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19.08.2026 Ciudada de México.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificó 22 posibles casos de conducta irregular durante el examen de ingreso a licenciatura aplicado este año en línea, entre ellos aspirantes que habrían utilizado teléfonos celulares durante la prueba y otros que presuntamente copiaban preguntas para llevarlas al baño, informó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.
La revelación se produjo mientras la Universidad enfrenta una de las mayores controversias recientes alrededor de su mecanismo de selección, luego de que la aplicación completamente digital del concurso de ingreso 2026-2027 generara cuestionamientos por resultados atípicos, denuncias de uso de inteligencia artificial, asistencia externa y posibles mecanismos para obtener respuestas durante la evaluación.
Lomelí explicó que los 22 casos detectados forman parte de las irregularidades que están siendo revisadas por la institución y que los expedientes deberán analizarse individualmente antes de establecer responsabilidades o determinar las consecuencias para los aspirantes involucrados.
Entre las conductas que llamaron la atención de las autoridades universitarias se encuentran el empleo de dispositivos electrónicos que no estaban autorizados y situaciones en las que algunos participantes habrían intentado extraer información de la prueba. El rector explicó que hubo aspirantes que presuntamente copiaban preguntas y buscaban llevárselas al baño, una práctica que habría permitido consultar o compartir el contenido del examen fuera del espacio de evaluación.
La UNAM había advertido desde junio que existían inconsistencias en una parte de los resultados. En ese momento, Lomelí informó que se habían detectado irregularidades en poco más de uno por ciento de los exámenes y señaló que la Universidad investigaba los casos antes de establecer posibles sanciones.
El problema adquirió mayor dimensión después de la publicación de los resultados del concurso. La Universidad había optado por realizar por primera vez de manera completamente en línea el examen de selección para licenciatura, una modificación que buscaba aprovechar herramientas digitales y facilitar la participación de los aspirantes sin necesidad de acudir a una sede física.
Sin embargo, la modalidad enfrentó dificultades relacionadas con la seguridad de la evaluación. La UNAM detectó patrones y resultados que requerían una revisión adicional, además de recibir reportes sobre posibles mecanismos de apoyo externo. Entre las investigaciones también apareció el uso de inteligencia artificial para responder preguntas y la posible participación de personas o empresas que ofrecían asistencia a los aspirantes durante la prueba.
La controversia llevó a la Universidad a suspender temporalmente los trámites de inscripción correspondientes al ciclo escolar 2026-2027 mientras se revisaban los resultados. El objetivo fue determinar cuáles de las calificaciones obtenidas podían considerarse válidas y garantizar que quienes consiguieran un lugar hubieran obtenido su resultado mediante un proceso en condiciones de equidad.
Ante la magnitud de las dudas, el rector instaló una Comisión Técnica integrada por 16 especialistas encargados de revisar el procedimiento. Lomelí otorgó a ese grupo libertad para solicitar información, convocar a funcionarios involucrados y revisar los mecanismos utilizados durante la aplicación del examen.
La Comisión presentó posteriormente una recomendación central: aplicar una evaluación de control de manera presencial para verificar los resultados obtenidos en la prueba original. El propósito fue contar con un mecanismo adicional que permitiera comparar el desempeño de los aspirantes y detectar posibles diferencias que pudieran estar relacionadas con irregularidades durante el examen remoto.
A partir de esa recomendación, la UNAM puso en marcha un examen extraordinario de control que comenzó el 12 de agosto en León, Guanajuato, y posteriormente se extendió a Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. La aplicación se programó hasta el 19 de agosto y fue dirigida a decenas de miles de aspirantes cuyos resultados formaban parte del proceso cuestionado. ([EFE Noticias][5])
La nueva evaluación se realiza bajo condiciones distintas a las del primer concurso. En las sedes presenciales los aspirantes deben ingresar sin teléfonos celulares, mochilas, apuntes, libros, audífonos, calculadoras u otros objetos que pudieran utilizarse para obtener asistencia externa.
La UNAM también modificó las condiciones tecnológicas para reducir las posibilidades de comunicación con el exterior. El examen de control se aplica mediante equipos sin conexión a internet y bajo supervisión presencial, con diferentes versiones de la prueba. Estas medidas buscan impedir que los participantes reciban ayuda durante la evaluación y permitir una comparación más confiable con los resultados obtenidos en línea.
