* DE PRIMERA MANO
*Ni ministros ni magistrados le entraron al fondo del asunto
*Hasta siempre, Walter
Por Omar Zúñiga
El viernes pasado, 27 de febrero, la Universidad Veracruzana, a través de un comunicado publicado en su portal electrónico, informó que “con la resolución del 26 de febrero del año en curso, que hizo el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Séptimo Circuito, con residencia en Boca del Río, Veracruz, al recurso de queja de un amparo contra el procedimiento que tuvo la Junta de Gobierno para prorrogar el periodo rectoral 2025-2029 de Martín Aguilar Sánchez, se confirma la aprobación de la prórroga y con ello concluye la etapa jurisdiccional”.
(…)
“Los puntos centrales de las decisiones de los tribunales se basaron en el reconocimiento de la autonomía universitaria y la facultad de autogobernarse, como lo establecen el artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el artículo 10 de la Constitución Política del Estado de Veracruz y el artículo 2º de la Ley de Autonomía de la Universidad Veracruzana”.
“Con esta resolución, la Universidad Veracruzana cierra ese capítulo y continúa enfocando todos sus esfuerzos en la excelencia académica, la investigación y la formación integral de nuestra comunidad universitaria, asimismo, reiteramos nuestro compromiso con la legalidad, la transparencia y el diálogo, como quedó establecido en el programa de trabajo “Por una transformación integral hacia la excelencia”.”
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Este numerito, no por justo y bien trovado, deja de ser puro cuento, sin embargo, el documento en sí mismo reviste una singula importancia per sé.
Resulta que la titular de Comunicación Universitaria, NormaTrujillo, como responsable de la difusión de la información institucional, se dio un balazo en el pie (como coloquialmente se dice) en la redacción del documento, pues en ninguna de sus sesudas partes, menciona que la prórroga sea legal, sólo dicen que se “confirma la aprobación de la prórroga”.
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Para documentar el optimismo… tampoco dicen en el comunicado que los magistrados nunca entraron al fondo del asunto, que es la ilegalidad de la determinación que hizo la Junta de Gobierno al avalar la prórroga de Martincillo el espurio.
Lo único que dicen es que a los magistrados les temblaron (o los maicearon o los presionaron) precisamente para no entrarle a determinar o no la ilegalidad de la decisión, sino que solamente se escudaron en la autonomía universitaria.
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El equipo jurídico que logró que la Corte volteara a ver a la UV y la ilegalidad, se encargaron de cabildear intensamente, con lo que ya tenían los cinco votos suficientes para que la SCJN atrajera el tema y fuera llevado al pleno, para que los ministros le entraran a debatir la ilegalidad de la determinación de la Junta de Gobierno.
Sin embargo, sabemos que el ministro presidente, Hugo Aguilar, el mismo que puso a la responsable de Comunicación Social de la Corte a limpiarle los zapatos, por que el hombre no se podía agachar, traicionó los intereses legítimos de los verdaderos universitarios para operar internamente en contra (aunque públicamente su voto fue favor de la atracción), pues no le convenía que Martincillo el espurio saliera de Rectoría, dado que habría realizado una buena aportación en la votación en que Hugo resultó electo -la votación del acordeón-.
Al final se salieron con la suya y lograron detentar el poder, no la legitimidad ni la legalidad, que también pregonan en su comunicado de petatiux.
¡Qué barbaridad!
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Este domingo 1 de marzo, fue un amargo despertar, de esos que nunca esperas no quieres que lleguen.
La noticia del fallecimiento de Walter Ramírez me agarró con la quijada fría, por decir lo menos.
Apenas el viernes hablamos y acordamos vernos hoy.
La reunión ya no llegó.
Nos faltó tiempo.
Un abrazo a su esposa Marissa, a su hermano y sus seres queridos.
Se te echa de menos desde ya carnal.












