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/Yamiri Rodríguez Madrid/
En 2011, siendo gobernador Javier Duarte de Ochoa, se emitió el decreto por el que se creó la Universidad Autónoma Popular del Estado de Veracruz (UPAV), la cual lejos de consolidarse como un referente de educación en la entidad, constantemente está en el ojo del huracán.
Su primer rector fue Guillermo Zúñiga Martínez. El objetivo fue ampliar el espacio universitario a través de sedes comunitarias en diversos municipios, por lo que rápidamente se expandió. El gran problema no solo era la calidad de los egresados, sino que no tenían RVEO muchas de las carreras, por lo que, al momento de solicitar trabajo, eran rechazados, dado que los títulos no tenían validez. Cuatro años tirados a la basura para muchos.
Además del descrédito que desafortunadamente sigue enfrentado, también se sumó la opacidad con que fue manejada por otros rectores que vinieron después de Guillermo Zúñiga, personajes grises grises que no hicieron nada por la institución, más que sumar a su mala fama, pues se les cuestionó qué pasaba con las cuotas estudiantiles y con los retrasos y falta de pago a personal académico y administrativo.
Esa situación incluso se extendió al año pasado, cuando estudiantes salieron a protestar porque una supuesta falla en el sistema hizo que muchos estudiantes aparecieran como dados de baja y, para no variar, tampoco aparecían los pagos. Como la secretaria de Educación, Claudia Tello no pudo sola resolver el problema, vino el manotazo de la gobernadora Rocío Nahle y se dio, no solo el cambio de rector.
Apenas el 12 de enero, el Congreso Local sesionó de manera extraordinaria para aprobar reformas a la ley que creó la UPAV a fin de establecer procedimientos claros de recaudación, administración y vigilancia del patrimonio universitario. El fin de semana, la Fiscalía General del Estado (FGE) dio a conocer la detención de Sergio “N”, Víctor de Jesús “N” y Frida Narayana “N”, como presuntos responsables de los delitos de incumplimiento de un deber legal, abuso de autoridad, peculado, tráfico de influencia y ejercicio indebido del servicio público. Eran el Rector, el Director Administrativos y la Jefa de Servicios Financieros y luego nombrada Directora de Educación Superior de esa casa de estudios, respectivamente; es decir, los que manejan los recursos de la Universidad. Ni un año habían durado en el cargo. Ya deberían irlos borrando de las redes sociales de la institución.
El tema no es menor dado que la UPAV tiene casi 60 mil estudiantes y unos 5 mil docentes. Si se permitía que siguiera el mismo rumbo que llevaba desde hace 15 años, no solo era ser tapadera de una corruptela, sino afectar a un importante número de jóvenes que, lo único que quieren, es construirse un futuro prometedor. Habrá que ver qué más sale una vez destapada la cloaca, pues hay que jalar el hilo hasta quién los puso ahí y, sobre todo, estar pendientes en qué termina esta historia.
@YamiriRodríguez












