*Astrolabio Político
/ Por: Luis Ramírez Baqueiro /
“La fuerza no proviene de la capacidad corporal sino de una voluntad férrea”. – Indira Gandhi.
Hay momentos en la historia política de un estado que marcan un antes y un después. Veracruz parece estar viviendo uno de ellos. A menos de dos años del inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la entidad ha comenzado a recibir una cantidad de inversiones, obras estratégicas y programas federales que difícilmente encuentran comparación en administraciones anteriores.
No se trata únicamente de una percepción política. Los números comienzan a hablar por sí mismos.
Durante su reciente visita a Coatzacoalcos, la mandataria federal anunció que Veracruz será beneficiado con una inversión sexenal cercana a los 190 mil millones de pesos destinada a infraestructura, petroquímica, fertilizantes, carreteras, sistemas de agua potable, plantas de tratamiento, recuperación de ríos, salud y educación. A ello habría que sumar los recursos de los Programas para el Bienestar que tan sólo en un año representan alrededor de 79 mil millones de pesos para las familias veracruzanas.
La magnitud de estas cifras obliga a ponerlas en perspectiva. Ningún gobierno federal reciente había concentrado tal volumen de recursos en Veracruz. La modernización del puerto, las inversiones en infraestructura logística, la construcción de la planta de fertilizantes de Escolín en Poza Rica, el fortalecimiento del corredor industrial del sur y el impulso al desarrollo petroquímico colocan a la entidad como uno de los principales polos de crecimiento económico del país.
Resulta imposible no advertir una coincidencia política que también posee una fuerte carga simbólica: por primera vez en la historia moderna del país, Veracruz es gobernado simultáneamente por una mujer presidenta y una mujer gobernadora. La coordinación entre Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle García ha permitido construir una relación institucional que se traduce en resultados concretos, más allá de las diferencias ideológicas o de los cálculos electorales.
La visión federal encuentra eco en una administración estatal que ha trabajado para generar condiciones de certeza jurídica, estabilidad financiera y promoción económica. Estrategias como Puerta Este MX buscan integrar a Veracruz en cadenas globales de valor y aprovechar las ventajas competitivas de una entidad privilegiada por su ubicación geográfica, infraestructura portuaria y capacidad energética.
A ello se suman proyectos hospitalarios, vivienda, ampliación de servicios de salud, programas sociales que benefician a millones de veracruzanos y obras hidráulicas largamente demandadas en distintas regiones del estado. La recuperación del sector petroquímico, el fortalecimiento del Corredor Interoceánico y la expansión de la infraestructura logística comienzan a modificar la percepción nacional e internacional sobre Veracruz.
Por supuesto, los desafíos siguen siendo enormes. Persisten rezagos históricos, problemas de seguridad y desigualdades regionales que no desaparecerán de la noche a la mañana. Sin embargo, resulta difícil negar que Veracruz atraviesa uno de los momentos más favorables en materia de respaldo federal de las últimas décadas.
Mientras algunos continúan atrapados en la crítica permanente y la descalificación sistemática, los hechos avanzan con la fuerza de las inversiones, las obras y los programas que hoy llegan a territorio veracruzano.
Y si algo parece quedar claro en este nuevo escenario político, es que cuando dos mujeres gobiernan con visión de largo plazo y coordinación institucional, los resultados comienzan a transformar no sólo la imagen de un estado, sino también su futuro.
Al tiempo.
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx


