#Video: Tragedia aérea en Colombia al caerse avión militar que deja decenas de víctimas

* Video de redes.

23.03.2026 Una nueva tragedia sacudió a Colombia este lunes 23 de marzo de 2026, cuando un avión militar tipo Hércules C-130 se precipitó a tierra pocos minutos después de despegar en el departamento de Putumayo, en el sur del país.

La aeronave, que transportaba a más de un centenar de personas, en su mayoría militares, se convirtió en el centro de una emergencia nacional que movilizó a fuerzas de rescate, autoridades y al propio gobierno en medio de la incertidumbre por el número real de víctimas pero que supera al menos a 100 víctimas.

El accidente ocurrió en las inmediaciones de Puerto Leguízamo, una zona selvática cercana a la frontera con Ecuador y Perú, donde las condiciones geográficas dificultan las labores de respuesta inmediata.

Según reportes oficiales preliminares, el avión llevaba 125 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación, y se desplomó apenas después del despegue, cayendo a escasos kilómetros del aeropuerto de origen.

Las primeras imágenes difundidas mostraron una densa columna de humo elevándose sobre la selva, mientras unidades militares, equipos de emergencia y habitantes de la zona acudían al lugar del siniestro en una carrera contrarreloj para rescatar sobrevivientes. En medio del caos inicial, se logró evacuar a decenas de heridos, muchos de ellos trasladados en aeronaves médicas hacia hospitales en distintas ciudades del país.

Las cifras, sin embargo, han sido cambiantes y reflejan la complejidad del escenario. Mientras algunas autoridades reportaron al menos una persona fallecida y decenas de heridos hospitalizados, otras estimaciones preliminares apuntan a un número mucho mayor de víctimas fatales, lo que ha incrementado la preocupación y el impacto de la tragedia a nivel nacional. ([Cadena SER][1])

El presidente Gustavo Petro reaccionó rápidamente al siniestro, expresando su consternación y llamando a la prudencia frente a la circulación de información no confirmada. Al mismo tiempo, el mandatario aprovechó el contexto para insistir en la necesidad de modernizar la flota aérea militar, señalando que el deterioro de capacidades acumulado durante años podría estar relacionado con este tipo de incidentes.

Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el hecho como una tragedia nacional y aseguró que todas las capacidades del Estado fueron desplegadas para atender la emergencia. Equipos especializados iniciaron de inmediato una investigación para esclarecer las causas del accidente, sin descartar ninguna hipótesis en esta etapa preliminar, que incluye desde fallas mecánicas hasta posibles factores externos.

El avión siniestrado, un C-130 Hércules, es una aeronave de transporte militar ampliamente utilizada en todo el mundo, conocida por su capacidad para operar en condiciones difíciles y transportar grandes contingentes de personal y carga denominado Hércules. Sin embargo, también es un modelo con décadas de uso en diversas fuerzas aéreas, lo que ha reavivado el debate sobre el mantenimiento, la actualización tecnológica y la vida útil de este tipo de equipos.

En las horas posteriores al accidente, la zona del impacto se convirtió en un punto crítico de operaciones, donde militares, rescatistas y civiles colaboraron para localizar sobrevivientes entre los restos de la aeronave.

La geografía selvática, sumada a la posible dispersión de los ocupantes tras el impacto, ha complicado las tareas de búsqueda y ha prolongado la incertidumbre sobre el número total de afectados.

Este accidente no solo representa un golpe humano para las Fuerzas Armadas colombianas, sino que también reabre una discusión estructural sobre la seguridad aérea en contextos militares y la necesidad de inversión en infraestructura y tecnología.

En un país donde el transporte aéreo es clave para operaciones en zonas remotas, la confiabilidad de estas aeronaves resulta fundamental.

Mientras continúan las labores de rescate y se esperan informes oficiales más detallados, Colombia enfrenta horas de duelo e incertidumbre. Las familias de los ocupantes aguardan noticias en medio de versiones contradictorias, mientras el país entero observa con atención el desarrollo de una investigación que podría tener implicaciones profundas para el futuro de su sistema de defensa.