… las drogas.

Con tololoche, bajo guitarra, guitarra eléctrica y tarolas, entonan las alabanzas a lo prohibido, mientras en el escenario, el o los cantantes ya no portan sombreros campiranos, pero sí tatuajes al por mayor y… relojes de marca.

Sí, recargada en el narco esa música mexicana se modifica y desgraciadamente se internacionaliza, mientras en nuestro país es dado a conocer uno más de los centros de huachicoleo que hay en la República, ahora en Guanajuato.

Sin embargo, los propietarios o encargados habrían señalado en un comunicado publicado en los medios de comunicación impresos que el sitio (donde se supone se ubican 52 millones de litros de huachicol) era una terminal de abastecimiento de Pemex que, en 2017, se convirtió en almacén. Se dice que en la misma se manejó la primera importación de Diesel vía ferroviaria.

En caso de ser real, sería un caso más de las redes de complicidad institucionalizadas, los mini-Pemex, o mini-refinerías clandestinas que se han estado clausurando en la República Mexicana, ya que Petróleos Mexicanos cuenta con el sistema SCADA (supervisión de control y adquisición de datos) que monitorea las 24 horas del día la presión, el flujo y el volumen de todod los ductos del país.

Por ello, cualquier extracción masiva de crudo o refinados para abastecer una planta ilegal genera una caída inmediata de presión que el sistema detecta en forma automática (eso dicen).

MILLONES DE LITROS

SE HAN SALVADO

Aseguran los ingenieros que saben de esto que para ignorar esas alertas se requiere la omisión voluntaria o la desactivación manual por parte de personal técnico en las salas de control.

Y en ese tenor han sido millones de litros los que han salvado ¿será? Estaban en macro-tanques y para el transporte se requerían decenas de pipas diariamente, tránsito que se lleva a cabo por las carreteras federales, pasando por puntos de revisión de aduanas donde sería indispensable el contubernio con autoridades, lo cual hoy se está exhibiendo a todo lo que da.

Dicen que el fenómeno de Huachicol Fiscal tiene como base operaciones de extracción de crudo, de ductos, importación de combustible ilegalmente, al hacerlas pasar por aceites o residuos industriales.

Y no es todo, porque ese esquema necesita la emisión de facturas falsas, alteración de registros contables y colusión de funcionarios del Servicio de Administración Tributaria (SAT) así como de personal portuario y aduanero.

Los casos documentados son varios. Por ejemplo, al menos nueve mini-refinerías (instalaciones clandestinas) fueron detectadas y destruidas en el país. Eran centros de procesamiento ilegal de hidrocarburos detectados por las autoridades en este siglo XXI, entre 2025 y 2026. El gobierno les denomina “centros de procesamiento ilícito”.

Por ejemplo, en 2022 fue asegurada una destilería clandestina en el municipio de Degollado, Jalisco, donde se incautaron 85,000 litros de hidrocarburos. Asimismo, en 2025 en Coatzacoalcos, Veracruz también se incautó otra. Había hasta 500,000 litros de crudo y producía Diesel artesanalmente.

En 2026, en Reynosa, Tamaulipas se aseguraron dos grandes complejos. El principal almacenaba 3.76 millones de litros de combustible y operaba a unos metros de instalaciones de la Guardia Nacional.

Ese mismo año hubo otro. Operaba en San Luís Potosí. Eran dos instalaciones, una en la capital de la entidad y la otra en Laguna de San Vicente.

En aquel tiempo, uno más estaba en Tizayuca, Hidalgo. Era una planta con más de 46,000 litros de hidrocarburos. Otro en Cuautla, Morelos, con los contenedores desmantelados.

También en Huejotzingo, Puebla a inicios del presente septiembre se desmanteló una instalación con más de 800,000 litros de combustible ilegal. Y el penúltimo (antes que el de Guanajuato, sea o no) en Villahermosa, Tabasco, en una ranchería de plátano y cacao. ¡Uff!

Por toda esa rapiña, México pierde anualmente alrededor de 123,000 millones de pesos, según el Observatorio Ciudadano, mientras que Pemex, por robo directo (y sujeto a comprobarse) la perdida es de 56,000 millones de pesos anuales, es decir más de 100 millones de pesos diarios por robo de crudo y refinados. Además, por evasión fiscal el gobierno pierde 67,000 millones de pesos anuales en impuestos no recaudados.

No es todo, ya que cada ciudadano perdería entre 5,100 y 5,500 pesos si se dividiera el daño acumulado, de tal manera que el monto anual perdido supera cuatro veces el presupuesto destinado al sector salud.

Por cierto, en este asunto hay una brecha gigantesca entre la cantidad de sospechosos capturados y los que ya pagan una firme condena.

Por sexenios el balance de condenas ha sido de 2019 a 2024 de 54 personas que recibieron sentencia condenatoria firme por robo de hidrocarburos. Además, de 2012 a 2018 fueron detenidas por la PGR más de 2,000 personas y 716 consignadas ante las autoridades, pero sólo 299 recibieron sentencia de prisión, es decir aproximadamente el 11% de los capturados.

En el actual sexenio, entre septiembre de 2025 y junio de 2026, por “huachicol fiscal” sumaron 859 los detenidos (de acuerdo al informe presidencial) 307 vinculados a proceso y 8 exmiembros de la Marina y empresarios encarcelados.

Los sentenciados, se dice, deberán purgar hasta 29 años de cárcel. Suman 11 personas.

Y he aquí la letra de la canción de Melo Díaz, “Metida de Pata”, que cantan “Los Alegres del Barranco”:

“Comprometidos estamos/ a un cariño que no es fiel/ Mejor será separarnos, pero conforme a la ley /

“El que ha prendido la mecha/ es el maldito cupido/ no le atinó con la flecha/ y aquí nos tiene metidos.

“Vamos echar un volado / el que pierda da la plata/ para pagar en Juzgado ésta metida de pata.

“Cayó la moneda al suelo/ pero cayó bien parada / por un milagro del cielo / no funcionó la jugada…”