La aplicación presencial, sin embargo, también generó dificultades para algunos aspirantes. Quienes viven fuera de las ciudades donde se habilitaron las sedes tuvieron que trasladarse para presentar la prueba. Jóvenes procedentes de Michoacán, Jalisco y Querétaro, por ejemplo, reportaron gastos adicionales de transporte, alimentación y hospedaje.
El número de personas convocadas también muestra la dimensión de la revisión. La UNAM contempló a 58 mil 783 aspirantes para el examen de control, aunque antes del inicio de la aplicación más de 13 mil 300 todavía no habían programado una cita. La Universidad habilitó sedes adicionales para evitar que todos los participantes tuvieran que trasladarse a la capital del país.
El rector Leonardo Lomelí ha defendido la evaluación presencial como una herramienta para recuperar certeza en el proceso de selección. Durante una visita a Oaxaca, sostuvo que la Universidad está corrigiendo una situación provocada por acciones de personas y empresas que ofrecieron ayuda indebida a los aspirantes, y señaló que ya se habían presentado denuncias.
La UNAM también terminó anticipadamente su relación con la empresa encargada de la plataforma utilizada para las evaluaciones y abrió auditorías para determinar qué ocurrió durante el proceso. Paralelamente, se presentaron denuncias ante autoridades ministeriales por las posibles irregularidades.
En la Ciudad de México, además, existen investigaciones relacionadas con la presunta venta de respuestas y servicios de apoyo remoto durante el examen. De acuerdo con información recopilada por el Observatorio de Políticas Educativas del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM, la Fiscalía General de Justicia capitalina cuenta con dos carpetas de investigación relacionadas con estas denuncias.
La discusión sobre el futuro del examen de admisión no está cerrada. Lomelí señaló que la Universidad analiza la posibilidad de regresar de manera permanente a la aplicación presencial, pero precisó que antes de adoptar una decisión definitiva deberá valorar las conclusiones y recomendaciones de la Comisión Técnica.
La eventual modificación implicaría abandonar el modelo completamente digital que la institución había implementado para el concurso de este año. El regreso a las sedes físicas tendría implicaciones logísticas importantes debido al número de aspirantes que cada año buscan ingresar a la UNAM, además de requerir espacios, personal de vigilancia, equipos y mecanismos de seguridad suficientes.
El debate también se relaciona con la confianza en el proceso de selección. La propia Comisión Técnica estableció que la revisión debía atender principios de objetividad, imparcialidad y equidad, además de preservar la calidad académica y ética de quienes ingresen a la Universidad.
La institución ha sostenido que el examen de control no representa simplemente una segunda oportunidad para los aspirantes, sino un mecanismo destinado a comprobar la validez de los resultados obtenidos en la primera evaluación. La finalidad es establecer quiénes pueden continuar con el proceso de ingreso y evitar que una calificación obtenida mediante mecanismos irregulares determine el acceso a una plaza universitaria.
El caso también ha generado presión entre los jóvenes que originalmente fueron aceptados y quienes quedaron fuera pese a considerar que obtuvieron un resultado suficiente. Algunos aspirantes rechazados se manifestaron en Ciudad Universitaria y solicitaron que el examen volviera a realizarse de manera presencial, argumentando que las anomalías del proceso en línea habían puesto en duda los resultados.
La UNAM ha anunciado además ajustes al calendario académico. Para quienes ingresen mediante este proceso, el inicio de cursos de primer ingreso está previsto para el 31 de agosto, de acuerdo con los acuerdos adoptados por la Universidad después de la revisión del concurso.
La revelación de los 22 posibles casos de trampa agrega nuevos elementos a una investigación que comenzó con la detección de calificaciones atípicas y terminó por involucrar no sólo a los aspirantes, sino también a los mecanismos tecnológicos empleados para administrar el examen y a personas externas que presuntamente ofrecieron servicios para alterar las condiciones de la evaluación.
La decisión sobre el futuro del examen de admisión quedará pendiente de las conclusiones de la revisión universitaria. Mientras tanto, la UNAM mantiene el esquema presencial de control para verificar los resultados del concurso 2026-2027 y continúa con las investigaciones de los casos identificados, entre ellos los 22 expedientes en los que se detectaron posibles conductas de trampa durante la aplicación digital.

