Variante BA.3.2 de COVID-19 alarma por su capacidad de evasión inmunológica

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28.03.2026.- La aparición de la variante BA.3.2 del virus SARS-CoV-2, identificada inicialmente en Sudáfrica a finales de 2024 y actualmente bajo vigilancia en más de veinte países, ha encendido las alertas de la comunidad científica internacional.

Aunque sus síntomas no difieren radicalmente de los observados en otras subvariantes de Ómicron, la preocupación radica en el elevado número de mutaciones que presenta en la proteína Spike, lo que podría reducir la eficacia de las vacunas y aumentar la velocidad de transmisión.

Los pacientes infectados con BA.3.2 reportan síntomas comunes como dolor de garganta persistente, congestión nasal, tos seca o productiva, fiebre moderada, fatiga intensa, dolores musculares y cefalea. En algunos casos se ha registrado pérdida parcial del olfato y del gusto, aunque con menor frecuencia que en variantes anteriores. Estos signos clínicos, similares a los de un resfriado fuerte, han llevado a que la detección temprana sea más complicada, pues muchas personas tienden a subestimarlos.

La alarma internacional se explica por tres factores principales. En primer lugar, la rapidez con la que la variante se ha propagado: en menos de seis meses se ha identificado en al menos veinticinco estados de Estados Unidos y en países de Europa, América Latina y Asia.

En segundo lugar, estudios preliminares sugieren que las mutaciones de BA.3.2 podrían dificultar el reconocimiento del virus por parte de los anticuerpos generados por las vacunas actuales, lo que abre la posibilidad de reinfecciones incluso en personas con esquemas completos de inmunización.

En tercer lugar, la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos han advertido que, aunque no se ha demostrado mayor letalidad, la capacidad de evasión inmunológica podría convertirla en dominante si desplaza a otras subvariantes de Ómicron.

En México, las autoridades sanitarias han confirmado casos aislados y mantienen protocolos de vigilancia epidemiológica. El llamado oficial ha sido a no bajar la guardia: continuar con las medidas básicas de prevención, como el uso de cubrebocas en espacios cerrados, la ventilación adecuada y la vacunación de refuerzo. La experiencia de los últimos años demuestra que el virus sigue evolucionando y que cada nueva variante puede modificar el curso de la pandemia.

La BA.3.2, por tanto, no representa un riesgo mayor en términos de gravedad clínica, pero sí en términos de salud pública. Su potencial de propagación masiva y su resistencia parcial a la inmunidad adquirida la convierten en un recordatorio de que la pandemia no ha terminado y de que la vigilancia científica y la cooperación internacional siguen siendo indispensables.